La última noche del año cae sobre la ciudad de Querétaro. La cena está lista: lomo adobado, ensalada de papa y ravioles para los paramédicos de la Cruz Roja que hacen guardia, en espera del llamado de quienes en Año Nuevo requieran de sus servicios.

Una mesa con un mantel rojo se dispone en el andén de ambulancias, donde las unidades están listas para atender cualquier contingencia que se presente durante la noche y la madrugada en la que se despide al 2018.

María del Carmen de Lara Cruz, técnica en urgencias médicas, voluntaria, es la encargada de la guardia la noche del 31 de diciembre. Explica que laboran 15 paramédicos divididos en cuatro escuadras, una persona en radio, una persona en materiales y tres más en bicicletas. Con 13 años de experiencia, explica que fue curiosidad la que la llevó a ingresar a la Cruz Roja.

Paramédicos no descansan, reciben el año trabajando
Paramédicos no descansan, reciben el año trabajando

Al terminar la preparatoria tuvo un semestre libre, en el cual decidió aprender primeros auxilios, pues se trasladaría a Estados Unidos para trabajar como niñera, explica la joven originaria de Torreón, Coahuila.

María del Carmen indica que desde que inició como paramédica le ha tocado trabajar en las fiestas decembrinas y fin de año de manera constante. Desde que estaba en Torreón y luego cuando se mudó a Estados Unidos, donde también cubrió emergencias con los bomberos, pues allá hizo su academia.

Antes de la cena y de un momento de calma, los paramédicos hacen una revisión al equipo. También revisan que las unidades estén listas.

María del Carmen bromea con uno de sus compañeros, mientras alistan sus guantes en bolsas.

La paramédico explica que este año la mamá del coordinador de la Cruz Roja les hizo la cena, aunque a veces deben suspenderla por cubrir los servicios que se presentan: “Te tienes que ir al servicio. Llegas y ya está todo frío, pero igual está rico”, dice mientras ríe.

Muchas veces esperan a ver a quién le toca el primer servicio del año y de qué es, “es parte del humor negro”, agrega.

Agrega que en la noche de fin de año la mayoría de las emergencias que se registran tienen que ver con el exceso en el consumo de alcohol y el volante, pues muchos salen a manejar en estado de ebriedad.

También suele atender a personas que padecen alguna enfermedad crónica, como diabetes porque se sobrepasan en el consumo de alimentos y de azúcar y sufren descompensaciones.

Primer servicio

Un automóvil blanco llega hasta las instalaciones de la Cruz Roja. Un hombre baja y pide información a Daniel, uno de los paramédicos de guardia. Es una atención menor. Inyecciones contra la gripa para una familia que visita Querétaro desde Saltillo, Coahuila, y que al no encontrar un servicio médico, acude a la Cruz Roja.

Los paramédicos los atienden a bordo de una ambulancia. Después de unos minutos, la familia se retira con sus inyecciones aplicadas y agradecidas, pues, dicen, batallaron para encontrar un servicio médico en la noche.

Al estar en otra ciudad, lejos de su familia, María del Carmen dice que prefiere trabajar en estas fechas a pesar de que sus amigos se organizaron para reunirse y celebrar la llegada de año.

Realmente prefiero estar aquí en la Cruz Roja. Me gusta mucho, ya tenía algún tiempo sin salir a servicio y dije: ‘Hoy es el día que puedo salir a servicio y que voy a poder atender bien a mis pacientes”.

Segundo servicio

Son las 20:15 horas, los paramédicos salen a atender una emergencia. José Daniel Martínez Cano, María del Carmen y Luis Carlos Benítez Castillo se alistan para salir a una emergencia, en la zona de Lomas de Casa Blanca. Un joven tuvo un accidente de motocicleta. Los paramédicos apresuran el paso. Suben a la ambulancia y parten en dirección al lugar del incidente.

Daniel acelera la unidad que se abre paso entre los automóviles. Dentro, María del Carmen revisa su equipo de primeros auxilios. Se alumbra con una lámpara, mientras la ambulancia avanza entre topes y pavimento en mal estado. La ambulancia hace algunos giros por las calles hasta llegar al lugar del percance, donde ya hay varias patrullas de la Policía Municipal de Querétaro resguardando la zona.

