Los perros policías de la SSC, guardianes del orden

Desde cachorros son adiestrados para detectar enervantes y ser vigilantes; son un orgullo para la PoEs
Los 13 ejemplares caninos salen a trabajar todos los días junto con los elementos de la policía
Foto: Demian Chávez
25/10/2018
05:51
Alma Gómez
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Un perro policía hace mucho más que detectar drogas en un vehículo sospechoso. El ejemplar es considerado un arma no letal, un elemento de la corporación, un colega dispuesto a dar la vida por su compañero, que se enfrenta a explosivos y sujetos armados con sólo recibir una orden.

Es un animal que pasa sus días entrenando para detectar enervantes, encontrar a personas desaparecidas y mantener la calma aún en balaceras y situaciones de máximo estrés.

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Los entrenamientos comienzan desde sus primeros días de nacidos, apenas son cachorros y ya deben aprender a crear lazos con su manejador, de esa relación que surge y se fortalece con el paso de los días, dependerá que ambas partes del binomio, tanto el animal como el policía, mantengan sus vidas a salvo, pues deben confiar el uno en el otro.

En la Policía Estatal de Querétaro (PoEs) se tienen 10 perros de la raza pastor belga malinois y tres rottweiler, los 13 animales integran la Unidad Cinotáctica de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

El significado del nombre de la institución proviene de ‘cino’ (kino, palabra de origen griego) que significa ‘perro’ , y ‘táctica’ que hace referencia a una especialidad o estrategia; de tal forma que la Unidad Cinotáctica hace referencia a perros especialistas en ciertas acciones o actividades.

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Los 13 ejemplares caninos salen a trabajar todos los días junto con los elementos de la policía, algunos perros se especializan en la detección y búsqueda de enervantes, mientras que otros se dedican a hacer labores de guardia y protección. Todos los binomios trabajan juntos en la inspección de vehículos, lugares sospechosos y en operativos con concentraciones masivas, como los que se realizan en el Estadio Corregidora.

El desempeño de cada animal depende de una rutina diaria de entrenamiento; sin embargo, mucho tiene que ver su carácter para realizar las labores.

Entrenamiento comienza desde que son cachorros

Gilberto Robles Campos, miembro de la Policía Estatal y entrenador de los ejemplares, explica que lo primero que se debe hacer, antes de adquirir un perro, es tomar en cuenta la raza y el temperamento; los pastores belga malinois, por ejemplo, son mucho más ágiles y rápidos que los rottweiler, aunque estos últimos funcionan muy bien como elementos de guardia y protección.

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Sin embargo, sea la raza que sea, lo que refleja la verdadera habilidad de los caninos es su temperamento, se requiere que tengan un carácter más fuerte y explosivo para que puedan enfrentarse a los delincuentes, y en caso de ser necesario proteger a los policías. Por otro lado, se necesita que los animales sean curiosos y disciplinados para que puedan detectar con mayor facilidad los enervantes.

Una de las primeras cosas que aprenden los ejemplares caninos de PoEs, es a familiarizarse con texturas, olores y sonidos, de eso dependerá que el animal se mantenga firme y concentrado cuando se encuentre en trabajo de campo.

“Por ejemplo en un caso de la llamada balacera, ellos tienen que estar acondicionados a ese ambiente para que no se estresen porque de eso depende tanto la vida del ejemplar como la de nosotros mismos. Tienen que ayudarnos a superar esa etapa de peligro. Esto se logra porque desde cachorritos les vamos metiendo sonidos, desde lo más agudo a los sonidos más graves, poco a poquito, casi sin que se den cuenta.

“Si tenemos algún cachorrito, algún compañero podría estar generando algún ruido estruendoso a distancia y nosotros vamos viendo su reacción, si vemos que hay algún problema, lo vamos acercando poco a poco, eso lleva tiempo pero poco a poco se van acostumbrando a eso, igual con los olores. Posteriormente, vamos a comenzar a adiestrar al perro en lo que es la obediencia básica; un perro que no tiene obediencia no le sirve de mucho a la policía, porque siempre cuidamos los detalles en materia de derechos humanos, un animal tiene que tener autocontrol porque si no lo tiene podría lastimar a alguien”, refiere Robles Campos.

