Miedo en la cancha. Menores, víctimas de abuso

Menores de edad reciben acompañamiento sicológico tras agresiones; “papá, El Guti me tocaba”, confiesa una víctima
Miedo en la cancha. Menores, víctimas de abuso
Foto: Especial
29/05/2019
06:10
Domingo Valdez
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Cuando Pedro supo que uno de los compañeros de su hijo había sido abusado por el entrenador del equipo de futbol que jugaba en la cancha Bolaños se preocupó. Sus temores se hicieron realidad: su hijo le confesó que también había sido víctima de El Guti, quien se encuentra en prisión preventiva por su supuesta responsabilidad en casos de abusos en contra de los infantes.

Todo comenzó el pasado 11 de mayo, cuando uno de los padres de familia fue a recoger a su hijo, de 10 años, quien acababa de jugar un partido de futbol, vio al entrenador, conocido como El Guti, abusando de su vástago.

El hombre, de acuerdo con lo dicho por Pedro, narró que lo voltearon a ver los dos: “Mi hijo corrió hacia mí y esta persona se fue derecho por un pasillo, hasta entrar a la cancha por la zona de las gradas. Entró mi hijo al coche. Le pregunté qué pasa; me respondió: ‘El Guti me estaba tocando’”, recuerda Pedro del testimonio que escuchó del padre afectado.

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Pedro dice que su hijo le confesó que el entrenador le había dicho que si lo denunciaba o decía algo a alguien mataría a su padre, por lo que la víctima guardó silencio durante un año, tiempo en el cual sufrió abuso sexual.

Pedro regresa a ese sábado 11 de mayo, cuando comenzó la pesadilla de ese padre y estaba por comenzar la de otros tantos. Muchos de los familiares fueron testigos del enfrentamiento entre el padre del niño que encontró en flagrancia al entrenador abusando de su hijo.

El hombre, al ver al atacante de su hijo, corrió a buscarlo. Llegó hasta un estanquillo donde la esposa del entrenador vende aguas y galletas. Cuando vio a la mujer le cuestionó que cómo era posible que estuviera casada con él.

Para ese momento, el entrenador ya se acercaba, pero fue recibido por los golpes del hombre, quien también resultó con algunas heridas. El Guti escapó del lugar, mientras el padre ofendido pedía el apoyo de la Policía Municipal de Querétaro, cuyos efectivos llegaron en tres minutos.

Pedro supo que interpuso una denuncia ante la fiscalía 4, y de inmediato otros padres también estuvieron dispuestos a declarar en contra del entrenador y a presentar denuncias en su contra.

Con el paso de los días, la verdad comenzó a surgir, narra Pedro: historias de horror, de niños abusados, de niños que eran testigos de los abusos y amenazados.

Al menos son cinco las denuncias por abuso contra igual número de menores de 18 años. Incluso, a raíz de la acusación y su divulgación, un hombre, de 30 años, se acercó a declarar que El Guti también abusó de él, hace casi dos décadas.

El hijo de Pedro, los otros niños que sufrieron abusos y los testigos de los mismos reciben acompañamiento sicológico.

“Es un grupo de niños futbolistas valientes, molestos por esta situación de violación a su cuerpo y a su mente”, dice.

Agrega que su hijo comenzó a sufrir abusos desde los nueve años, mientras que otra víctima, también de 10 años, los padeció desde los ocho. Por el tiempo que lleva como entrenador de futbol, la persona imputada tiene un modus operandi perfeccionado para abusar de los niños, señala.

“Me da un sentimiento de tristeza, porque ahora mi hijo está en una rehabilitación sicológica y no sabemos cuánto tiempo llevará. Deseamos que se rehabilite y lleve una vida sana, con un espíritu fuerte y que él también ayude a los niños”, subraya Pedro, mientras sus ojos se humedecen y aprieta las manos sobre la mesa.

El hijo de Pedro actualmente, a la par de las terapias y la escuela, se prepara para hacer su primera comunión en un mes. En la iglesia los han apoyado mucho. Dice que ese acompañamiento espiritual le ha ayudado mucho, así como entrar al equipo de futbol de su escuela.

Durante 17 días, Pedro ha dedicado todo su tiempo a buscar justicia para su hijo. No ha tenido tiempo para él, para buscar ayuda sicológica, sólo reza todos los días, pero “no he tenido tiempo para darme un espacio para mi curación. Sí lo voy a hacer, lo necesito, pero quiero que esto tome un buen camino legalmente”.

Hace unos días, precisa el padre, su hijo le dijo que se sentía ligero, que se había liberado de una carga y que ya no quería volver a hablar de ese asunto.

Hoy, el menor va a su escuela, juega con sus amigos en el parque cercano a su domicilio: “Lo veo cada día mejor. Ya no carga con esas piedras, eso me da felicidad”.

Agrega que abusar de la inocencia de un niño es un asunto muy grave, que hay que instruirle a los afectados a denunciar cuando algún adulto abusa de ellos, o los toca de manera indebida.

“Hay que enseñar a los niños, desde pequeñitos, a decir no, que su cuerpo es intocable, a que sepan acusar con sus padres a las personas que quieran abusar de ellos. Es un tema de cultura, pero tenemos que iniciar con algo. A los papás, decirles que les crean a sus hijos, hay que creerles, investigar.

“Si se empieza a apoyar a la niñez con amor, con buena información, con salud mental, con juegos, este será otro país muy pronto”, consideró.

 

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