El aliento no estuvo de menos en el estadio Hidalgo, recinto dónde se enfrentó el Pachuca y el Querétaro, este último con el serio compromiso de lograr una calificación a la liguilla.

Poco más de mil 500 queretanos se inmiscuyeron en la barra “Resistencia Albiazul”, otros muchos fueron por separado a la cita, en familia o entre amigos pero todos con el propósito de apoyar para lograr en menos de dos años una segunda calificación a la fiesta grande del futbol.

El jugo daba inicio el estadio Hidalgo fue posesión de los queretanos que ante la poca asistencia de los aficionados Tuzos, aprovechó para escandalizar a la voz de los canticos a su equipo.

El frio no paralizó en ningún momento el ritmo de juego dentro de la cancha. Tuzos y Gallos estuvieron en un arduo trabajo de ir y venir. Llegaban, atacaban, generaban peligro pero el gol no caía. Fueron Esqueda y Ayovi lo que generaron peligro y junto con ellos tambien Jurgen Damm, además del experimentado Daniel Ludueña que no estuvo fino en el juego.

En la banca, ambos estrategas; Ignacio Ambriz por parte del Querétaro y Enrique Meza por parte del Pachuca, conforme pasaban los minutos subía de intensidad que ya no sabían más que hacer para que llegaran los goles.

La afición tuza contenta con ver a su equipo brinda un último buen juego en el torneo. La afición queretana, feliz de ver nuevamente a su equipo en la fiesta grande del futbol mexicano. La noche en Pachuca no pudo ser mejor que con el encuentro entre estos dos equipos que hicieron la noche amena.

En las tribunas la fiesta fue para el Querétaro que se alegró y sin importar que fuera en el lugar que fuera saco un triunfo del Estadio Hidalgo que le dio el boleto a la liguilla con lo que vuelve en este 2013, a ser histórico para el futbol queretano.

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