Es indiscutible que el problema más grave que enfrentamos hoy en día las y los mexicanos es el de la inseguridad. La violencia cotidiana tiene diversas manifestaciones, pero la que se ejerce contra las mujeres es sin duda la más grave y atroz de todas. Su expresión más extrema, el feminicidio, es un acto deleznable que refleja lo peor de la naturaleza humana y un odio exacerbado contra las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

Recientemente el Poder Judicial de la Federación impulsó la transmisión de “Caníbal. Indignación Total”, una serie que retrata a través del caso de un feminicida sentenciado los aspectos más deleznables y reprochables de este problema en nuestro país. En medio de la situación de vulnerabilidad que enfrentan las mujeres diariamente, este tipo de esfuerzos ayudan a concientizar a la sociedad acerca de la importancia de prevenir, combatir y erradicar este fenómeno criminal.

Como legislador federal y Presidente de la Comisión de Justicia acuso recibo de la necesidad imperiosa de realizar ajustes a la legislación federal vigente para combatir con mayor severidad y precisión el feminicidio en particular y la violencia de género en general. Me niego a pensar que no seamos capaces de darle acceso a la justicia a las víctimas; a los familiares y seres queridos de las mujeres que son privadas de la vida en nuestro país.

El pasado 6 de julio el ministro Arturo Zadívar, presidente del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, presentó propuestas de reforma y de Ley para combatir el feminicidio. Es un paso fundamental para poner en el centro de la discusión legislativa la necesidad y urgencia de combatir circunstancias en las que parece que las instituciones de procuración de justicia hacen aún más terrible el dolor de las víctimas al verlas como personas a quienes pueden extorsionar o pedirles dinero.

Hoy más que nunca es necesario que alcemos la voz con la firme exigencia de tener mejores fiscalías, mejores policías e instituciones de procuración de justicia más sólidas. Si algo deja en claro la serie “Caníbal” es la profunda corrupción e ineptitud del sistema de justicia que no sólo ha dejado de evitar más muertes violentas de mujeres sino que ha dado impunidad a los responsables.

Para poder cambiar el estado de las cosas primero debemos hacer nuestras las razones de las causas. Si no somos capaces de sensibilizarnos y sentir el dolor de las víctimas indirectas que han perdido a una madre, a una hija o a una hermana, no podremos tener el componente fundamental para luchar contra ese problema: el de la voluntad indeclinable de no ceder ni un paso en esta lucha.

Como mexicano me siento profundamente indignado y como funcionario absolutamente comprometido a resolver el problema. El día que perdamos la capacidad de indignación se habrá terminado nuestra naturaleza humana y habremos perdido al país. Estamos a tiempo para rescatar a México: tenemos que hacerlo ya.

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