Rechaza Pemex vigilar ductos con drones

Personal de la empresa realiza monitoreo a pie; en Querétaro, 56 tomas clandestinas en 2015
A inicios de año Sergio Sánchez López —experto en el manejo de drones— le presentó a Pemex un proyecto para vigilar los ductos por medio de alta tecnología (VÍCTOR PICHARDO. EL UNIVERSAL)
10/09/2016
01:08
Amílcar Salazar
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Sergio Sánchez López tenía seis años de edad cuando voló su primer avión a control remoto y 11 años cuando fue copiloto de una avioneta Cessna 172, tripulada por su padre, quien le inculcó el amor que tiene por la aeronáutica. Hoy, a los 36 años, este sanjuanense se precia de ser experto en la utilización de drones aéreos y terrestres en tareas de seguridad industrial y pública.

La policía municipal de San Juan del Río, la Universidad Autónoma de Querétaro y diversas industrias se encuentran entre sus clientes, señala.

Su nueva pasión por la robótica le trajo un logro especial en 2014, cuando la Policía Federal (PF) le encargó el desarrollo de un dron “espía”, mediante el cual logró seguir los pasos y luego capturar a un conocido narcotraficante.

Su “fracaso” con Petróleos Mexicanos

Piloto aviador egresado de la Academia Mexicana del Aire que se ubica en el estado, el emprendedor comenta a EL UNIVERSAL Querétaro que su trayectoria también incluye fracasos. “No todo ha sido miel sobre panecillo”, expresa.

A principios de 2016, Sergio Sánchez creyó estar listo para ingresar a las “ligas mayores” y venderle un proyecto a la empresa más grande del país: Petróleos Mexicanos (Pemex).

Sin embargo, apenas mostró la idea a personal sindicalizado de la productora paraestatal –su contacto para acceder a la empresa– fue singularmente empujado a retirar la propuesta.

“Mi fracaso fue estrepitoso y aleccionador”, recuerda.

Su proyecto consistía en implementar un sistema de monitoreo por medio de drones, en una franja de alrededor de 80 kilómetros de poliductos de Pemex, situados en el estado de Querétaro.

Justamente, la franja con mayor incidencia de los delitos relacionados con robo de hidrocarburos, la cual se ubica entre los municipios de San Juan del Río, Corregidora y Pedro Escobedo.

–¿Por qué decidiste retirarte del proyecto con la empresa?

–Estando yo en una junta en oficinas de Pemex, insistiéndoles en la viabilidad de la propuesta, se me acercó alguien importante del sindicato, para tomarme del hombro y jalarme hasta la puerta. Ahí me dijo: Ya no le muevas, chavo; están muy bien tus drones, pero mejor ya no insistas; yo sé bien lo que te digo.

–¿Una amenaza o una negativa?

–En ese momento no supe cómo interpretarlo, pero al ver que el tipo me hablaba en serio y que los demás se quedaron mudos al verlo, respondí rápido: No, jefe, está bien, no hay problema. Levanté mis cosas y me fui. Mi tiempo como emprendedor también cuenta, así que… a otra cosa, mariposa, como dice el dicho. Mejor me dedico a trabajar con empresas serias, las que no te van a andar amenazando o saboteando para evitar que les ayudes.

–¿No insististe ante otras instancias?

–Pues mira, más allá de la anécdota, retirarme fue también un acto de auto reflexión: me quedó claro que a Pemex no le interesa resolver el problema del robo de combustibles y, por ello, no cambian su mecánica de vigilar ductos a pata. La verdad es que no cuidan esos ductos porque no quieren, a diferencia de empresas internacionales como Texas Gas o TransCanada, que no están para perder los millones que aquí se pierden.

La propuesta que rechazó Pemex

En la documentación que mostró Sergio Sánchez a EL UNIVERSAL Querétaro –quien solicita que no se divulguen, “por confidencialidad comercial”, los detalles personales de su encuentro–, se lee que el interesado propuso a Petróleos Mexicanos un mecanismo de “celaje al derecho de vía e instalaciones” para poner en operación dentro de la entidad.

Su plan de trabajo consideraba ejecutar el sobrevuelo de drones en aquellas zonas que la Procuraduría General de la República (PGR) ya tenía identificadas como las de mayor incidencia en el delito de robo de hidrocarburos; donde predominan los municipios de San Juan del Río, Corregidora y Pedro Escobedo.

Propuso a la paraestatal usar drones con capacidad de volar durante lapsos de entre 20 y 25 minutos cada una de las zonas identificadas como de riesgo; registrando en tiempo real tomas de video en HD, fotografías fijas por cada segundo y filmación en 360 grados.

“El equipo no tripulado permitirá obtener información de la condición real del sistema, con una visión cercana y periférica”, se lee en la propuesta.

El proyecto considera un mecanismo capaz de detectar excavaciones alternas a la tubería (indicios de túneles), actividades agrícolas o industriales ajenas al derecho de vía y toda clase de tomas clandestinas, entre otras incidencias.

