#Historia Pastelitos rellenos, rica tradición santa

Además del Viacrucis y la Procesión del Silencio, no faltaron los postres y dulces típicos de esta época del año.
María de Lourdes Molina Barcenas prepara estos postres mexicanos junto con su familia desde hace cuatro generaciones
Foto: Guillermo González
31/03/2018
03:23
Alma Gómez
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En esta Semana Santa, además del Viacrucis y la Procesión del Silencio, no faltaron los postres y dulces típicos de esta época del año. Una de estos son los pastelitos rellenos de chilacayote o arroz con leche.

María de Lourdes Molina Barcenas prepara estos postres mexicanos junto con su familia desde hace cuatro generaciones. Cocinar estos pasteles se ha convertido en una tradición familiar iniciada por sus abuelos, heredada por su padre, adoptada por ella y sus hermanas, y que seguramente seguirá pasando de generación en generación.

Su familia ha instalado dos pequeños puestos en el centro de Querétaro, en donde ofrecen los tradicionales postres, uno de ellos en la explanada del templo de La Cruz y el otro en el templo de La Merced.

En cada puesto llaman la atención las grandes canastas rellenas de panes, unos se llaman “pastelitos” y otros se llaman “rellenos”, los primeros son pequeñas cajitas espolvoreadas de azúcar, que en su interior tienen chilacayote o arroz con leche, los segundos tienen el mismo contenido pero están capeados en huevo y se sirven con miel de piloncillo y ajonjolí.

“Son panes de temporada, son muy laboriosos. Nosotros somos la cuarta generación en mi familia que los preparamos, de hecho mi papá todavía los hace. Es una tradición que viene desde mis abuelos, yo comencé a ayudarle a mi papá desde que tenia como 14 años”, comparte María.

Son varios los turistas que se acercan a los puestos a preguntar qué tipo de panes son y de qué están hechos, muchos preguntan y todos se llevan al menos uno para sucumbir a la tentación de probar un postre que hasta ahora desconocían.

La familia de María de Lourdes tiene un negocio de barbacoa en el que trabajan todo el año, desde que comienza la cuaresma comienzan a preparar los panecillos rellenos que los venden en el local, pero el jueves y viernes santo, se instalan en el Centro Histórico.

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María de Lourdes ve con tristeza que estos panecillos rellenos cada vez se venden menos. Sin embargo, se siente orgullosa del trabajo artesanal que ella, sus hermanas y cuñadas realizan durante estas fechas.

“Nos tardamos todo un día en amasar para que la textura se vea como hojaldra, la masa se debe extender en un tablón, se enrollan las tiras y después se tiene que dejar reposar en hielo unos ocho horas, los rollitos se estiran y prácticamente es un trabajo artesanal, lo hacemos a mano”, señala.

“Se vendía más antes, pero hay mucha gente de fuera que les llama la atención, les explicamos que es una tradición de Querétaro, que sólo se encuentran en esta temporada”, comenta María de Lourdes.

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