Rubí Esmeralda Merino sonríe: “No uso mucho la gorra, pero me gusta una con Frida [Kahlo] y la palabra Querétaro”, señala la joven de ascendencia triqui que vende gorras diseñadas y elaboradas por su familia.

En un local ubicado en el primer cuadro de la ciudad, Rubí oferta los productos que elaboran ella y sus hermanos. Explica que aún no tienen una marca registrada, pero esperan crecer en la producción, aunque con cuatro personas es complicado aumentar la cantidad de gorras que hacen, ya que además de ser un producto totalmente artesanal en su elaboración, no cuentan con un taller establecido.

Con Rubí trabaja Mauricio Guerrero, quien también elabora las gorras. Ambos explican que el proceso para cada producto, si bien es rápido, también es laborioso, pues algunos diseños requieren de más tiempo y delicadeza para la manufactura.

La gorra de sol, prenda que no pasa de moda
La gorra de sol, prenda que no pasa de moda

Hay muchos [lugares] donde venden este tipo de gorras, pero nosotros hacemos diseños únicos. Algunos se copian, pero a nosotros nos gusta hacerlos diferentes en algo, cambiar la letra o algunos aspectos.

“Otros diseños los compramos, ya sea porque son más difíciles de hacer por tener algunos decorados extras, como orejas, o porque son bordados”, dice Rubí.

Los diseños

La joven es parte de la comunidad triqui del estado, cuyos primeros integrantes llegaron en 1992, quienes adoptaron a Querétaro como su hogar, cuando apenas eran 10 familias.

Una pareja de turistas ingresan a la tienda, atraídos por los colores de las gorras y las camisetas que también se venden ahí. Este último producto no lo hacen Rubí y sus hermanos, lo encargan con un diseñador que se inspira en el arte huichol.

La pareja observa por unos minutos, eligen lo que llevarán y salen del local. Otro hombre entra, pregunta por algunos precios y hace otra compra.

“Los niños son nuestros principales clientes. Les gustan mucho las gorras. Hacemos de personajes que están de moda, súper héroes, caricaturas”, agrega.

Dice que una de las gorras que más se vende es la impresa con la frase “Chulada de mujer”, “Soltera disponible”, “Soltero disponible”, “Muñeco de colección”, frases que se le ocurren a su hermano, quien tiene mucho sentido del humor.

En esta temporada, añade, los unicornios y los pandas se venden muy bien, así como los diseños de BTS, banda surcoreana de K-pop, muy popular entre adolescentes y jóvenes.

Comenta que por épocas hay venta de gorras “familiares”. Cada una lleva estampado el parentesco que guarda cada uno, como “Papá”, “Mamá”, “Hijo”, “Abuelo”. Se llega a vender toda la familia, abunda.

Estilo y calidad

Las gorras que vende Rubí son una especie de parámetro de lo que está de moda entre los jóvenes, pues se da cuenta de los gustos de los clientes.

Algunos personajes no pasan de moda y siempre se venden, como el caso de Harry Potter, cuyas ventas, acota, están aseguradas por los numerosos fans del personaje creado por la británica J. K. Rowling, y cuyas películas sirvieron para que el personaje se popularizara en todo el mundo.

Añade que también surten pedidos que, aunque no son muy frecuentes, llegan “a caer”. Hace poco, recuerda, les pidieron 14 gorras del Capitán América.

“A veces, cuando son por pedido y son muchas, las hacemos, porque nos conviene trabajar de esa manera. Otras ocasiones, cuando son pocas, no es rentable porque gastamos más en los materiales. A veces son diseños muy especiales o exclusivos”.

La gorra de sol, prenda que no pasa de moda
La gorra de sol, prenda que no pasa de moda

El material que usan es vinil, además de las gorras que tienen que ser de la mejor calidad, para que no se deshagan con calor cuando colocan el estampado. Buscan que el trabajo sea bueno, para que los clientes tengan la garantía de que la gorra durará más tiempo con el diseño.

Rubí explica que en donde venden más gorras es en el parque Bicentenario, ya que en el local del centro es menor el volumen de ventas, alrededor de cuatro diarias, pero sirve como escaparate para sus diseños.

Temporada baja

Precisa que en esta época del año son menos las gorras que se venden, pues como ya pasó la temporada en la que las temperaturas son más elevadas, la gente ya no busca una gorra.

Explica que, por ejemplo, el fin de semana pasado no se vendieron las gorras en Bicentenario, pues como fueron días nublados y lluviosos, la gente no compra esos productos.

Rubí muestra algunas de la gorras. Una de ellas, con una imagen de la tradicional muñeca de Amealco y la palabra “Querétaro”, con un estampado en blanco y fondo negro, del color de la gorra, es muy popular entre los paseantes, quienes por lo regular buscan algo más tradicional.

Los dos jóvenes regresan a su trabajo. Acomodan las gorras para que luzcan mejor, revisan que las camisetas muestren los estampados. Colocan los lentes, que también ofertan, para que no se vayan a caer, luego de que los clientes los toman.

Rubí insiste que no le gusta usar gorra, mientras ríe con fuerza, aunque acepta ponerse una, aunque diga que la despeina.

bft

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