Una tradición. La portada del templo de La Cruz

Desde 1965, Raúl Castro viaja cada año de Guanajuato a Querétaro para realizar esta artesanía
Una tradición. La portada del templo de La Cruz
Foto: Demian Chávez, El Universal
15/09/2019
06:08
Alma Gómez
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Raúl Castro Guevara recuerda la primera vez que viajó desde Guanajuato a Querétaro para participar en las danzas con motivo de las fiestas por la Santa Cruz. Tenía sólo tres años, viajaba acompañado de su padre, desde entonces viajar para celebrar dicha fiesta se convirtió en una de las tradiciones más arraigadas en su familia.

Durante muchos años Raúl fue danzante, pero también se involucró en la elaboración de la tradicional portada de flores que se instala en la entrada principal del Templo de La Cruz, en el barrio del mismo nombre.

Con orgullo cuenta que participó en la elaboración del primer arco de flores llamado “Portada”, que estaba repleta de flores de colores, y que fue instalada en la entrada principal del templo para recibir ir a los feligreses, danzantes y pajareros, acto con el que comienzan las tradicionales fiestas de la Cruz en Querétaro.

“Yo participo en la elaboración de la portada desde 1965 por influencia de mi padre Antonio Castro, nosotros fuimos los que hicimos el primer encuentro general allá en la Alameda para que nos reciban los capitanes de la mesa de en ese entonces, Antonio Aguilar. Desde entonces estoy aquí en presencia de la Santa Cruz, llevo la cruz que también llevaba mi padre. Una cruz que tiene 110 años”, señala.

Raúl Castro Ortega detalla que la portada se coloca en el templo de La Cruz desde hace 53 años. En esta ocasión se necesitaron alrededor de 3 mil 500 flores para terminar el trabajo.

Explica que como cada año, varias familias se organizan para crear el tradicional trabajo; los jóvenes se encargan del diseño del arco, mientras los adultos se encargan de elaborar las flores de papel y elegir los colores adecuados. En total se requiere una semana para elaborar esta artesanía llena de flores.

“Para hacer una portada usamos 3 mil 500 flores, un muchacho es el que se encarga de hacer el diseño del arco, y dándole forma y figura, después llegamos nosotros a meter la flor para que se vea bonita. Nos tardamos casi una semana hacer la portada completa, en poner las flores nos llevamos dos días completos. Llegamos aquí el domingo y el martes ya habíamos terminado. Es una tradición venir a arreglar el portón”, asegura.

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Queretano por tradición

Aunque Raúl Castro es originario de Guanajuato, una parte de su corazón se aferra a Querétaro, pues la ciudad le trae recuerdos hermosos de aquellos primeros viajes con su padre. A través de las visitas que realiza año con año, Raúl ha visto el crecimiento y la transformación de la ciudad.

Por ejemplo recuerda el primer mercado de La Cruz, que era más bien un tianguis con techos de lámina en lo que ahora conocemos como Plaza Fundadores; también recuerda que hace más de 30 años no había más de tres grupos de danzantes, por lo que ahora celebra que danzantes de todo el país se reúnan en Querétaro para las fiestas de La Santa Cruz.

“Yo soy danzante desde los 3 años, tengo muchas fotos de cuando danzaba con mi papá y mi hermano. Pero antes nada más había tres danzas, recuerdo que aquí afuera del templo estaba el mercadito, todo eso me tocó a mí y a otras personas que todavía venimos aquí a las fiestas, somos los más viejitos, ya se murieron un montón de los primeros danzantes y también de los que hacían la portada. Fuimos los primeros que trajimos las voladoras, cohetes y la portada, y así seguiré hasta que Dios me dé permiso de estar en Querétaro.

“Antes eran sólo tresa danzas, nomas unos mil danzantes, ahora veo que somos más o menos 10 mil danzantes en toda el país, a estas fiestas viene gente de Estados Unidos, de España, todos vienen a danzar y celebrar a la Santa Cruz. Poco a poco se van cometiendo malas prácticas, hay varios danzantes que piden una moneda por ver la danza, pero la danza no se cobra, es de corazón. Todas esas historias que conozco, nadie las sabe, soy de los pocos que quedan que fueron de los primeros grupos de danzas”, señala.

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Tradición familiar

Junto a Raúl Castro Guevara se encuentra Miguel González, quien desde hace 8 años participa en la elaboración de la portada. Recuerda que su padre le mostró el árbol de espinas en forma de cruz que crece en el corazón del convento, y desde que conoció el lugar se enamoró y se unió a las celebraciones. “Hay quienes llevan muchos años en esto, yo llevo apenas 8 años, todo inició porque mi papá me contaba de las espinas en forma de cruz y yo no lo creía, pero cuando lo vi, aquí me quedé. Y ahora vengo cada año”, comenta.

A pesar de la importante carga histórica que la portada de flores representa para los peregrinos, no es lo único que agrega color y alegría a las fiestas; pues también se encuentran los tradicionales pajareros que acompañan el paso con los melodiosos cantos de las aves.

Durante los próximos días el Templo de La Cruz estará de fiesta y dará pie a la instalación de varios puestos de comida típica, juegos tradicionales y, por supuesto, mucho espacio para la convivencia entre las familias queretanas y visitantes.

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