Hace semanas algunos lo acusaban de ser demasiado institucional en su relación con el presidente Andrés Manuel López Obrador, pero hoy algunos de los que lo criticaron, reconocieron que Francisco Domínguez, el gobernador panista de Querétaro, salió más respondón que otros gobernadores aparentemente muy bravucones.

Nos hacen notar que el gesto de molestia del presidente López Obrador, quien a corta y sana distancia, escuchaba lo dicho por Domínguez, podría revelar que el mandatario estatal no le advirtió que usaría su intervención en la conferencia mañanera, que hoy se realizó en suelo queretano, para responder a los señalamientos de que él como senador recibió sobornos por parte del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, para apoyar las reformas del entonces presidente Enrique Peña Nieto.

Alguno de sus colegas asegura que hace falta valor para decirle a la cara al Presidente que las acusaciones de Lozoya son parte de una estrategia política en contra de él, y desde luego, de su partido, así como hacer una defensa de la reforma energética, aborrecida por este gobierno.

Lo cierto, nos dicen, es que ante lo escandaloso del video en el que aparece uno de sus colaboradores más cercanos recibiendo pacas con millones de pesos y los acomoda en maletas, a don Francisco no le quedaba otra que responder de la manera que lo hizo, y madrugarle al Presidente con la mañanera.

Si como algunos creen, el gobernador no le avisó a AMLO que utilizaría la conferencia presidencial para deslindarse y contratacar, quizá le habrá puesto una raya más al tigre.

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