Brandon Plaza. El camino del guerrero

Pese a los fracasos, el taekwondista con raíz queretana logró plata para México en los Panamericanos y se alista para Tokio 2020
Brandon Plaza. El camino del guerrero
Foto: Demian Chávez
11/08/2019
06:06
Danaý Martínez
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“Solamente cuando se tiene coraje se puede ser libre”. Brandon Plaza Hernández nació en una pequeña ciudad, Comonfort, Guanajuato. Sus primeros 15 años los vivió con sus hermanos y sus primos, eran muy niños cuando iban a explorar el cerro que les quedaba cerca de su casa, jugaban a las canicas a la mitad de la calle porque no pasaban autos. La vida lo llevó a Querétaro y 7 años después se convirtió en uno de los principales deportistas mexicanos.

“La gente me identifica de que soy de Comonfort, y sí, soy de ahí, pero me siento más queretano, porque Querétaro me abrió las puertas y me está apoyando, soy de Comonfort, eso nunca lo voy a negar, pero ya soy un queretano más (…) Conocí este deporte a los 5 años, no le tenía tanto amor como ahora; batallé bastante en querer a este deporte, no me gustaba ir a clases porque me regañaban mucho y yo era muy travieso, pero de ahí fui aprendiendo el respeto que se debe tener hacia los profesores y mis compañeros, aprendí valores, y ahora, gracias a Dios seguimos en este deporte”, comentó.

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Fue en el 2012 cuando Brandon y su familia tomaron la decisión de que era momento de un cambio; el taekwondo se volvió su prioridad y fue gracias al entrenador, Gabriel Chávez, que Plaza pudo adentrarse en el alto rendimiento. “Él fue quien me abrió las puertas y sin él no hubiese podido llegar hasta donde estoy, él fue y es todavía, parte fundamental de mi proceso hacia Juegos Olímpicos”, mencionó. Además, el entrenador Chávez también fue como un tutor, ya que sus padres no podían cambiarse de ciudad, Brandon y sus hermanos comenzaron la aventura en una ciudad que antes era desconocida.

“Llegué y no sabía para dónde ir, la primera vez me perdí, le llamé a mi hermano para preguntarle como regresar a casa, él me dijo que camión tomar, porque aún no teníamos auto, nuestra economía no estaba muy bien, aunque mis papás se esforzaban bastante. La primera semana la sufrí mucho, pero me sirvió porque aprendí como moverme, después mis papás nos compraron un carrito y ya sabíamos cómo movernos”, expresó.

SENDERO COMPLICADO

Brandon ya tenía en su cuenta, podios en Olimpiada Nacional, campeonatos nacionales, pero fue hasta el 2017, 5 años después de haber llegado a Querétaro, que la oportunidad le llegó… recibió su primera convocatoria para selección nacional. Sus resultados lo llevaron a recibir una beca en derecho por una de las universidades privadas más prestigiosas de México, e incluso fue campeón universitario, pero tuvo que dejar sus estudios para poder representar a su país.

Al llegar con la selección mexicana de taekwondo, Brandon nunca pensó que apenas comenzaría el verdadero trabajo, mantenerse, se dio cuenta que su lugar, realmente no era nada, tenía que ratificar su llamado, y no solamente combatir en el tatami, si no fuera de él.

“Era el nuevo y cuando llegas así, te traen de bajada, con novatadas, nuestros mismos compañeros más grandes te quieren pegar, de juego, pero si te les ponías rudo, ellos te querían pegar y estaba duro, ese año fue difícil, aunque tenía amigos no me acoplaba, no inicié con una buena racha. No me tomaban mucho en cuenta, en selección hay dos filas, digamos la A y la B, y la A es donde están los chingones, me propuse en llegar ahí porque es donde te ven, pero me costó, detrás de estas medallas hay un sacrificio que la gente no ve”, dijo.

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Lo fácil no existe para un deportista de alto rendimiento, tal vez unos consiguen sus objetivos antes que otros, pero el camino no es fácil para ninguno. Luego de un año en selección, Brandon estuvo cerca de tirar la toalla al ver que los resultados no se daban y que en su división estaba su compatriota Carlos Navarro, quien era el número uno del ranking olímpico. Su papá lo motivaba a seguir y su mamá prefería que se enfocara en sus estudios, finalmente, gracias al apoyo de su mamá, Brandon fue a una última competencia internacional, antes de decidir qué hacer con su futuro…la perdió, su dolor fue muy grande al sentir que defraudó a su mamá. Después de eso, vino una última evaluación con Navarro y ese fue el combate que todo cambió.

“La derrota me dolió bastante, mi mamá me llamó diciéndome que no pasaba nada, pero me sentí muy triste con el resultado, ese año ya estaba decidido a dejarlo, pero después se empezaron a abrir las puertas. Llegó la evaluación para Juegos Centroamericanos, ahí iba de nuevo contra Carlos, pero mi actitud fue de que yo no tenía nada que perder, le eché muchas ganas, me había preparado y desde el primer round que iba ganando 6 a 0, me motivé, en el segundo round casi me empata, y en el tercero me fui arriba, pero me dio un golpe en la cara y me empató, y en un intercambio le saqué dos puntos y con 10 segundos, se dejó venir y respondí, y ¡sobres! que se dio el resultado, desde ahí dije, de aquí ya no me bajan”, sentenció.

Brandon Plaza tuvo un 2018 prodigioso, entre sus resultados más importantes: se convirtió en campeón panamericano, se ganó su lugar como seleccionado para los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla, donde además obtuvo la medalla de oro y fue galardonado con el Premio Estatal del Deporte. En este 2019, obtuvo la plaza para México, para los Juegos Panamericanos de Lima, se ganó su pase y fue medallista de plata en dicha justa, además, obtuvo la medalla de plata en el campeonato mundial de Manchester… ahora, a sus 22 años, está en el camino rumbo a Tokio 2020.

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