Los jóvenes de 30 a 39 años se vacunan en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), uno de los tres módulos donde este sector de la ciudadanía del municipio de Querétaro acude a inmunizarse contra el Covid-19. No hay grandes filas, no hay esperas de horas. Todo es rápido y con una sincronización casi perfecta.

Son adultos “contemporáneos” nacidos en la década de los ochenta del siglo pasado y principios de los noventa.

Muchos de ellos con empleos estables, carreras en ascenso o emprendedores que sacan adelante sus negocios.

Por la mañana había más personas esperando ser vacunadas, pero conforme transcurre la tarde las filas son menores. La espera, de acuerdo a muchos, fue de menos de una hora para ser inmunizados.

El auditorio de la Facultad de Contaduría y Administración de la UAQ es la sede para la inmunización, como lo ha sido para los otros grupos de edad que ya han sido inmunizados contra el virus SARS-CoV-2.

Adán Méndez, de 30 años de edad, empresario, dice que no le dolió la vacuna y que fue “más show de lo que duele”.

Señala que el trato de todo el personal fue amable, con mucha organización y sin contratiempo alguno. “De primer nivel todos ellos”.

Indica que acudió a vacunarse porque todos, como sociedad, deben de colaborar para poder hacer frente a la pandemia que afecta a todo el mundo y salir adelante. Recomienda a la gente a vacunarse, que hay que confiar en la medicina y “hay que apoyar todos para salir adelante como sociedad”.

Afuera del auditorio se instalan carpas, para las personas que esperan su turno a ser vacunadas. En la puerta de la UAQ los recibe personal de la Secretaría de Bienestar que verifica su ficha de inscripción y su identificación. Cumplido esto, pasan a las carpas, donde esperan su turno para ingresar.

Adentro, las sillas, colocadas aproximadamente a un metro de distancia, son ocupadas.

El personal de Salud, algunos con batas con el logotipo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Otra parte del personal es de la misma UAQ, son quienes se dedican a vacunar a quienes llegan.

Los accesos cercanos a la UAQ permanecen cerrados, por lo que quienes llegan deben caminar unas cuantas cuadras para ingresar hasta la zona “V” (de vacunación).

El personal de Salud explica a los jóvenes adultos que es recomendable que al regresar a casa se den un baño, para prevenir la febrícula que podría ser un efecto secundario del biológico.

Quienes ya están vacunados son invitados a ponerse de pie y darse un aplauso. Así lo hacen, y luego se marchan.

Laura Flores y Daniela Sánchez esperan ser vacunadas. Laura es inmunizada primero. Le dice a Daniela que no le dolió la vacuna. La mujer, de 31 años, apunta que todo el proceso fue rápido. “Sólo un ratito allá afuera que está bastante fuerte el sol, pero pasamos rápido. Hasta ahorita no me duele nada, a lo mejor al rato sí me duele”.

Comenta que decidió vacunarse porque ha conocido de personas cercanas que han perdido la vida por la pandemia, por lo que recomienda a las personas que no quieren vacunarse que lo hagan, “porque somos parte de una comunidad, no somos individuos aislados, entonces si nos cuidamos todos, todos estaremos bien”.

Daniela, tras ser vacunada, dice que la inmunizan a pesar de no tener 30 años. A sus 23 años, fue vacunada porque está embarazada. Dice que sólo iba a preguntar, porque su identificación no coincide con su comprobante de domicilio.

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Estudiante de Contabilidad, dice que acudió el martes a solicitar información a Servicios Escolares y le dijeron que estaban vacunando en la UAQ.

Decidió ir a preguntar que se hacía en su caso, donde su identificación y su comprobante de domicilio no coincidían, pero le dijeron que sí la podían vacunar. “Y aquí estoy. Ya me vacunaron”, dice mientras ríe.

Apunta que no sabía si tenía que ir al estadio Corregidora, pues en los números telefónicos donde pueden solicitar información no responden.

Agrega que sintió un poco de dolor, aunque la vacuna contra la influenza fue más dolorosa, en su experiencia personal, “pero quiero pensar que soy una dramática”, comenta en tono de broma.

“Todo el proceso es muy claro. Te explican qué vacuna es (AstraZeneca en este caso). Ahorita el chico que me vacunó se presentó y me enseñó la jeringa llena de la vacuna.

“La verdad es que la incredulidad llega un momento en el que sobra, es innecesaria. Creemos en muchas cosas que son falsas y no en esto. Al final de cuentas hay que regresar la vida a la normalidad. Yo quiero regresar a mi salón de clases. Creo que todos quieren regresar a sus espacios, no sólo a los de entretenimiento, sino a llevar una vida más tranquila”, añade.

Precisa que un inicio dudó en vacunarse, pues su embarazo es de alto riesgo, pero al final, destaca, cree que tomó la decisión correcta.

La jornada de vacunación llega a su fin. Parte del personal de Salud se toma un descanso, mientras otra parte acaba de inmunizar al resto de los adultos jóvenes que cumplen con su parte en el combate a la pandemia, de la cual dejan testimonio en sus redes sociales con sus fotos instantáneas del momento de ser vacunados.

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