Autolavado. La nueva esperanza de Efrén

Luego de ser deportado de EU sin su familia y sin dinero, llegó al estado para comenzar desde cero
Autolavado. La nueva esperanza de Efrén
Foto: Staff El Universal
31/07/2019
09:02
Alma Gómez
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Efrén Laguna trabaja en el Autolavado Zaragoza, en el Centro Histórico de Querétaro. Consiguió el empleo hace apenas unas semanas y ya se ha ganado la confianza de sus clientes debido a la calidad de su trabajo.

Usa técnicas de mantenimiento perfeccionadas en el extranjero que garantizan la transformación de cualquier vehículo, sin importar el grado de maltrato o abandono que este tenga.

“Yo creo que los autolavados son un negocio que jamás se acabará, hay mucha competencia, pero lo que nos hace diferentes es la calidad de nuestro trabajo, lo bien que hacemos las cosas”, comenta el hombre de 56 años, originario de Campeche que vive en Querétaro, porque como él dice, “la vida es una ruleta y cambia todo en un instante”.

Cuando era joven, Efrén compraba ganado junto con su padre, a eso se dedicaban y era un negocio próspero. Sin embargo, cuando cumplió 18 años, tomó su propio camino y se fue a Estados Unidos.

En una acción casi milagrosa, tomó su camioneta y cruzó la frontera sin que le realizaran ni una sola revisión. “Yo crucé sin ningún problema, antes no era tan difícil pasarte al otro lado”.

Un año y medio después, la suerte seguía de su lado, pues Efrén consiguió legalizarse como residente, algo que muy pocos logran en un tiempo tan corto.

Efrén trabajó en la pizca de naranja, pintando casas y en varios talleres de autolavado, lugares de lujo en los que aprendió el correcto mantenimiento y limpieza de los carros.

En Estados Unidos formó una familia, tiene una esposa y ocho hijos varones. Todo iba bien en la vida del campechano, hasta que una entrevista de trabajo en la que se suponía que sólo medirían sus niveles de inglés, lo cambió todo.

Efrén mencionó que en aquella entrevista lo acusaron de conspiración: “Yo era residente permanente en Estados Unidos, pero pues hice una entrevista mal y me agarró el gobierno, me acusaron de un delito federal. Me quitaron papeles, todo. Pero pues yo aprendí todo allá, 38 años viví en el otro lado. Soy el mil usos, sé reparar chapas, elevadores, incluso me dediqué a plantar rosales, sé pintar casas, arreglar llaves”, cuenta.

Tener sus papeles en regla y ser ciudadano residente lo salvó de pasar 26 años en prisión, pero las autoridades lo deportaron a México, dejando atrás a su familia y la vida que había construido durante más de 30 años.

“Esta vida es una ruleta, yo nunca pensé tocar fondo en mi vida y ahora que estoy acá, me tocó sepultar a mis padres, la vida dio un giro. Mi vida era estar con mis hijos, con mi familia, y desde que me deportaron cambió todo, todo por una entrevista”.

Cuando llegó a México, dirigió sus pasos a Querétaro, ciudad que eligió para vivir por ser un lugar de crecimiento y con muchas oportunidades de trabajo; aunque antes de establecerse tuvo que enfrentar su nueva vida sin familia, sin dinero, incluso pasó algunas noches en situación de calle, hasta que tuvo el coraje suficiente para reponerse y consiguió un empleo en lo que mejor sabe hacer: lavar autos.

Aunque el Autolavado Zaragoza cumple apenas poco más de un mes de haberse inaugurado, Efrén es una de las principales fortalezas en el negocio. En ese lugar él se encarga de administrar, atender a los clientes y capacitar a los nuevos empleados.

“Estoy permanentemente aquí en el negocio, duermo aquí, vigilo el lugar y si un cliente llega a las ocho de la mañana, a esa hora le damos servicio. Aquí hacemos todo más sofisticado como los sistemas vip en Estados Unidos. Me encargo de capacitar a los empleados, comprobar que nada se pierda de los carros a los que hacemos servicios, porque luego se tiene esa mala fama, aquí no pasa estamos siempre muy atentos”, detalló.

Efrén comparte orgulloso que en el Autolavado Zaragoza, ubicado casi en la esquina de esa avenida con Ezequiel Montes, no sólo lavan, pulen y aspiran vehículos, sino que también son capaces de componer trabajos mal hechos en otros talleres.

“En otros autolavados podrán hacer lo que hacemos aquí, pero lo hacen mal. Incluso nos traen autos BMW a darle mantenimiento, son autos nuevos que usan los mecánicos y queda algo mal, aquí los traen para que yo los deje bien”, explica.

“Prácticamente dejamos los autos como nuevos, hemos recibido carros llenos de pelos de perro, con los cristales y faroles contaminados, con rayones, con todo lo que se pueda imaginar. Cuando los clientes vienen, les mostramos cómo trabajamos y ellos se quedan convencidos, un carro por ejemplo que ha estado en abandono, nosotros recuperamos su color original. Son trabajos que puedo hacer a veces en dos días o tres días, trabajando duro”.

“Ahorita estamos cobrando incluso a la mitad de precio, para que los clientes vean nuestro trabajo y se vayan contentos. En estas semanas que llevo trabajando aquí, además de los lavados de autos he mejorado cuatro autos que estaban muy mal y todos los clientes han estado contentos con mi trabajo. Todo esto lo aprendí en Michigan”.

A pesar de la competencia, el negocio en el que trabaja Efrén ofrece precios accesibles, e incluso, con descuentos para conseguir nuevos clientes y darse a conocer. Tienen paquetes diseñados exclusivamente para taxis y otros diseñados para camionetas y demás autos grandes, medianos o chicos.

En cuestión de estética ofrecen servicio de pulido, encerado, lavado de vestiduras, asientos y alfombra, lavado de motor, descontaminado de vidrio y lavado de rines. Todo esto además de los servicios tradicionales de lavado, aspirado, gel en llantas, cera y crema, entre otros.

Efrén se siente un hombre afortunado, pues a pesar de las dificultades en su vida, puede seguir trabajando, aún tiene libertad y la posibilidad de ver a su familia, pues todos tienen papeles legales y pueden viajar a México para visitarlo.

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