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Vivir el 6 de enero dentro de un penal

06/01/2014
12:00
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Desde muy temprano miles de niños están despiertos disfrutando de sus regalos de Reyes, tal vez el día más esperado por ellos; algunos otros, por las condiciones de vida de sus padres no cuentan con esa fortuna.

En el penal femenil, lejos de que la percepción que pudiera tener la sociedad, para los hijos de las internas sí es un día feliz, de ilusión, de esperanza, como lo es, por fortuna, para la mayoría de los pequeños.

Este día es muy especial para las hijas de Verónica, la mayor de cuatro años, que nació en el Cereso (Centro de Reinserción Social) y para Allison que en marzo cumplirá dos años y que acompaña en su estancia a su mamá.

Verónica cuenta su historia: fue detenida el 28 de abril de 2009 por posesión de estupefacientes. El juez primero de distrito, por tratarse de un delito federal, la sentenció a cinco años en prisión, castigo que cumplirá en abril de este año.

“Mi primera hija cumplió cuatro años en octubre y ella (nos cuenta mientras la pequeña la acompaña en su regazo durante la entrevista) cumple dos años en marzo; de la primera bebé llegué embarazada con cuatro meses, me alivié y la saqué a los dos años. En abril cumplo cinco años, saldremos juntas, mi hija y yo”.

La entrevista se realizó en el área común donde hay un jardín, una cancha de usos múltiples y algunas bancas con sombra, donde las internas conviven y pueden platicar con sus familiares.

El Cereso femenil tiene una capacidad para 249 persona, y actualmente hay 105 internas, a quienes, según describe Verónica, les dan un trato digno, amable y humano.

Más allá de la “idea” que las personas “comunes” pudieran tener de la vida en prisión o de la curiosidad que pudiera causar, el 6 de enero es común: con festival, rosca, dulces y regalos; para los niños es como estar en la escuela, donde les celebran las fechas especiales como a cualquier niño.

En la actualidad, son cinco mujeres las que tienen hijos dentro de la prisión. Allison es la más grande, a pesar de su corta edad, tres niñas más que tienen meses, y un recién nacido (el único varón) que nació el pasado 24 de diciembre.

Por esa razón, cuentan los directivos del penal, que este año el festival no será tan grande, sin embargo no será una fecha desapercibida para promover la convivencia entre las internas y principalmente, para el apapacho de los pequeños.

“Como todavía están chiquitos no saben muy bien, pero se les hace un convivio y le dan regalos. Mi hija más grande está con su papá, ella tiene sus regalos, y a nosotras aquí nos dan rosca y su regalo”.

La vida en prisión, con un trato digno y humano, como lo describen, no deja de ser un encierro, por ello, a meses de que Verónica pueda retomar su vida, en casa, con su familia, aprendió la lección.

“Cuando salga quiero convivir mucho con mis hijos y mis hermanos, con mi esposo, darle tiempo a ellos; en mis planes no está salir a trabajar, quiero estar en casa con mis hijas y recuperar de alguna forma el tiempo que perdí”.

Su experiencia espera que sea retomada por quienes conozcan su historia, para evitar un error como el de ella.