Binomios. El buen olfato, el secreto del rescate

Rolando y Marco entrenan a cuatro canes para que localicen a personas atrapadas en los escombros
Binomios. El buen olfato, el secreto del rescate
Foto: Demian Chávez
18/02/2019
06:30
Alma Gómez
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Inspirados en la labor de los perros rescatistas enviados desde Francia para ayudar a las víctimas del temblor de 1985 en la Ciudad de México, Rolando Rodríguez y su compañero Marco Antonio Abad, ambos miembros de la Cruz Roja Mexicana en Querétaro, se propusieron dirigir algún día su propia unidad de perros rescatistas.

Hoy coordinan el Área de perros de búsqueda y localización de personas vivas en espacios colapsados, donde entrenan y dirigen a tres perros pastor belga malinois y un perro ovejero.

32 años después del terremoto de 1985, Rolando y Marco Antonio asistieron de nuevo como rescatistas durante el sismo del 2017, nuevamente en la Ciudad de México; sólo que esta vez trabajaron con sus nuevos compañeros caninos, poniendo a prueba sus propios entrenamientos.

“Para el terremoto del 85 nosotros dos ya estábamos en Cruz Roja, vimos que vinieron los caninos franceses, polacos y aquí en México no había nada como eso; entonces a mí desde ese momento me nació la idea y dije ‘algún día nosotros vamos a tener un perro de esos aquí en la Cruz Roja, y bueno 30 años después ya se está realizando ese trabajo. Con el paso de los años esta práctica de trabajar con animales ha sido cada vez más y más común”, comenta Marco Antonio Abad.

Lobo, un belga malinois de cinco años de edad y su manejador Rolando Rodríguez trabajaron juntos durante el sismo de 2017, acudieron a rescatar a las víctimas o en el peor de los casos a localizar los cuerpos de las personas fallecidas bajo los escombros. Mientras Lobo estuvo en la zona de derrumbe, detectó el cuerpo sin vida de la persona que fue conserje en el colegio Rebsamen, edificio que colapsó durante el temblor. En ese momento, comenta Rolando, todos las horas de trabajo valieron la pena.

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“Nos marcó mucho el hecho de haber participado en el sismo del 2017 en la Ciudad de México, porque esa es una activación real, llevas muchos años de preparación y ahí lo pones todo a prueba. Lobo y yo estuvimos en la escuela Rebsamen, Lobo estaba en la zona de perforaciones y él hizo unos marcajes muy especiales, el perro pasaba por la zona, se detenía en el lugar, escaneaba con su nariz, estaba percibiendo ciertas partículas de olor humano, aunque no podíamos asegurar que alguien estuviera ahí”.

“Yo observaba a Lobo y pedí que otro perro hiciera una verificación y otra perrita llamada Greta hizo lo mismo que Lobo, eso nos dijo que había algo debajo de tanto escombro, y efectivamente en esa zona rescataron a la última persona, era el conserje, ya sin vida, pudimos rescatar su cuerpo. Ahí entiendes que tus perros están trabajando, que tienen conocimientos verdaderos, sientes que vale la pena tanto esfuerzo y tanto sacrificio”, comenta Rolando.

Además de las labores realizadas en la Ciudad de México, los perros rescatistas de la Cruz Roja en Querétaro han trabajado en la búsqueda en estados vecinos.

Los cuatro perros con los que actualmente trabaja la Cruz Roja en la entidad, pertenecen a la misma camada y forman parte de la primera generación de perros rescatistas de dicha institución. El proyecto inició hace apenas cinco años, y los tres primeros años se destinaron al entrenamiento de los caninos.

Rolando Rodríguez, coordinador de esta unidad de rescate; explica la importancia de seleccionar adecuadamente a los animales con los que van a trabajar. Y sobre todo, la importancia de crear una conexión sólida entre el perro y el humano. “Debemos confiar el uno en el otro”, asegura.

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Para los elementos de la Cruz Roja Mexicana en Querétaro, los perros rescatistas con los que trabajan son verdaderos compañeros, y no son vistos como una simple herramienta de trabajo. Rolando explica que cada perro vive con su manejador, por lo que prácticamente están juntos las 24 horas del día, los 365 días del año.

Cada binomio (perro y humano), destina varias horas al día para realizar entrenamientos por separado, y un día a la semana realizan un entrenamiento en equipo, donde convergen los cuatro animales con los cuatro manejadores.

Para Rolando y Marco Antonio, tener la oportunidad de trabajar con perros rescatistas es un sueño hecho realidad, pues en dicha actividad converge su amor por los animales y la pasión por ayudar a las personas.

Desgraciadamente, comentan, el mantenimiento de un perro de este tipo es bastante costoso, pues los entrenamientos requieren de materiales y herramientas específicas. Los interesados en realizar donaciones a la Cruz Roja Mexicana en Querétaro para el mantenimiento y fortalecimiento de esta unidad especializada, pueden comunicarse al (442) 229 0665 o al correo [email protected].

Rolando y Lobo realizaron diversas demostraciones durante el 18 aniversario del Refugio Apaqro, donde se recatan perros y gatos en condición de calle. En dicho evento también se tuvieron demostraciones de la unidad cinotáctica de la Policía Municipal de Corregidora.

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