Por economía o simplemente para darse un gusto, hay quienes prefieren los platillos típicos mexicanos para guardar la Vigilia en el tiempo de Cuaresma.

Conocedora de eso y para satisfacer a sus clientes, Antonia Bárcenas Rosas ofrece en el mercado de La Cruz un menú especial para aquellos católicos que evitan la carne pero que no gustan de los productos del mar.

Desde hace 14 años Antonia vende comida en La Cruz. Ofrece gorditas, tacos y quesadillas,  acompañadas del guisado que los clientes prefieran.

En el local las cazuelas de barro contienen los diferentes guisados. Desde pollo en tinga, hasta chiles rellenos, pasando por huevo a la mexicana, arroz y ensalada de nopales.

Sin carne. Una rica opción para católicos
Sin carne. Una rica opción para católicos

En el pasillo donde están las fondas del mercado, el vaivén de  clientes es constante. Desde temprana hora, para quienes acuden a desayunar, hasta la tarde, para quienes buscan la comida del día, el movimiento es constante.

El olor a las tortillas y las gorditas recién hechas inunda el pasillo y parte del mercado. Es acompañado por la música o el sonido de los televisores que algunos comerciantes tienen en sus locales.

Antonia sonríe mientras prepara una gordita en el comal de su  negocio. Es una de esas raras horas en que casi no hay  clientes. Pero  en poco tiempo esto estará a reventar.
Menú especial

Dice que los platillos son diferentes  durante la Vigilia para adaptarse a las creencias de los comensales que quieren evitar la carne durante los viernes de Cuaresma.

“Nosotros ponemos siempre lo que tenemos acostumbrados a los clientes. Lo que acostumbran ver a la mesa. Para la comida de Vigilia le ponemos chiles rellenos, huauzontle, huevo con ejotes, se hace arroz, huevo cocido, champiñones, huitlacoche,  ensaladas de nopales, guacamole.

Se preparan papas, ya sea en salsa roja o en caldillo de jitomate. Se preparan papitas doraditas. La gente es la que dispone. Ponemos todo a la mesa. Ponemos todo lo que acostumbramos ofrecer a los clientes, más la comida de Vigilia”, dice.

La comida en temporada  regular incluye   carne, como copete, carne deshebrada, lomo en chile pasilla, asadura, bistec.

Dice que actualmente es muy variado el gusto de los clientes durante Vigilia. Señala, con honestidad, que la mayoría de la gente se inclina por el consumo de carne. Ellos, como personas responsables del negocio, les dicen a los clientes que tienen la comida de Vigilia y la de todos los días. La gente es la que elige, y la mayoría se inclina por la comida sin carne.

Las tortas de papa, chiles rellenos de queso y atún, son muy buscados. Las tortas de camarón con nopales también son muy socorridas por los visitantes, y gustan mucho en Vigilia. El  huevo cocido con arroz también es muy buscado.

Sin carne. Una rica opción para católicos
Sin carne. Una rica opción para católicos

Alrededor del local de Antonia hay más lugares para comer. El surtido es amplio y para todos los gustos. Sería muy complicado que alguien no encontrara algo para comer.

El mercado de La Cruz ofrece un surtido amplio de comida. Desde los tacos de cecina del Estado de México, hasta el pan artesanal hecho en algún lugar del barrio.

La Vigilia no significa exclusivamente pescados y mariscos. La cocina tradicional mexicana ofrece muchos más platillos libres de carne para todos los gustos.

“Hay mucha variedad, no precisamente el pescado. En verduras, de la manera que tu la quieras preparar. Por ejemplo, muchos acostumbramos a comer lentejas, habas, caldito de camarón. Las lentejas y habas preparadas en caldo son riquísimos. La tortita de papa en caldillo de jitomate, o los chiles rellenos de queso en caldillo de jitomate con arroz también son una opción, sin necesidad de comer carne o pescado en la Vigilia”, precisa.

Agrega que también algo buscado son los nopalitos en ensalada, y  el guacamole. La variedad de verduras en la cocina mexicana es amplia y las combinaciones son casi infinitas.
Hora de comer

Antonia y sus hijos, quienes le ayudan en el local, esperan a los clientes. La mujer con su rostro afable y sonriente prepara dos tacos. Uno es de chile relleno y el otro de arroz con pico de gallo.

Muestra el taco libre de carne que acaba de preparar. Dice que esa combinación gusta mucho a los clientes que acuden a su negocio a saciar el hambre.

El mercado comienza a llenarse de gente, nuevamente. Son personas que trabajan en los alrededores, o que saben del buen comer que se tiene en La Cruz, donde hay para todos los gustos y paladares. Pasillos adentro se ofrece comida corrida o tacos de barbacoa y menudo, negocios que siempre tienen clientes, al igual que los locales de carnitas.

Sin carne. Una rica opción para católicos
Sin carne. Una rica opción para católicos

Antonia y sus vecinos de local también tienen siempre sus lugares llenos. Tienen una oferta amplia de sazones y guisados que ofrecer para los  que saben que la comida de los mercados siempre tendrá un toque muy especial.

El sabor que tienen, quizá por las cazuelas de barro, la elaboración al momento de las  gorditas y las tortillas, el ambiente mismo del mercado, pues nunca falta un músico ambulante que llegue a interpretar un par de canciones “por una cooperación voluntaria” y amenice el momento de la comida, además de tener a la mano un menú libre de carne, para aquellos católicos fieles a sus costumbres religiosas que piden la comida sin carne, “porque es viernes de Vigilia”.

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