“El sambo prueba que las mujeres somos fuertes”: atletas

Con 20 años, la joven Nicohl crea una sinergia con su carrera y el deporte de origen ruso, llevando en alto el nombre de la UAQ
“El sambo prueba que las mujeres somos fuertes”: deportistas
Foto: Mitzi Olvera
02/04/2019
06:51
Danaý Martínez
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Originaria de Apaseo el Alto, Guanajuato, Nicohl Naomi Gómez Herrera emigró a Querétaro para realizar sus estudios de preparatoria, hoy, representa a la Universidad Autónoma de Querétaro en la parte académica con la carrera de Ingeniería en Biotecnología y forma parte del equipo representativo de sambo.

“Se siente padre y a la vez una responsabilidad para probar que sí se puede, que en México las chicas también somos rudas, me siento orgullosa y quiero que las personas se sientan orgullosas de las mujeres, del país y de nuestro estado, a veces es un poco de presión, pero es más el orgullo”, expresó la deportista.

El sambo es un arte marcial de origen ruso, combinas técnicas de lucha olímpica, judo, jiu jitsu entre otras, es una de las disciplinas más complejas que está luchando por ser incluida en el programa de los Juegos Olímpicos. En la UAQ, llevan más de seis años trabajando con este proyecto, el cual ha generado a campeones nacionales, panamericanos y participaciones en competencias mundiales.

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Nicohl se está preparando en una de las licenciaturas con mayor dificultad, al tener intereses y gustos tan variados, la Facultad de Química le dio la posibilidad de estudiar una de las carreras que cumplen con sus intereses. Hoy cursa el cuarto semestre de los 9 en total que le exige el mapa curricular.

“No sabía que estudiar, me gustaba todo, no sabía si elegir entre artes, ciencias o física y elegí una carrera que tuviera de todo, y así fue como elegí mi carrera. Lo que más me gusta es que hay muchas áreas donde me podría especializar”, expresó.

DEBUT EN SAMBO

Fue a través de su institución que Nicohl conoció al sambo, una joven que nunca había hecho deporte, encontró en su universidad la formación integral que necesita cualquier estudiante.

“Cuando entras a la carrera, la facultad de Química te hace análisis médicos y salió que tenía el colesterol alto, yo no practicaba ningún deporte y me dijeron que tenía que hacer actividad física, se me hizo difícil buscar que deporte practicar y entré a acondicionamiento físico donde conocí al maestro Roque, en una de sus actividades nos pusieron a hacer una especie de luchitas y ahí fue donde el entrenador Roque me habló del sambo”, mencionó.

Al principio le pareció divertido y como necesitaba hacer deporte por motivos de salud, Nicohl se quedó en el CFID, lugar en donde entrena el equipo representativo de la UAQ.

“Siempre me ha gustado ver los deportes de contacto, recuerdo que en primaria luchaba con mis compañeros en colchonetas por juego, y al entrar a sambo me recordó eso, conocí a Juan Manuel Salinas, que entrena en el CFID, él es una persona muy risueña y todo el equipo me recibió bien, así que empecé a ir todos los días a entrenar”, expresó.

Su rutina cambió, su cuerpo, su mente, Nicohl tiene un horario estricto de lunes a viernes, que comienza a las 7 de la mañana con clases académicas y que termina a las 10 de la noche después de una jornada de dos horas de entrenamiento.

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EXPERIENCIA INTERNACIONAL

A sus 19 años, la sambista experimentó su primera competencia casi por azar. Había sido invitada por su equipo al campeonato nacional en Acapulco, la deportista solamente iría a ‘echar porras’, después ante la posibilidad, Nicohl terminó compitiendo, con apenas 4 meses de entrenamiento llegó hasta la final, donde enfrentó a la campeona panamericana, y en un abrir y cerrar de ojos, Gómez se convirtió en medallista de segundo lugar. Fue la primera competencia de sambo y la primera competencia deportiva en su vida.

“Ya había entrenado un poco fuerte antes del nacional, en esa competencia vi como pude darles batalla pese a que ellas ya llevaban más experiencia, se siente bien ver todo el esfuerzo reflejado en lo que estás haciendo en ese momento, todo lo demás, lo que está afuera se queda en silencio con tu oponente y te estás probando a ti mismo, se siente mucha adrenalina y no importa contra quien peles, se trata de disfrutarlo y ver lo que eres capaz de hacer”, aseguró.

Logró clasificar al campeonato mundial junior, el cual se celebró en Tibilisi, Georgia, la experiencia fue muy grande, su primer viaje internacional, un idioma totalmente diferente, cambio de horario, de comida; pero el verdadero reto lo tuvo en la competencia, se enfrentó a una deportista rusa, el sambo es el deporte nacional en Rusia, por lo que Nicohl sintió que los nervios aumentaron.

“Es algo muy emocionante, se necesita trabajar muy duro y pulir la técnica, porque, aunque desarrolles un estilo propio, si está bien pulido con eso puedes ganarles a tus rivales. Me bloqué mucho por pensar que era rusa, pero creo que no hay que pensar en el rival, sino en nosotros mismos y el trabajo que hemos hecho para llegar hasta ese momento”, afirmó.

La joven de 20 años tímida que llegó hace 5 años a una ciudad ajena a su niñez y a sus recuerdos, hoy es una deportista de alta competencia, es una mujer que lucha por lo que quiere y es una estudiante que aspira a ser una mejor ciudadana, todo con ayuda del sambo, a quién le dedica estas palabras: “eres muy rudo y me traes de allá para acá, me has hecho llorar y reír, ¡pero te quiero mucho y no te cambiaría por nada”, finalizó.

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