María del Socorro Herrera tenía 22 años cuando comenzó a ser payasita. Tras 16 años, el motivo se mantiene intacto: generar sonrisas y ayudar causas.

Fue en 2005 (tras acudir a una casa hogar a llevar insumos que donaba la empresa donde trabajaba) cuando descubrió una gran satisfacción al compartir, ese momento fue un parteaguas en su vida y también fue el inicio de la payasita Bolitas.

“Desde el 2005 empecé de payasita, yo iba a las casas hogares, mi primer evento fue en la casa hogar de San Pablo, ahí llevamos juguetes y pasteles por parte de una tienda donde yo trabajaba, entonces desde ahí me nació [ayudar], veía a los niños, niños con Síndrome de Down, me gusta compartir”.

A partir de ese momento, comenzó a generar figuras con globos que alegraban a los niños en su entorno.

Bolitas, la payasita queretana cuya misión es juntar tapitas para apoyar a los niños
Bolitas, la payasita queretana cuya misión es juntar tapitas para apoyar a los niños

Entonces, no contaba con un disfraz, pero ella misma creó su primer atuendo de payasita, confeccionó su propia falda; recuerda con aprecio al payaso Bambi, quien le regaló sus zapatos, calcetas, maquillaje y la característica nariz roja.

Ahora, Bolitas se dedica a recolectar tapas, un insumo que se ha convertido en una parte elemental para personas que padecen cáncer y que a través de estas colectas recaudan fondos para realizar sus tratamientos.

“Empecé yendo a las casas hogares, yendo a contarles cuentos; por ejemplo, el Día de Reyes en el centro regalaba globos, juguetes. Me voy a ranchitos a recolectar tapitas, los niños me regalan tapitas, yo les regalo un juguetito, es muy bonito para todos”, relata.

Por cada tonelada de tapitas, explica, es posible ayudar a costear una quimioterapia para cinco personas. Además, estos artículos también pueden convertirse en un sinfín de piezas.

“Siendo madre soltera no es fácil, apoyando a mis niños, a mi mamá, dedicando mi tiempo libre y todo el amor a estos niños, me gusta mucho hacer esto, lo hago con el corazón, sin cobrar un peso, sólo pido tapitas de shampoo, refresco, de garrafón, de botes de litro, todo eso es válido”, enlista.

Apoyando causas particulares o colectivas es como Bolitas asiste en cualquier momento libre. El 15 de marzo, explica, cumplirá un año de colaborar con la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños Cáncer (AMANC), aportando las tapitas que recolecta.

Además de trabajar con la asociación, apoya causas independientes, como es el caso de Mayte, una mujer de 32 años, que le fue diagnosticado cáncer de mama en fase tres.

Ahora, en la casa de María del Socorro hay una manta, en la que invita a aportar tapas para apoyar a Mayte.

Bolitas, la payasita queretana cuya misión es juntar tapitas para apoyar a los niños
Bolitas, la payasita queretana cuya misión es juntar tapitas para apoyar a los niños

“Vi que publicaban que ella [Mayte] recolectaba tapitas, entonces le dije que trabajo en una purificadora, que le echaba la mano, sé que es difícil para ella, tiene una nena de un año, su mundo se le vino abajo, entonces vamos a apoyarla más que nada”, atiza.

María del Socorro labora en una purificadora de agua, cerca de su casa, donde los clientes la conocen bien, pues le llevan sus aportes para la colecta.

“He donado 100 kilos, 14 contenedores, todos los clientes que tengo en mi trabajo les pido y ellos me van trayendo, de un costal, de una bolsita, aunque sea diez tapitas, cada que vienen ellos me traen. Les doy las gracias y ven todas las fotos que yo coloco, para que vean la evidencias de que sí se entrega, que lo hago de corazón”.

Hace poco, explica, junto con un luchador sumaron fuerzas para juntar tapitas y apoyar a un pequeño queretano.

“Un luchador también ya empezó a juntar tapitas, le digo que trabajo en una purificadora donde le puedo recolectar [entonces] a los cinco días hicimos una recolecta y juntamos siete bolsas negras de tapitas y se las llevamos a un niñito que también recibe quimioterapia”.

Recuerda que integraron un grupo de recolección, pero sus ocupaciones laborales le impidieron seguir con la frecuencia que ella hubiera querido.

“Me separé de ellos por mi trabajo, aun así sigo recolectando tapitas; nos vamos a todos lados hasta Colón, llevándome a mi niña, llevando juguetes o aguinaldos que nos donó la delegación Josefa Vergara”.

Ahora, cada tiempo disponible, particularmente el día que descansa en su trabajo, lo dedica a la recolección de tapitas.

En tianguis, en mercados, en el centro, en la calle, fuera de su casa, cualquier espacio es bueno para brindar un espectáculo y recolectar este material.

También trabaja de la mano de los payasos Bobis, con quienes hace mancuerna para brindar espectáculos.

En ocasiones, el exterior de su casa, se ha convertido en un escenario para brindar un show a los transeúntes, a sus vecinos, quienes a la vez aportan tapitas de plástico.

Jenifer y Diego, sus hijos, son sus grandes motivaciones, en ocasiones la acompañan a las colectas. Mientras habla de ellos, refiere un agradecimiento especial a su madre, Teresa Robles, quien a la distancia la observa, pues también ha sido su cómplice en esta labor; al mismo tiempo recuerda que tiene pendiente reunir recursos para adquirir la silla de ruedas que requiere su madre.

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