‘El agua que se mete a la casa es puro drenaje’

09/08/2016
01:59
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Las fuertes lluvias siguen siendo el talón de Aquiles para decenas de ciudadanos de la capital queretana. La precipitación más reciente, del domingo pasado, dejó como saldo varias casas afectadas por la filtración del agua, que dentro de los domicilios, alcanzó los 20 centímetros de alto, situación que provocó la pérdida de algunos bienes materiales como aparatos eléctricos, además de diversos muebles, mismos que se han ido desgastando conforme se presentan las lluvias.

Caso preciso es el de la familia Velasco, que llegó de Veracruz al estado hace tres años y se asentó en la colonia San Antonio del Maurel, casa rentada de la que el dueño no advirtió nunca las problemáticas por las que atraviesa en época de lluvias. Su hogar está al inicio de la calle Mar Timor, donde son varios los afectados por las infiltraciones de agua.

Juan José Velasco informó al equipo de reporteros de esta casa editorial, durante un recorrido por algunas de las zonas afectadas, que esta vez el agua, dentro de su casa, alcanzó los 20 centímetros, una situación que han padecido unas 30 veces desde que llegaron a rentar la vivienda.

“Subió como 20 centímetros el agua, pero es agua de puro drenaje. Esto lo pasamos solamente cuando llueve fuerte como el domingo, la cual sí nos afectó”, mencionó.

“La lavadora ya se echó a perder, el mueble de la televisión tenía una madera abajo que por el agua se rompió y tuvimos que quitarla, teníamos seis banquitos de una mesa de centro de los cuales sólo queda uno porque se echaron a perder por el agua, las sillas del comedor están marcadas de la parte de abajo y la puerta del baño también ya tiene la madera podrida. En los tres años que llevamos aquí hemos pasado esto unas 30 veces”, reveló Juan José Velasco.

El día de ayer, cuenta, él y su familia decidieron subirse a dormir al momento que se dieron cuenta que llovía. No obstante, se asomó a la planta baja después de cerca de 10 minutos y el lugar ya estaba lleno de agua, acompañada de un fuerte mal olor por ser líquido salido del drenaje.

La situación, expuso, ha hecho que su esposa comience a padecer dermatitis, debido al agua sucia que entra en su hogar, situación que debe de tratarse pronto para evitar mayores complicaciones, por lo que señaló que esta problemática los afecta más allá de las pérdidas materiales.

El habitante de San Antonio del Maurel reconoció el apoyo del personal de Protección Civil, quienes “llegaron aquí alrededor de la una de la madrugada y trabajaron hasta las seis o siete de la mañana de hoy [ayer]. Nos ayudaron a sacar un poco del agua que se había metido y además nos entregaron un trapeador, jabón en polvo, líquido para trapear y un recogedor”, comentó el hombre, quien decidió radicar en Querétaro con su familia ante la escasez de trabajo en su lugar de origen.

Asimismo, Juan José dijo que la zona ya fue visitada por el mismo alcalde de Querétaro, Marcos Aguilar Vega, a quien “le comentamos que necesitamos un dren en esta zona para ayudarnos a disminuir la cantidad de agua que llega a este lado y siempre nos pasa lo mismo. Dijo que sí, que se metería la propuesta este mes para que se autorizara para noviembre, así que por ahora toda la temporada de lluvias la pasaremos igual. Esperemos que ahora sí se haga pues lo mismo nos dijeron hace dos años, pero seguimos igual”.

Antes de llegar a la calle Mar Timor, sobre Océano Atlántico, estaba don Miguel Ángel Hernández Alfonso, de 70 años, sentado afuera de su casa donde tenía algunas de sus cosas que se habían mojado por la lluvia, mientras él y su familia buscaban una manera de evitar las filtraciones de agua.

“Mientras llovía le pedimos un favor a tres pipas que pasaron por aquí, aparte de dos camionetas del municipio pero no nos ayudaron. Si tuviera dinero me compraba una bomba para cuando nos pase esto, pero no lo tenemos”, externó.

Su situación se complica más, ya que don Miguel Ángel se está recuperando de una parálisis en la mitad de su cuerpo, por lo que tiene que permanecer en la planta alta cuando llueve, para impedir el contacto con el agua sucia que le traería mayores problemas de salud. “Es agua del drenaje y me quiero cuidar para que no se me infecte mi pie”, reveló el señor originario de Coatzacoalcos, Veracruz.

Así como Juan José, el señor Hernández Alfonso no recibió, de parte de su arrendador, ningún aviso sobre el riesgo de filtraciones por las lluvias desde que llegó a esa casa hace casi dos años. La razón para llegar a Querétaro fue para tratarse su estado de salud.

“Antes vivíamos en otra casa aquí en la misma zona, pero sufríamos de lo mismo. Cuando nos venimos para esta casa la señora que renta no nos avisó sobre el problema con la lluvia. Con ésta son dos ocasiones las que se ha metido mucha agua y no es nada agradable, sobre todo por el olor del agua de drenaje”, aseguró el hombre.

Otro de los afectados por las lluvias recientes es Gustavo Luna que durante la estancia de los reporteros en la zona no paraba de sacar cubetas de agua sucia a la calle, quien aseguró que este “es un problema añejo”.

“Yo compre aquí en 1985 y cada año es lo mismo, pero este 2016 han sido peores las precipitaciones que años anteriores. Es un problema terrible”, afirmó, mientras movía algunos muebles que dejaban al descubierto las marcas en la pared del alcance del agua.

Mencionó, además, que ayudó en gran manera la atención del personal de Protección Civil que llegó al lugar en la madrugada para “sacar el agua de algunas casas por medio de bombas”.

Toda la parte inferior del hogar de Gustavo Luna tenía los vestigios de la filtración. Denuncia que no es la primera vez que padece esta situación, pero por ahora, sólo les queda limpiar y esperar para que la próxima precipitación no sea tan intensa como las que últimamente se han presentado en la zona metropolitana queretana.

Los afectados reconocen que es una problemática a la que no se le ve fin, ya que de seguir con lluvias de la misma intensidad, los diversos costales de arena colocados en muchas de las entradas de las casas en la zona, nada pueden hacer para evitar que el agua sucia invada su espacio vital.