Por robo de combustibles, 19 mil millones de pesos en pérdidas

La propuesta de Sánchez López no llegó hasta la fase presupuestal; sin embargo, el interesado considera que el costo para Pemex de un sistema nacional semejante, “no alcanzaría ni el uno por ciento de lo que la paraestatal pierde cada año por robo de combustibles.”

De acuerdo con el Reporte 2015 de la firma de consultoría Etellekt, los 9.8 millones de barriles que cada año son robados a Petróleos Mexicanos representan una pérdida anual de aproximadamente 19 mil millones de pesos.

En el caso de Querétaro, según datos de la delegación local de la Procuraduría General de la República, fueron reportadas durante 2015 un total de 56 tomas clandestinas; de entre las cuales, 43 estaban en el municipio de San Juan del Río, ocho en Corregidora y cinco en el ayuntamiento de Pedro Escobedo.

De acuerdo con cifras 2015 de la consultora Etellekt, Querétaro ocupa el décimo quinto lugar nacional en materia de robo de hidrocarburos, con un registro de 107 casos en ese año.

En periodo semejante, el reporte anota un total de 138 denuncias en el país contra empleados de Petróleos Mexicanos involucrados en delitos de robo de combustibles; de entre los cuales, el estado registró tan sólo dos casos.

El reporte referido destaca, además, el involucramiento de elementos policiales en actividades ligadas al robo de ductos. En un hecho ilícito de 2014, señala la participación de “un policía estatal de Querétaro, tres de Corregidora, dos de Pedro Escobedo y uno de San Juan del Río”

Celaje a piel vs. celaje con drones

Hasta hoy, la vigilancia de la red nacional de ductos de Petróleos Mexicanos se realiza con técnicas tradicionales, a cargo de personal sindicalizado, el llamado “celaje a pie”.

Esto, porque es el único mecanismo autorizado dentro de la Norma NOM 007, misma que “tendría qué actualizarse para dar cabida a nuevas tecnologías”, explica Sergio Sánchez López.

Pero dicha vigilancia a pie conlleva riesgos de salud para los trabajadores, descritos en la propuesta, tales como “deshidratación, animales venenosos, accidentes, problemas con la población de comunidades rurales y urbanas por donde pasan los ductos, ya sea por no contar con autorizaciones o por simple presencia”. Todo lo anterior, aunado a un “lento e incompleto avance de la inspección.”

En cambio, la vigilancia aérea con drones no sólo obviaría todo lo anterior, sino que ofrecería: “Avance promedio de 20 kilómetros diarios, se inspecciona la totalidad de la franja, se identifican todos los puntos críticos que afectan la integridad del ducto, permite un plan de respuesta inmediata ante emergencias, deja evidencia en video, fotografía por segundo y generación de reportes instantáneos.”

La única instancia del país que desde el año 2014 ha adquirido drones para ejercer la vigilancia de ductos de Petróleos Mexicanos –entre otras actividades de seguridad que tiene a su cargo– es la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), misma que hasta la fecha no ha publicado sus resultados al respecto.

Futuro de los drones

Entusiasta sobre el futuro de estos flamantes equipos, el joven dronero hace una demostración a EL UNIVERSAL Querétaro de las adaptaciones que ha hecho a uno de sus equipos favoritos, un multirrotor S-900, con seis hélices y un peso sin carga de apenas 3.3 kilos.

El “arácnido electrónico” posee una capacidad de transporte “ideal” de cuatro kilogramos; los que generalmente ocupa el equipo fotográfico y los sensores que puedan requerirse, de acuerdo con la misión, explica entusiasmado.

Su velocidad de vuelo es de hasta 110 kilómetros por hora; no obstante, navega a velocidad mínima, incluyendo suspensión total con bajo nivel de ruido; registrando alturas desde los 10 y 400 metros, “hasta los vaivenes del viento”.

Evidentemente, su mayor utilidad radica en que el equipo instalado le permite enviar al control de tierra imágenes y sonido en tiempo real y hasta con resolución “full-HD”, indica.

Aplicados para la seguridad pública e industrial, los drones tienen una utilidad que “no tiene precio”: su función disuasoria de potenciales actos delictivos.

“Con ese propósito, el de disuadir a potenciales delincuentes, es que se están polarizando los drones entre las policías”, mencionó el dronero.

“Un buen número de personas se sentirán intimidadas, tendrán cierto miedo de cometer actos criminales, al ver pasar sobre sus cabezas uno de estos equipos, los que por otra parte, ya habrán detectado la presencia humana, y podrán movilizarse en términos de seguridad del equipo”, explica Sergio Sánchez.

“Por otra parte, para ti, como inspector, nunca será lo mismo vigilar a pie, exponiendo tu vida, a que puedas, por ejemplo, cuidar todos los ductos que hay en San José Galindo, por ejemplo”, añade.

“Podrías tener instalado tu centro de monitoreo a 15 kilómetros de distancia; digamos, en el hotel San Gil, tranquilamente, puedes sentarte a vigilar”, concluye el piloto aviador egresado de la Academia Mexicana del Aire.

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