“Ya llegamos. Ya vi la motocicleta”, dice la joven, quien se alista para bajar.

El joven lesionado está sentado en una acera, rodeado de algunas personas y un par de uniformados. Luis Carlos y María del Carmen se acercan. José Daniel toma los signos vitales, mientras Luis y Carmen lo revisan y hacen algunas preguntas para saber su estado.

Los curiosos y mirones observan desde las banquetas. Miran el trabajo de los paramédicos que en menos de ocho minutos arribaron al lugar de la emergencia.

Después de unos minutos y de curarle algunas heridas, se retiran del lugar de los hechos. Las lesiones del motociclista, quien fue embestido por una camioneta Pick Up, no requieren traslado al hospital. Fueron unos raspones y el golpe, pero nada de gravedad.

Los elementos de la Cruz Roja se despiden de los policías, quienes al igual que ellos cubren la guardia de fin de año. Regresan a la sede de la Cruz Roja, donde la cena ya está dispuesta para ser degustada.

Casi tres décadas de servicio

José Daniel, originario de la Ciudad de México y técnico de urgencias médicas, es especialista en rescate urbano, y cumple 29 años de pertenecer a la Cruz Roja.

Dice que lo más gratificante de su labor es saber que está capacitado para salvar o ayudar a las personas que en un momento están en alguna emergencia.

Señala que la mayoría de las fiestas decembrinas, desde que ingresó a la Cruz Roja, las ha pasado trabajando. Su familia comprende, aunque de vez en cuando le reclama esas ausencias, aunque saben que su trabajo es salir y salvar vidas.

José Daniel se prepara para la noche revisando la unidad de rescate urbano. Una camioneta que lleva todo lo necesario para cualquier emergencia, desde cuerdas para rescate hasta sierras y herramientas para rescatar a personas atrapadas en autos siniestrados.

El paramédico hace una revisión exhaustiva de la unidad y su equipo. Se asegura de que las compresoras y plantas de poder funcionen, que las sierras y equipo portátil tengan batería, incluso revisa que todas las luces funcionen de manera adecuada.

Paramédicos no descansan, reciben el año trabajando
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Agrega que durante estas fiestas decembrinas la mayoría de los servicios han sido en calle, por accidentes automovilísticos provocados por la ingesta de alcohol.

José Daniel cuenta con una amplia experiencia, incluso fuera del estado, pues en 2010 fue uno de los tres paramédicos que fueron convocados para ir a Haití para colaborar en las labores de salvamento, tras el terremoto que afectó a esa isla.

El perfil y la preparación en rescate urbano de Daniel lo hicieron candidato para esa misión, en la cual estuvo aproximadamente 15 días en condiciones complicadas, pues, agrega, para acudir a las zonas siniestradas debían de ir escoltados por cuerpos de seguridad de Naciones Unidas, debido las condiciones sociales de aquel país.

“Tengo especialidades en rescate urbano, rescate en cuerdas, soy buzo, tengo [preparación] en materiales peligrosos, en espacios confinados”, explica José Daniel, quien también ha participado en labores de rescate en los sismos de la Ciudad de México, de 1985 y 2017.

Además de la preparación física que deben tener, también deben de mentalizarse para que lo que vean o vivan no les afecte en lo personal. “No hay que llevarse cosas del trabajo a la casa y al revés”, dice el experimentado paramédico.

Se acerca la hora de la cena. En la Cruz Roja, además de María del Carmen, José Daniel y Luis Carlos, están Julio Alejandro Castro Mora, Casandra Ugalde y Fabiola Herrera. Bromean, ríen, y platican. Lucen tranquilos, disfrutan el momento de calma que tienen por unos instantes. La mayoría son muy jóvenes.

María del Carmen añade que la fiesta es bonita porque “se recibe el año nuevo con tus amigos, pero aquí es la segunda familia, entonces también es muy bonito recibir el año trabajando, aunque no lo vemos como un trabajo, disfrutamos ese tiempo”, dice.

Los queretanos se disponen a recibir el nuevo año en sus casas, con sus familias, mientras en la Cruz Roja un grupo de paramédicos hacen lo mismo, pero dispuestos a interrumpir la celebración para ayudar a quien lo necesite.

bft

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