A sólo unas horas de que las nuevas medidas de restricción para disminuir contagios de Covid-19, entren en vigor en Querétaro, en el barrio de El Tepetate cientos de personas transitan -como de costumbre- por las calles aledañas al mercado.

Jueves y domingos más de 200 tianguistas se instalan en el lugar, lo que atrae a más compradores, y la sana distancia desaparece.

En la zona transitan familias completas, gente de todas las edades, niños, adultos mayores, de todo, pareciera que la contingencia sanitaria no existe en esta parte de la ciudad.

El único rastro que indica la presencia del virus que ha cobrado la vida de millones de personas en el mundo, son los cubrebocas que la mayoría de las personas lleva debajo de la boca y la nariz, como un mero requisito para transitar por la ciudad y no como un método de protección contra la pandemia.

Entre los puestos ambulantes resulta imposible guardar la distancia entre cada persona, no lo permite ni el espacio físico ni la actividad. Las frutas y verduras están expuestas al aire libre, los vendedores acostumbrados a gritar las ofertas, lo hacen a través del cubrebocas, pero otros ni siquiera lo llevan puesto.

Lo mismo ocurre con los puestos de carnitas, frutas y antojitos mexicanos, donde los comensales, agotados de caminar y cargar el mandado, simplemente llegan, se sientan y ordenan, todo sin los más mínimos protocolos de seguridad, como la famosa toma de temperatura y el uso de alcohol en gel.

A estas alturas, nadie en el tianguis del Tepe, ni en ningún otro, parece preocuparse por el número de contagios, todavía.

Fue el mensaje del gobernador Francisco Domignuez Servién, lo que alertó a los tianguistas, pues el mandatario estatal anunció las nuevas medidas de restricción social y comercial para disminuir la propagación del virus.

Dichas medidas se basan en reducir los horarios de funcionamiento en comercios establecidos y plazas comerciales, pero también buscan parar toda actividad comercial los días domingos.

“El domingo es el mejor día para nosotros como comerciantes, si no podemos vender ese día, ahora sí nos afectarían demasiado, tenemos que mantener a nuestras familias”, comenta Justino Arteaga Vega, líder de los tianguistas del Tepetate.

Justino señala que el ambiente es de tensión e incertidumbre entre los tianguistas, pues las medidas de restricción comercial los afectarían severamente.

“Sí escuchamos las medidas del gobernador, y la verdad sí nos preocupan, porque una de esas medidas es la de no vender los días domingos, eso nos afecta bastante. En la semana vendemos muy poco, los fines de semana es cuando nos recuperamos un poco porque la gente viene a comprar su despensa, pero si no nos dejan trabajar entonces cómo vamos a recuperar eso, nuestras familias dependen de esto, sólo a esto nos dedicamos”.

Reconoce que mantener las medidas de salubridad ha sido un tema complicado debido a la actividad propia de los tianguis, pero asegura que cada comerciante hace lo que está en sus manos.

“No hemos tenido compañeros que se hayan contagiado. Somos cuidadosos con eso del cubrebocas, y si alguien tiene síntomas ellos no vienen a trabajar, por seguridad. A los clientes también les pedimos que respeten las medidas, en verdad son muchas las personas que ni siquiera quieren usar el cubrebocas, les pido que piensen en todos, en sus familias, en el comercio, que es lo primero que se ve afectado”, alerta.

“Sé que el cubrebocas es molesto, pero hay que aguantarnos un ratito en lo que pasa todo esto, hay que hacer un esfuerzo”.

Ante la incertidumbre, la asociación de tianguistas ya planea reunirse con el alcalde capitalino Luis Bernardo Nava Guerrero, para resolver dudas, pero principalmente para obtener el permiso para laborar los fines de semana.

“Nos afectaría totalmente [no trabajar los domingos], no sabemos si nos van a dejar trabajar el domingo, no puede ser posible que extiendan el Buen Fin con el que se benefician las plazas comerciales y a nosotros nos reduzcan el tiempo para trabajar, nuestras familias dependen de eso, nosotros acataremos las medidas pero también pediremos que nos dejen trabajar”.

Justino Arteaga señala que desde hace varios meses, cuando comenzó la contingencia sanitaria por Covid, las ventas de los tianguistas cayeron estrepitosamente; también detalla que las últimas semanas las ventas han mejorado un poco, pero apenas llegan al 50% comparado con lo que vendían en años anteriores.

La temporada decembrina es una de las mejores, tanto para comerciantes ambulantes como establecidos. Sin embargo, este año las ventas navideñas se han ensombrecido, a consecuencia de lo que Justino describe como “el peor año de todos”, en sus 24 años como comerciante.

“Yo fui comerciante en el Distrito Federal y nunca habíamos padecido una crisis como esta, ni el año del temblor, nunca. Esperamos que las autoridades nos dejen trabajar”, comenta.

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