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“Aborto debería ser un derecho”

“Hay muchas muertes por la interrupción ilegal”
FOTO: Víctor Pichardo
25/11/2016
03:23
Maricruz Ocampo
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Una de los grandes temas en la lucha de las mujeres es decidir sobre sus propios cuerpos, porque mientras seamos un objeto de debate de la sociedad, cuando no podemos decidir de manera libre lo que hacemos en nuestros propios cuerpos, hablamos de la subyugación de las mujeres con respecto a los hombres.

Estamos en una sociedad patriarcal donde se consideran nuestros cuerpos como propiedad, no solamente en una persona, sino en toda la sociedad, entonces para mí es una de las cosas más importantes. Mi cuerpo es mío y yo decido qué hago con él.

La interrupción legal del embarazo de manera voluntaria debería de ser un derecho, tal y como la ONU ya lo expresó con anterioridad, en un caso que discutieron sobre Perú, donde una mujer que tenía un producto con una deformación no se le permitió abortar, y ella ya tiene 15 años de ser responsable de una persona que es totalmente incapacitada, cuando ella tomó una decisión y el gobierno se lo prohibió.

Me parece que no es decisión fácil, abortar no es fácil. Las mujeres no abortan porque quieren o no tienen ninguna otra manera de hacerlo. Normalmente es un último recurso, que debe de estar a disposición de todas, para hacerlo de manera segura y con atención médica.

Muchas de las muertes de mujeres durante el embarazo son por la interrupción ilegal del mismo, a través de parteras, a través brujas, a través de chamanes. Esta es una cuestión que tiene que ver con salud pública.

Ahora, cuando ya nos vamos a un tema de una violación, de un abuso sexual, estamos obligando a la mujer que no quería embarazarse no solamente a continuar con un embarazo no deseado, además producto de una violación, y esa es una cosa terrible, porque se podría llegar a extremos legales donde el violador tendría derechos de paternidad sobre ese producto.

Ese tipo de cosas se tienen que considerar. No es una decisión fácil, no es debate sencillo, pero la realidad es que el gobierno, la iglesia y la comunidad tienen que dejar a las mujeres decidir sobre su propio cuerpo.

Si además estuviéramos en un país que se caracteriza por la salud pública, el acceso a los anticonceptivos, por la información en educación reproductiva, diríamos que vamos a pensar que no es necesario, pero cuando es todo lo contrario, te hace ver que las condiciones de la mujer en México todavía son de sumisión, de represión, de subyugación.

Si a esto le sumamos el movimiento conservador que no sólo se da en nuestro país, sino en el mundo entero, donde se considera que las mujeres que deciden no tener hijos, que deciden ser madres solteras, o las mujeres lesbianas, no deben de recibir servicios, estamos peor.

Si además nos vamos a la situación de trata de personas, de padres que venden a sus hijas por una vaca, como ocurrió en Tetelcingo, Morelos, de niñas que a los 10, 12, 13 años están siendo mamás, muchas veces consecuencia del abuso sexual, te hace pensar qué clase de sociedad somos, en la que no vemos las cosas con ética, sino desde un punto de vista moralista, tan tremendo que nos impide acercar soluciones a la gente, soluciones reales y viables.

Si se piensa en la cantidad de niños abandonados, que los están cuidando las abuelas, o son entregados al Sistema DIF y que ahí se quedan hasta que cumplen 18 años, o [embarazadas] que las corren de sus casas cuando los padres se negaron a darles información y métodos para evitarlo, te habla de esa doble moral de nuestra sociedad, que continúa, causa tantísimo daño y mantiene a tantas mujeres en pobreza.

Este es un debate [el aborto] que se tiene que dar con sensibilidad de lo que ocurre cuando una mujer es obligada a tener un hijo que no desea. Lo que le ocurre a ese hijo y lo que nos ocurre como sociedad. Es algo con lo que tenemos que cargar, y no estamos preparados.

Sí, este es debate, pero no se tiene que dar sí es o no un derecho. Se tiene que dar en el sentido de cómo educamos, protegemos, cuidamos a nuestras niñas y jóvenes, a fin de que no tengan que recurrir a algo tan tremendo, que es tan doloroso, que debería de ser, siempre, un último recurso, pero dentro de una institución médica, con atención de enfermeras, para atender cualquier riesgo y no desangrarnos en cualquier callejón, eso es lo que deberíamos de evitar.

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