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Además de eso aprenden obediencia básica y técnicas especializadas, según sea su labor en campo; los canes que se encargan de detectar enervantes practican todas las mañanas para localizar cocaína, marihuana y heroína; mientras que los perros que se dedican a guardia y protección practican saltos, carreras, ingresos por aberturas pequeñas y demás.

La mayoría de los animales son adquiridos por la Secretaría de Seguridad Ciudadana cuando ya cumplen el año de edad; sin embargo, algunos llegan a la Unidad Cinotáctica cuando apenas tienen un mes y medio de nacidos, como es el caso de Laika la aprendiz más joven en la corporación.

La cachorra pastor belga malinois se mantiene ajena a los entrenamientos de sus compañeros, se dedica a dormir sobre el pasto y las jardineras, ignorando los sonidos estruendosos que de repente surgen en las calles. “Eso también es parte del entrenamiento”, comentan los elementos de policía “que se mantenga tranquila a pesar de los ladridos de los demás perros o de los ruidos de las camionetas”.

Mi perro da la vida por mí

Aunque la disciplina y el carácter de cada binomio son indispensables para el buen funcionamiento de los elementos en la policía estatal; lo más importante es la parte humana, crear un verdadero lazo entre el animal y el policía, asegurarse de que entre los dos surja esa chispa que les permita ser leales y trabajar juntos.

“Es básico el apego, es lo primero que se debe tener, más cuando el perro es adulto, debe tener una relación de lo mejor con su manejador y más si es para protección, el perro debe confiar en nosotros y nosotros en él, que den la vida por nosotros”, comenta Gilberto Robles.

Por eso es común que cuando los animales cumplen más de seis años de edad y ya no son aptos para salir a trabajar, sean parte de una ceremonia de jubilación y después sean adoptados por los propios policías, quienes durante varios años fueron sus entrenadores y manejadores.

“El apego y el sentimiento es muy grande, casi siempre los animales se van con los policías a su casa, cuando ya no pueden trabajar”, comenta el entrenador.

Debemos hacer clic

Revisar el carácter del canino es tan importante como revisar la personalidad del policía que lo va a manejar. Tanto el comandante Miguel López López, como del entrenador Gilberto Robles Campos realizan pruebas a los policías para comprobar que sean aptos para trabajar con animales.

“Los policías deben demostrar que quieren a los animales, que tendrán el gusto de estar con ellos, limpiar sus jaulas, alimentarlos, entrenarlos y darles de comer. Prácticamente ellos son los responsables de los animales”, comenta Robles.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Hay algunos casos en donde el amor no surge a primera vista y al inicio del entrenamiento (algunos animales) están llenos de heridas y resentimientos.

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Ese fue el caso de Cobu, uno de los miembros más jóvenes en la Unidad Cinotáctica, tiene tres años y medio de edad y se especializa en guardia y protección.

Cobu es el perro con el temperamento más fuerte en la unidad, y para su manejador Óscar Roberto Camaro Servín, entrenarlo no fue tarea fácil.

“Cobu siempre fue muy dominante y territorial conmigo, se metía entre mis pies, lo pisaba y él me mordía, nos costó mucho trabajo entendernos, pero con paciencia los dos lo logramos, ahora ya llevamos más de tres años trabajando juntos y ha sido muy satisfactorio.

“El animal se conecta tanto contigo que prácticamente está listo para dar la vida por ti. En una ocasión nos mandaron a Cobu y a mí a recibir a una porra visitante, y en el transcurso del camino se generó una pelea, cuando yo intenté calmar la situación las personas también comenzaron a agredirme, él saltó de la camioneta y se interpuso entre mi cuerpo y los agresores, siempre está dispuesto a ayudarme y yo igual. Siempre procuro que esté a salvo en nuestros servicios, nos cuidamos la vida mutuamente”, cuenta con orgullo el policía entrenador de Cobu desde hace tres años.

Por su parte, el comandante de la Unidad Cinotáctica, Miguel López López, cuenta con orgullo que los animales no son vistos como un objeto o un arma, sino como verdaderos compañeros que sirven no sólo a los policías, sino a la sociedad entera, pues cada uno de estos animales ha ayudado a encontrar personas extraviadas en la Sierra Gorda queretana, incluso son prestados a otras entidades para apoyar en situaciones de emergencia. “Son un verdadero orgullo de la policía estatal”, expresa.

 

bft

 

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