Llenan panteones de música y color

Portada 02/11/2015 01:27 Actualizada 01:34

Este 1 de noviembre, tal como lo marca la tradición, miles de personas asistieron a los diferentes panteones de la capital queretana con la intención de recordar a todos sus seres queridos que han fallecido en edades tempranas, y para quienes colocaron ofrendas florales y diversos adornos en sus tumbas.

El domingo los panteones de Querétaro se vistieron de gala, dejaron de lado la tranquilidad que los caracteriza, puesto que en cada uno de ellos se establecieron puestos de antojitos tradicionales, aunque los más comunes fueron los de flores, que posteriormente se colocaban en cada una de las tumbas de los cementerios del Cimatario, San Pedro Martir, el Jofre y Santa Rosa Jáuregui.

Cabe destacar que el operativo para estas fiestas comenzó a implementarse desde los primeros momentos del pasado sábado, fecha en la que se movilizó la totalidad de elementos con los que cuenta la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPMQ), a quienes dieron la indicación de mantener el orden, así como proteger a los ciudadanos que acudiesen a los panteones y el resto de la ciudad.

Debido a la presencia de los comercios de comida, fue necesario implementar vigilancia por parte de la Unidad Municipal de Protección Civil. Por tal motivo, la dependencia puso a disposición a sus supervisores, quienes recorrieron los locales y dieron cuenta de que ninguno tuviera afectaciones en sus instalaciones para así garantizar la seguridad de todos los visitantes.

Cabe señalar que de acuerdo con la Secretaría de Servicios Públicos Municipales, actualmente en la demarcación existe un total de ocho panteones, en los que el municipio cuenta con 40 mil espacios, mismos que en estas fechas se llenan de visitantes, tanto locales, como de aquellas personas provenientes de otras entidades, quienes aprovechan el día feriado para visitar a sus familiares fallecidos.

Será en los próximos días cuando las autoridades brinden la información correspondiente sobre las incidencias ocurridas durante los dos días de festividades.

 

Rememoran la muerte. Años pueden pasar, pero el sentimiento de los que se quedan sigue siendo el mismo hacia sus seres queridos; las fechas que lo demuestran son el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos, cuando los cementerios se llenan de vida, con la música, adornos y visitas que aportan los familiares de aquellos que ahí descansan permanentemente.

La tradición señala que estos dos días son los momentos en que aquellas personas que siguen con vida pueden tener contacto con quienes ya dejaron de existir en el plano terrenal. Los panteones son considerados puntos de encuentro para miles; la última morada de sus familiares fallecidos. Estos lugares reciben a tanta gente que se rompe con la tranquilidad, silencio y descanso que se tiene usualmente.

Uno de los panteones más concurridos es el del Cimatario, en la capital queretana. Desde las primeras horas del día comienzan a llegar los familiares, con las manos llenas. Llevan flores, adornos para decorar las tumbas, comida y hasta regalos.

Y es que compartir con el familiar ausente, para muchos se toma de manera textual, por lo que se observa en estos días el característico sentido festivo de los mexicanos.

Desde la entrada del panteón se puede sentir el ambiente de fiesta. Cientos de locales de comida, flores y adornos invaden las calles aledañas; paso a paso se acerca cada uno de los visitantes a la entrada del lugar, que para esta fecha está coloridamente adornado.

Desde ahí se empieza a escuchar la música tradicional de mariachi. Ninguna fiesta mexicana estaría completa sin esas melodiosas letras, de fiesta, de amor, de recuerdos y más.

Ya en los pasillos del cementerio se pueden observar los bellos colores que las flores instaladas en cada tumba le brindan a la misma, a un costado los familiares, algunos alegres hablando y recordando tantas vivencias y anécdotas que tuvieron con el difunto; otros con un sentimiento más apegado a la melancolía, hablan sobre los planes que quedaron pendientes y la falta de tiempo para concretarlos.

Las tumbas: algunas de mármol, cantera, con una especie de capilla bien cimentada, con mausoleo o bien, simplemente con tierra; en realidad no importa el diseño, para los familiares el momento de acercamiento se convierte en un evento para añorar, ya que incluso hay quienes acuden a comer al pie de estos sepulcros, con la finalidad de sentir cerca a los seres queridos que ya no están.

La tradición y la forma de festejar a los difuntos en México señala que la muerte sólo llega con el olvido, por lo que para no dejar ir a las personas queridas es importante recordarlas por siempre. Con estas fiestas lo último que se hace presente es el sentido fatídico de la muerte.