La fila de taxis avanza de manera paulatina sobre avenida Constituyentes.

Los trabajadores del volante empujan sus unidades conforme llegan los clientes que requieren sus servicios. Algunos, antes de salir con sus usuarios opinan que la implementación de taxímetros para el cobro del servicio los perjudicará en sus ingresos, mientras que otros lo ven positivo, pues piensan que habrá un incremento en el pasaje debido a una tarifa más justa.

Una docena de taxistas esperan la llegada de clientes, principalmente de Plaza de las Américas, entre ellos, Gerardo Carrasco, taxista desde hace 20 años, quien dice que la ha ido muy bien en este oficio, y no ve mal el uso de taxímetro para cobrar el servicio, como se hace en la Ciudad de México.

“Lo veo positivo. Querétaro todavía no está con mentalidad para aceptar el taxímetro. Nos daría trabajo implementarlo y que la gente lo aceptara, pero creo que sí, sería una buena opción”, explica.

Indica que por el crecimiento de la ciudad, con el tráfico que se padece cada vez más en la capital y su zona metropolitana, los viajes cortos deben de ser económicos, mientras que los viajes largos deben de ser mejor pagados por las distancias recorridas y el tiempo que se hace en llegar al destino, así como el desgaste de la unidad y el consumo de combustible, en lugar de tarifas exactas, si no que fueran variables de acuerdo al traslado, que puede ser rápido o tardado.

“Yo no estoy de acuerdo que el cliente pague mucho por una dejada que en cinco minutos llegué. Estaría muy bien el taxímetro. Sería muy complejo ahorita, pero tiene que llegarse la fecha, porque Querétaro está creciendo mucho, tenemos que modernizarnos, actualizarnos. Considero que estaría bien, sería una buena opción”, asevera.

Con optimismo, Gerardo considera que con una tarifa menor, con servicio medido, “las dejadas” cortas aumentarían, pues los ciudadanos, al saber que no pagarán un precio excesivo por el servicio por unas cuadras recurrirían más al taxi.

“Sobre todo sería un cobro más justo. No es por echarle tierra a mis compañeros, pero algunos sí, no son tan honestos, la verdad, aunque no hay que generalizar. Pero sería muy conveniente que se implementara”, subraya.

Asimismo, dice que se podría experimentar con el taxímetro un tiempo, que lo implementen y ver cómo les va, pues quizá convenga a él y sus compañeros y a los usuarios, beneficiando a ambos bandos.

Agrega que no hay tarifas mínimas, pero que se cobran 40 pesos, como la menor cantidad, pero un cobro bajo, de acuerdo a su experiencia como chofer, sería más conveniente, pues el pasaje aumentaría las viajes que pueden hacer durante el día.

“Quizá voy a cobrar 40 pesos a la Alameda, pero si cobro 30, puedo hacer otros 30 de regreso, ya serían 60, y no nada más 40 de ida, ya me echaría 40 o 50, me conviene más que 40 o 45 pesos. Tendría más opciones, para que más gente ocupe el servicio, y que sea más justo el costo, tanto para el usuario como para nosotros”, puntualiza.

El hombre añade que trabaja de lunes a domingo, de ocho de la mañana a ocho de la noche, pues dice que en este oficio no hay días de descanso, pues diario se sale a trabajar, ofreciendo un servicio a la sociedad.

Por su parte, Víctor Manuel Granados, espera su turno para salir al tránsito capitalino. Dice que la implementación de los mismos los afectará y afectará a los clientes, pues no faltará quien “le dé muchas vueltas” a los pasajeros, como ocurre o ocurría en la Ciudad de México.

Indica que cuando inicie el servicio del transporte público en el carril confinado en Constituyentes, el sitio donde se reúnen desaparecerá.

Con 15 años de experiencia tras el volante, asevera que el verdadera negocio en la implementación de los taxímetros será para quienes los vendan, “pues el gobierno no los regalará”.

Explica que sale a trabajar a las 6:00 horas, concluyendo su jornada a las 18:00 horas, todos los días, sin importar lo que haya ganado.

Con lo ganado en el día debe además de cargar combustible, destinando para ello 300 pesos.

Asevera que además de todo, debe de acreditar sus conocimientos con cursos, mientras que los dueños de la concesión y del automóvil deben de pasar la revista que el Instituto del Transporte Queretano (IQT).

La mayoría de las taxistas dice no estar de acuerdo en la implementación de taxímetros en los taxis queretanos. No les gusta la idea de tener un aparato que regule y cobre la tarifa medida por la distancia y por el tiempo de recorrido.

Los clientes llegan con frecuencia a solicitar el servicio de los taxistas, ya saben que ahí los encontrarán, aunque cobren un tanto caro, pues ahora con las tarifas libres y discrecionales, los queretanos no saben cuánto les cobrará el taxista la dejada.

Los trabajadores del volante esperan sentados en la pequeña barda que divide la calle del estacionamiento de Plaza de las Américas. Cuando se les pregunta sobre el tema de los taxímetros sólo mueven la cabeza de un lado a otro, dicen no querer hablar, no querer opinar, al menos en público. Sin embargo, se adivina su opinión.

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