Todas sus pertenencias se arruinaron por las lluvias

Cristal y Maribel esperan ayuda por daños en sus patrimonios
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Las familias lamentan que todo su patrimonio esté dañado; a pesar de fuertes lluvias en el pasado nunca tuvieron problemas tan graves por el agua (CÉSAR GÓMEZ. EL UNIVERSAL)
29/09/2017
01:12
Paulina Rosales
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“Todo se nos hecho a perder. No sé cuánto sea. Uno junta mucho para un mueble, una estufa o un plato, pero ahora sí, prácticamente todo se lo llevó el agua”, relata Cristal, una de las habitantes del número siete en la primera privada de la calle Hidalgo norte de Santa María Magdalena; una de las 15 colonias afectadas por la inundación que tuvo lugar la madrugada del miércoles.

Alrededor de la una de la mañana, la vivienda de Cristal y su familia atendió el llamado de los vecinos que alertaron sobre el desbordamiento del dren El Arenal.

A pesar de contar con algunos costales de arena el agua ingresó en el domicilio donde alcanzó los treinta centímetros y afectó a las cuatro familias que viven hacinadas en el interior.

En el caso de María del Carmen León Pérez, otra de las habitantes del número siete, sus pertenencias están concentradas en un cuarto de tres por cuatro metros cuadrados aproximadamente y se contabilizan en una cama matrimonial donde duermen varias personas, dos roperos de madera, una parrilla para cocinar y un refrigerador; lo único que alcanzaron a subir con tabiques de concreto para impedir que se echara a perder.

Son 35 años de vivir en esta colonia y en tres ocasiones se ha inundado. “Ya ni me acuerdo en qué otro año llovió mucho, pero ya son tres veces con ésta que se nos ha metido el agua. Si ha llovido, pero no como ahora que si se nos metió mucho”, dice al señalar con su mano las marcas de lodo en la habitación, al igual que varios pares de zapatos mojados que guarda en uno de sus roperos de madera.

“A mí me gustaría que me apoyaran con costales de arena, más que nada para asegurar lo de abajo y que no nos entre el agua”, añade.

En el caso de Cristal y la familia León López, los daños se contabilizaron en un ingreso de casi treinta centímetros al interior. La habitación que sirve de cocina comunal aún tiene el lodo en el suelo, trastes tirados y sucios por el encharcamiento.

“Francamente las familias que tienen lo suficiente las apoyan más y nosotros que somos gente humilde, aquí no se han preocupado. Ayer en la noche estuvimos marcando [a los números de emergencia] porque se desbordaron los ríos de atrás y adelante; ni una sola llamada se atendió”, comenta Cristal.

El número siete de la privada en Hidalgo norte, donde viven las cuatro familias, está construida con bloques de concreto, dividida en cinco habitaciones y un cuarto de baño. “Aquí es donde hacemos la comida… Allá donde están los refris… todo se nos echó a perder”, lamenta Cristal, a quien al contarnos el agua le llega veinte centímetros arriba de su pantorrilla.

“Llevo viviendo aquí casi toda mi vida. Voy para 26 años y prácticamente es todo el patrimonio de uno”, aflige Cristal, que junto con otras cinco personas, incluida una niña pequeña, sacan con cubetas el agua de la casa.

Cristal vive con su hija, su esposo, sus padres y algunos hermanos; sin embargo, comenta que pese a la ayuda, aún no logran retirar toda el agua. Por ahora su prioridad, es conseguir más costales para proteger lo que queda de la vivienda.

“Que [las autoridades] no se olviden de la gente humilde y vean más por ellos. Que se pongan más que nada por la gente humilde, que uno los apoya, les tiene la confianza y que cuando ganen no se olviden de nosotros”, dice.

Lluvia afecta patrimonio

“El agua llegó a la una y media de la mañana a la vivienda de Maribel Velázquez y Óscar Trejo. A esa hora aún estaban dormidos y alcanzaron a subir algunas pertenencias para evitar que se dañaran.

“Lo primero que hicimos fue llenar costales de arena para ponerlos en las puertas y subir los muebles un poco alto para que no se humedecieran, más que nada ropa y papeles. Lo más importante”, relata Óscar que al igual que los habitantes de la privada Hidalgo, saca el agua del patio y los cuartos con cubetas de diferentes tamaños.

En la entrada de su vivienda, hay alrededor de seis costales de arena que la protegen del ingreso de agua, sin embargo, pese a ello, en el patio la inundación alcanzó entre los 40 y los 50 centímetros en su zona más baja.

Durante la madrugada del miércoles, los vecinos les avisaron alrededor de la una y media de la madrugada que el río se había desbordado. Estaban dormidos y por eso consideran que debería de existir mayor prevención por parte de las autoridades, pues dicen que sólo así podrían evitar la pérdida de su patrimonio.

“Tenemos alrededor de 45 años aquí, ¡Toda la vida! menciona la pareja al señalar lo mismo que pese a las lluvias registradas en otros años, es la primera vez en mucho tiempo que ingresa a las casas alcanzando hasta 50 centímetros de altura.

“Nunca había entrado a los cuartos. Esta vez fue casi medio metro de altura”, comenta asombrado Óscar.

Las pertenencias afectadas en su vivienda fueron principalmente: el refrigerador, estufa y algunas prendas de ropa. Además del desbordamiento del dren, la vivienda de la familia, se vio afectada por el drenaje que “es muy lento y no nada más aquí en la casa. Cuando llueve aunque sea poquito, de inmediato se empieza [a encharcar]”, añade Maribel.

La familia señala que no ha parado en la tarea de limpiar los cuartos y el patio. Además en el interior de su domicilio, también se encuentra su material de trabajo.

“Nosotros trabajamos en la parte de acá [en la parte trasera del patio]. Alcanzamos a rescatar [el material de trabajo], pero por la inundación no se pudo laborar”, lamenta Maribel Velázquez, quien dice que se dedica a la venta de tortillas.

Al momento la pareja menciona que no pueden contabilizar la cantidad de daños, el monto de sus pertenencias afectadas, ni tampoco el tiempo que les podría tardar en recuperar su patrimonio.

“Ahorita no (…) yo creo que una cifra no la tenemos hasta que vayamos valorando Ahorita se ven bastantes. El principal [objeto dañado] fue el refrigerador, que ese si no se pudo [salvar]” comenta por último Maribel.

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