Al más fiel estilo de Fernández Noroña, el diputado federal Braulio Guerra decidió montar un show circense en redes sociales para tratar de ganar notoriedad. Perfectamente consciente de que su mensaje no generaría suficiente interés en medios de comunicación, decidió orquestar un montaje fotográfico en donde lo que finalmente llamó la atención fue verlo trepado en una barda de varios metros de altura.

Seguramente observó con añoranza la cobertura informativa que le ganó al senador Ríos Piter proponer la cancelación parcial de la compra de maíz proveniente de Estados Unidos en represalia por las políticas del megalómano Trump. También debe haber calculado que este era el momento de capitalizar el sentimiento de indignación que permea en la sociedad mexicana para tratar de llevar agua a su molino. ¿Cómo hacerlo? Llamando la atención con un acto retador, populista, absurdo e infantil pero con el potencial de viralizarse en redes sociales para darlo a conocer.

Bienvenido al club de los políticos que se suben a tribuna en calzones, que formulan declaraciones sensacionalistas, y que en general se dan a conocer por la polémica que generan y no por los problemas que resuelven. Patético.

“Los muros son fáciles de saltar.” Esta fue la grandiosa reflexión que justificó una demostración de su destreza acrobática. ¿Alguien lo dudaba? Sus propuestas, que pasaron a un plano secundario, incluyeron vaguedades que seguramente carecen del mínimo consenso entre las instituciones de gobierno responsables de su implementación.

¿Disminución del impuesto sobre la renta a las empresas que contraten migrantes repatriados? Se oye bien. ¿Qué opina la Secretaría de Hacienda? Reitera también una idea que ya había dado a conocer respecto a incrementar el costo de los permisos a los turistas norteamericanos. Intención que se refleja en la última oración de su boletín:

“Si la política de Trump es que México pague por el muro… que sean mediante estos mecanismos los estadounidenses quienes paguen por la protección de nuestros connacionales en su país.” En otras palabras, vamos a entrarle a la Ley del Talión.

A ver, reflexionemos. ¿Quiénes están tratando mal a nuestros paisanos? El fascista Trump, y un porcentaje de ciudadanos norteamericanos (no todos). Salvo que contemos con la capacidad de diferenciarlos, me parecería estúpido tomar medidas en contra de todos. Y no razono en función del interés de los gringos, sino del nuestro. Si comenzamos a tomar medidas que dificulten el turismo o la derrama de dinero hacia nuestro país, ¿quién cree usted que sale perdiendo?

Otro oportunista legislador proponía cobrar las visas para venir a México o boicotear franquicias de origen gringo. ¿Quién pierde más con estas medidas? Yo le digo. Pierden hoteles, restaurantes, tiendas y negocios mexicanos que emplean trabajadores mexicanos para ofrecer productos y servicios a los turistas.

Otra reflexión, ¿sabe quiénes son nuestros más poderosos aliados para enfrentar a Trump? ¡Los gringos que no coinciden con él! Le aseguro que Trump estaría feliz si pudiera contar con nuestra ayuda para darle motivos al resto de su población de apoyarlo, o al menos mantenerse al margen. ¿Vamos a jugar su juego? Seguramente tendremos que negociar las condiciones arancelarias si Trump sigue intentando establecer medidas unilaterales y ventajosas.

Pero nuestra actitud debe ser seria y analítica, haciendo énfasis en que nuestras decisiones son resultado de un escenario comercial que se nos pretende imponer y al cual nos vemos obligados a responder. Pero la respuesta no está en medidas atrabancadas y populistas de figuras cuya única intención es sacar raja política.

Además, creo que a nadie engaña con la idea de que no tiene 2018 en mente. Dice que le parece que la relación con Estados Unidos es muy delicada pero no veo en su respuesta un razonamiento sobre los efectos negativos que su estrategia pudiera haber causado de haber sido interpretada por el gobierno norteamericano como un reto o una burla.

Dice que lo han entrevistado en 17 países. No lo dudo, sin embargo el interés no surge por sus propuestas sino por su hazaña acrobática.

Reitero: no pongo en duda su capacidad, ni su falta de trabajo. Lo que rechazo de forma enérgica es la estrategia publicitaria que, insisto, me parece irresponsable. En fin, será la gente quien lo juzgue. Aunque creo que ya lo hicieron y no le fue muy bien.

Google News

TEMAS RELACIONADOS