"De no ser por mi hijo yo hubiera seguido trabajando con mi radio": Julio

Julio Guerrero es taxista desde hace 35 años; acaba de unirse a Taxi-tel
Taxis, Instituto Queretano del Transporte, Julio Guerrero Gallegos, Taxi-tel
Foto: Archivo. EL UNIVERSAL
19/10/2017
02:19
Alma Gómez
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Cuando tenía 18 años, Julio Guerrero Gallegos comenzó a trabajar como conductor de taxi, 35 años después consiguió un permiso del Instituto Queretano del Transporte (IQT) para operar de manera privada, es decir, mediante aplicaciones móviles.

Conduce un vehículo altima 2017 y trabaja para la plataforma Taxi-tel desde hace cinco años, pero hasta ahora consiguió el permiso de las autoridades, pues antes no se tenían posibilidad de regularizarse.

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Dice que no está peleado con la tecnología, al contrario, reconoce que mediante éstas aplicaciones se consiguen más clientes, y es más seguro para usuarios y conductores.

Admite que al principio se mostraba escéptico a formar parte de alguna aplicación móvil, pero su hijo Guillermo Guerrero también taxista, lo convenció.

“Para mí fue una experiencia nueva, pero mi hijo es joven, él es de otra generación y dijo, vamos a trabajar de otra manera, empezamos con el GPS y después cambiamos a plataformas digitales. De no ser por mi hijo yo hubiera seguido con mi radio pero él fue me impulsó a hacer esto.

“A los mayores nos costó trabajo adaptarnos a esto, a los jóvenes no, pero los ingenieros y otras personas nos capacitaron, nos fueron guiando paso a paso, ensayo y error, de los dos lados, como conductor y como usuario”, comenta.

Deste que las autoridades anunciaron el proceso de regularización de las plataformas digitales de transporte, Julio inició con el proceso que duró más de un año, pero asegura que valió la pena.

Abre la aplicación en su teléfono y explica a sus compañeros, miembros de otras plataformas, cómo es que funciona Taxi-tel. Presume que junto con su equipo de ingenieros han diseñado nuevas estrategias para que la aplicación sea más funcional para los operadores, por ejemplo, mediante notificaciones y notas de voz, para evitar que el conductor escriba mientras conduce.

Le gusta la vida de taxista, celebra que logró adaptarse a las nuevas tecnologías para ofrecer otro tipo de servicio a sus clientes, pero tampoco quiere que desaparezca el servicio tradicional, por eso él trabaja en ambos.

Es dueño del vehículo que conduce, por eso no tuvo que endeudarse. Señala que otros de sus 90 compañeros, que también trabajan para Taxi-tel, iniciaron el proceso de regularización antes de comprar los vehículos para evitar endeudarse.

“Iniciamos el proceso con una carta poder de la empresa de vehículos, donde explicaba que estábamos en proceso de adquirir vehículos, porque los autos deben ser recientes”, comenta.

Su salario puede ser de 300 o hasta 900 pesos, depende del número de usuarios.

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