¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo desinteresadamente? Vivir para amar, para servir, y acciones para perdurar. Así es el sentimiento que profesa don Agustín de la Isla León, comandante de la zona Querétaro del Pentatlón Deportivo Militarizado de América, quien cumplió en este 2018, 45 años de servicio en las filas de esta institución.

“Los preparamos para ser líderes. Primero para ellos mismos, después para su familia y después en general. Pueden permanecer en el pentatlón 6 meses o 50 años, no hay un límite de edad y somos voluntarios. Dentro de la ideología aprendemos historia y geografía de México, oratoria, declamación y se les incita a hacer cuestiones artísticas y de colaboración social, trabajamos en conjunto con los tres niveles de gobierno, la idea es mantenerlos alejados de las tentaciones que abundan”, apuntó.

Fue el 24 de agosto de 1973 cuando Agustín ingresó al servicio militar en la Ciudad de México, la vida lo fue llevando a involucrarse con un grupo de pentatlón universitario, años después se vio obligado a darse de baja, y ya en Querétaro, en 2013, fundó junto a su hijo el Pentatlón Deportivo Militarizado de América.

“Empezamos la unidad mi hijo y yo, éramos solamente dos, y en junio del 2013 se nos unió una familia que todavía sigue aquí, los papás con tres muchachitos. Tenemos la unidad central de zona (parque Alcanfores) que cuenta con 60 elementos. También en La Loma 9 y dos unidades de caballería, una en la comunidad de Taponas en Huimilpan y otra en San Vicente Ferrer que acabamos de fundar”, explicó.

En total 16 estados de la República cuentan con unidades además de Oregon, Texas y California en Estados Unidos, lugares a donde llegaron debido a que don Agustín llegó a instruir como migrante. Además están en formación unidades en Panamá y Colombia.

Enseñanzas del pentatlón

El pentatlón es una de las pocas instituciones en México que se ha mantenido firme a pesar de los golpes sociales que ha recibido nuestro país. Es dirigida por hombres y mujeres de experiencia que ayudan a que sigan saliendo generaciones que buscan dignificar el valor de la patria.

“Nos marca el reglamento que el objetivo del pentatlón es buscar la grandeza de la patria, yo lo he transportado a un lema que hay desde los años treinta que dice: “para ser una patria grande, fuerte y libre”. Formamos niños y jóvenes para ser hombres buenos y de buenas costumbres, mexicanos de utilidad a la patria, gente que no se deja vencer por la adversidad, que siempre está buscando ser mejor cada día y de esa manera llegar a ser grandes de manera natural”, afirma.

La parte filosófica e ideológica es una de las bases de esta institución, con la cual se pretende encaminar a los jóvenes para que tengan un pensamiento basado en la lealtad y la disciplina desde una mirada militarizada.

“Es una ideología cien por ciento mexicana, patriótica, no patriotera. Nuestro lema nos habla de que la patria es una, de que la patria tiene prioridad ante todo porque si no somos un conjunto, las individualidades se pierden. El trabajo que se lleva a cabo es con una fundamentación filosófica de cinco puntos, por eso nos llamamos pentatlón, cinco compromisos. El primero habla de la patria, el segundo de la lealtad al pentatlón, el tercero de la bandera, el cuarto de nuestro desempeño como hombres leales al grupo y el quinto como hombres de trabajo para el servicio de México”, expresó.

A la par, la formación deportiva es muy importante, hace honor a la referencia “mente sana y cuerpo sano”. Más que la competitividad, se transmite el significado de una vida plena a través de la salud, además de la igualdad de las capacidades físicas entre hombres y mujeres.

“La experiencia de 45 años en esto, me ha dado la razón de que dándoles la oportunidad al parejo a todos los elementos van a superarse, otro de los pilares es la formación deportiva. Generalmente, hacemos ejercicios que tienen que ver con la formación castrense, hacemos atletismo, escalada, rapel, natación, tumbling, este último es un salto desde la plataforma de 10 metros, lo hacemos para que se den cuenta qué tanta decisión tienen”, explicó don Agustín, quien además comentó que su grupo participa en eventos como el desfile del 15 de septiembre, del 20 de noviembre, los juegos nacionales y el Querétaro Maratón.

El amor a su profesión lo llevó a toma decisiones importantes, dolorosas, pero que al final sirvieron para retomar el rumbo de sus ideales.

“Sufrí desilusiones, no del grupo, pero de la gente, engaños de funcionarios que ofrecen y no dan, situaciones como la muerte de algunos de mis muchachos, y tomé la decisión más difícil, fue cuando pedí mi baja al otro grupo, me vi obligado a hacerla, las razones no importan, pero creo que tome una buena decisión”, explicó.

Reconocimiento a una gran trayectoria

Don Agustín vivió su formación académica de la mano del pentatlón, suma dos especialidades odontológicas y un doctorado en materiales, ha tenido la oportunidad de escribir sobre la historia de Querétaro; por si fuera poco, su visión del mundo y la esperanza de un México mejor está fundado en esta institución.

“45 años que significan una vida dedicada a lo que a mí me gusta. En 1973 recibí de mis instructores y de mi grupo, la confianza, y año tras año para mí es una satisfacción maravillosa el ver que mi esposa me apoya, que mis hijos pertenecieron al grupo, uno de ellos ya formó su familia, el otro está trabajando, y los dos al igual que mi hija forman su trabajo con base en los principios que aprendieron aquí. Cada año digo que ya es el último y cada año que veo que se gradúan de cadetes digo que un año más”, comentó.

El pasado 30 de agosto, la rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro, Teresa García, dirigió la ceremonia de incineración de bandera, la cual estuvo a cargo de don Agustín. Durante su discurso, la rectora reconoció su trayectoria al frente del pentatlón.

“A lo mejor son inmerecidos los honores, no deja de ser un poco de oropel, pero nos da satisfacción y nos da la fuerza para seguir adelante. Fue una ceremonia que a mí me llenó de satisfacción y orgullo, no solamente como universitario y pentatleta, sino por la confianza que la señora rectora depositó en mí para la organización de este evento que salió a la perfección, y es la forma en que nosotros correspondemos por nuestro amor a la patria”, aseguró.

Preservar el amor a la patria

México pasa por momentos complicados, y el significado de patriotismo se ha ido disolviendo con el tiempo. Don Agustín ha vivido tres cambios generacionales, y está convencido de que la juventud no está perdida como muchos aseguran, sino lo contrario.

“Me tocó el fuerte de la generación perdida de los hippies, en la preparatoria usaba el cabello a los hombros, tocaba en un grupo de rock en la escuela y, de pronto todo, cambio… El secreto es no pensar que están perdidos, cada quien tiene su valor, a mi generación le tocaron cosas simples y bonitas, vimos el viaje a la luna, el paso del trompo y yoyo de madera a los de plástico. Ahora dicen que la generación está perdida, pero es que no nos queremos tomar el tiempo de conocer qué les gusta, hay que estar en sintonía con ellos y a muchos de mi generación les da flojera”, aseguró.

Su amor a la patria lo ha llevado por un sendero de tranquilidad, don Agustín está convencido de que no hay mejor forma de enseñar que con el ejemplo. Lo respaldan 45 años de servicio y su única petición es poder retirarse haciendo justicia a una frase del autor Amado Nervo, y la satisfacción de haber ejecutado el pentálogo.

"El pentatlón me ha enseñado a ser constante, a lograr las metas que me propongo, quiero que cuando llegue el momento, pueda decirle a la vida: ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!".

bft

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