Primera y diez. Cumple sueño en el futbol americano

Lizbeth Mondragón juega de manera profesional en la Women´s National Football de Estados Unidos
Primera y diez. Cumple sueño en el futbol americano
Foto: Demian Chávez
03/08/2019
10:00
Danaý Martínez
-A +A

Los sueños se cumplen. Lizbeth Mondragón León es una queretana que está viviendo su sueño de jugar futbol americano de manera profesional. Lo hace con el equipo Atlanta Phoenix en la Women’s National Football de Estados Unidos.

Desde febrero de este año, la originaria de Querétaro emigró al norte del continente para emprender un nuevo reto, un reto que parecía imposible de cumplir, ya que en México no existe una liga de futbol americano profesional; pero fue en otro país donde se le abrieron las puertas.

pag_10_especial_jugadora_americano_esp_.jpg

A los 11 años comenzó a practicar basquetbol, posteriormente se inició en el futbol hasta llegar al emparrillado. En 2016 participó con Titanes en el primer campeonato nacional, en 2017 logró el subcampeonato en el mundial de la especialidad realizado en Canadá. Ahora con 29 años está haciendo su sueño realidad.

“Una amiga me invitó a jugar tocho y siempre había querido practicar el futbol americano, entonces fue como el primer acercamiento que tuve, eso fue como a los 16 años. No había equipo en Querétaro, se armó uno y fuimos de las pioneras en Querétaro. Practiqué diferentes deportes y creo que eso fue lo que me ayudó mucho para desarrollar habilidades en el futbol americano. Nunca tuve un coach de posición, yo soy receptora, lo fui aprendiendo al ver partidos de fútbol americano o veía a los chicos de americano cómo jugaban, y fue como aprendí, fui autodidacta hasta llegar a la selección donde tuve un entrenador, pero era de apoyo porque su posición era los mariscales”, explicó.

El paso por la selección

Fueron dos filtros los que tuvo que pasar Lizbeth para llegar a la Selección Mexicana de Futbol Americano Femenil, luego de varias visorías, viajes a la Ciudad de México cada fin de semana para realizar pruebas, entrenamientos, finalmente llegó la convocatoria y pudo participar en un mundial, el cual se realizó en Canadá, donde las mexicanas obtuvieron un resultado histórico al conseguir la medalla de tercer lugar.

“Nos estuvieron viendo durante toda nuestra trayectoria, hubo visorías para chavas de México y en 2016 hubo un nacional en el que se eligió a las chavas que estarían representando a México, tenías que ser jugadora activa para ir al mundial y fue a través de un comunicado donde me di cuenta que estaba en la convocatoria”, explicó.

Gracias a ese mundial se marcó su destino. Ahí conoció a Toni Fuller, una jugadora estadounidense, además de conocer a la primera entrenadora mujer en pertenecer a la NFL, Jean Welter, ambas se convertirían en amigas de Lizbeth, y ambas fueron clave para que la jugadora hoy se encuentre en Atlanta.

“Fue algo muy padre, conocimos a otras jugadoras de muchos países y creo que por ahora es lo máximo a lo que puedes aspirar como jugadora, ir a un mundial y ganarlo. Ahí conocí a la primera coach que estuvo en la NFL, quien es una de mis inspiraciones, en el mundial platiqué con ella, nos hicimos amigas y fue uno de los contactos para llegar a dónde estoy”.

Hoy que se encuentra en otro país, su perspectiva del deporte mexicano ha cambiado, Lizbeth está consciente en que México puede ser potencia en muchas cosas, y para ello está aprendiendo formas distintas de trabajar.

“Hay una perspectiva diferente desde otro país, me gusta cómo lo administran aquí y deberíamos agarrar algunas ideas para implementarlas y ser potencia, siempre lo he dicho, México es potencia, pero como no se le da apoyo o seguimiento es lo que siempre ha afectado al deporte”.

Jugar en Atlanta

Lizbeth físicamente es una chica delgada, de estatura promedio en México, su equipo y sus rivales suelen ser jugadoras corpulentas, fuertes, ese es uno de los mayores retos a los que se enfrenta actualmente.

promo_1_especial_jugadora_americano_esp_4.jpg

“Respecto al nivel deportivo, al entrenar con chicas afroamericanas es pesado, sus cuerpos son más grandes, su físico es muy diferente, por lo que el nivel es muy grande. Tenemos un buen apoyo por parte de la institución y las chicas me han acogido muy bien acá, lo que extraño mucho es la comida, creo que sí es algo importante y, por ejemplo, subí unos kilos de más por la comida”, mencionó.

La confianza es su estandarte y el hambre de aprendizaje es su fuerza para trabajar todos los días, sabe que hay muchas jugadoras que, como ella al principio sueñan con lo imposible, por lo que se siente con algo de responsabilidad para demostrarles que sí se puede.

“Creo que he hecho un buen papel y nunca hay que hacerse menos, la confianza con la que trabajes es con la que ellos te van a ver en la posición en la que estés. Me siento muy orgullosa, y una gran responsabilidad porque hay gente que te ve como un referente, y de cierta forma tienes una responsabilidad, todos los días hay que darle y no darte por vencida”, afirma.

Lizbeth termina su contrato con Atlanta al terminar esta temporada, sus compañeras le dan apoyo y la motivan para que consiga un empleo allá y se quede otra temporada, pues su estadía con el equipo no le da para vivir de jugar al futbol americano. Está viviendo uno de sus sueños, pero aún le queda uno, y ese es impulsar el futbol americano femenil en México.

A pregunta expresa sobre qué le diría a su deporte si este fuera una persona, Lizbeth responde: “Gracias por hacerme una mejor persona y no dejar que me rinda. Todo lo que he hecho por ti le ha dado sentido a mi vida, me has permitido cumplir mi sueño más grande, llegar a lo más alto que existe hasta hoy por toda la pasión y amor que te tengo.

“Espero que más personas puedan encontrar contigo lo que yo he tenido la oportunidad de experimentar, eres la cura para todos los males. Lo que más te admiro es la justicia, le das a cada quien la oportunidad de estar cerca pero sólo reconoces a quienes hacen todo el esfuerzo”, señala.

Comentarios