"Discapacidad, drástico y emocional golpe de vida"

Carlos Garduño sufrió un accidente en automóvil a los 24 años
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Carlos narra que fue difícil retomar su vida, sin embargo, su mayor motivación fueron sus hijos; el más grande es dentista y la que estaba en el vientre de su esposa cuando sufrió el accidente está a punto de terminar una licenciatura. Foto: DEMIAN CHÁVEZ
06/10/2017
02:49
Domingo Valdez
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“Una persona que nace con discapacidad vive con ella, se acostumbra a ella y sobrevive con ella, pero las personas que la adquirimos ya grandes es un golpe, más que físico, emocional, una cosa increíble… todo cambia drásticamente”, dice Carlos Garduño, instructor del Área Laboral del Centro de Capacitación y Talento Empresarial de Index, quien señala que una buena razón para salir adelante fueron sus hijos.

Además de la capacitación, diseña las sillas de ruedas para las personas con discapacidad, pues éstas deben tener ciertas especificaciones para cada individuo, que dependiendo del tipo de lesión y a qué altura de la espalda fue, se debe usar un modelo diferente.

Carlos acude al Foro de Inclusión Laboral Basada en la Responsabilidad Social que se lleva a cabo en la Secretaría del Trabajo, donde indica que en Querétaro lleva apenas un año en la capacitación laboral para personas con discapacidad, pero dentro de esta área, desde 2008 se dedica a esta actividad, primero en Guanajuato, luego en la Ciudad de México y ahora en tierras queretanas.

“En anteriores trabajos que tuvimos conocimos al ingeniero Enrique Castro, que es el presidente de Responsabilidad Social de Index nacional, nos había planteado un proyecto que lo dejamos postergar por dos, tres años, a penas hace uno lo aceptamos, los fuimos creando, adaptando a las condiciones de Querétaro y lo iniciamos con mucho éxito”, abunda.

Narra que hace 22 años, en la carretera Celaya-Salvatierra, en el trayecto de regreso a casa, ya que vivía en Celaya, su auto volcó, sufriendo una lesión medular casi hasta el cuello.

“Tenía un hijo de cinco años, en ese momento mi esposa estaba embarazada, se puso un poco difícil la situación. Duré bastante tiempo en recuperación, como dos años. Posteriormente, me habilité un poco físicamente y tuve como dos años un negocio propio. Luego me invitaron a trabajar en el gobierno del estado, en el área de discapacidad, ahí surgieron las otras oportunidades, hasta ahora que llegamos a Querétaro”, explica.

Apunta que lo más complicado que el dolor físico, el golpe emocional es difícil de asimilar, pues son muchos factores, que van desde la movilidad: “Vuelves a nacer, los esfínteres, la movilidad, la sexualidad, todo te cambia drásticamente. Acostumbrado a comparar con lo que vivías anteriormente es muy difícil, pero en mi caso como mi hijo tenía cinco años y mi esposa estaba embarazada fue como un aliento muy grande, que casi no tuve tiempo de deprimirme, fue más que pensar qué iba a hacer en el futuro para sacarlos adelante. Así mi aliciente mayor fueron mis hijos” argumenta.

A la fecha, su hijo es dentista, a su hija, que aún no nacía cuando sufrió el accidente, le falta un año para terminar la licenciatura en Administración Financiera en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), cuando hace 22 años le preocupaba el qué pasaría con sus hijos.

Carlos es un hombre joven. Explica que la mayoría de las personas que adquieren alguna discapacidad lo hacen en la juventud, en su caso fue a las 24 años cuando sufrió el accidente, en pláticas con personas se da cuenta que en todo el país la mayoría de las personas que adquieren una discapacidad lo hacen entre sus 23 y 24 años, que es una etapa muy joven para las personas.

Dice que quienes los ven con lástima es por falta de información, pues la sociedad y personas no saben tratar a alguien con discapacidad: “Pienso que la actitud de la personas como yo y su preparación se basa la discriminación, porque las personas se refieren a ti con un nombre no adecuado, como minusválido o enfermito, pero no lo hacen con el fin de ofenderte. Lo hacen por falta de información o ignorancia. En mi caso, no me ofendo si me dicen minusválido, discapacitado o miles de sobrenombres, porque para la gente es nuevo esto. Es cuestión de nosotros y de las instituciones dar la información adecuada y hacerla extensa a todas las personas para que sepan cómo responder hacia el apoyo de una persona con discapacidad”, asevera.

Añade que el principal problema que enfrenta este sector de la sociedad es el paternalismo del gobierno, pues las personas están acostumbradas a que el gobierno les dé todo, desde sillas de ruedas, implementos, hasta una pensión o un sueldo mensual, pero no es responsabilidad del Estado, ya que las mismas personas con discapacidad deben de hacerse responsables de ellos mismos.

“Tú eres el responsable de salir adelante. Muchos chavos que están en la edad del relajo adquirió la discapacidad tomando, jugando o haciendo una tontería, no es responsabilidad del gobierno pagarles ni mantenerles nada, sólo que se está acostumbrado a eso. Es lo que queremos, quitarles esa mentalidad, que por medio del trabajo salgan adelante, pagarse sus necesidades o aditamentos que cada persona requiera”, sostiene.

Otra necesidad que tienen es el transporte, pues es complicado trasladarse, aunque confía en que con el nuevo sistema Qrobús, el traslado de las personas con discapacidad puedan moverse de manera más sencilla, ya que sumado a que no hay trabajo para este grupo de la población, pagar un taxi o un transporte más caro afecta sus economías.

Con Carlos, trabaja también Jesús Flores, quien es instructor en el manejo de sillas de ruedas, para lo cual tienen varios pasos, primero les enseñan a cómo rodar, luego ponerla en dos ruedas, así como los diferentes obstáculos a los que se enfrentan en la calle y en la infraestructura urbana.

Señala que al principio a todos se les complica por el miedo: “El miedo no es tanto a caerse, sino a no poder levantarse, a no poder subirse otra vez a la silla, pero les enseñamos cómo caer, cómo levantarse, cómo hacer todo”, apunta.

Al igual que Carlos, Jesús adquirió la discapacidad a raíz de un accidente automovilístico, hace 14 años, cuando tenía 17. Tras el percance dice que no pasó por la etapa de depresión por la cual pasan muchas personas, casi de inmediato comenzó a trabajar en la capacitación de otras personas con sus mismas cualidades.

“Cuando me capacitaron, nunca tuve que pagar nada, todo se iba presentando. Ahí pensé en ayudar, a poner de mi parte, así como me ayudaron, ayudaría a los demás y me gustó, aquí seguimos”, precisa.

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