#NuestrasHistorias Los Reyes Magos se alistan para llevar regalos

Raúl, Rubén y Mario son hermanos que cada año se caracterizan y ahorran para llevar alegría a niños de escasos recursos
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Para hacer más real el disfraz y convencer a los niños, los hermanos Domínguez se dejan crecer la barba y gracias a su edad lo logran (DEMIAN CHÁVEZ)
05/01/2018
04:55
Domingo Valdez
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A veces se emocionan más los papás que los niños, dice Melchor, Rey Mago que esta noche, cumplirá las ilusiones de las niñas y niños de Querétaro, cuando dejen en los zapatos de los pequeños los regalos que con tanta ilusión esperan. El resto del año, Melchor oculta su identidad bajo el nombre de Raúl Domínguez, dedicado al transporte escolar.

Raúl, junto con sus hermanos Rubén y Mario, cumplen 17 años de dar vida a los Reyes Magos en la tradicional Cabalgata que cada 5 de enero se lleva a cabo en las calles de la ciudad. 

“Nos llamaron, para ver si podíamos hacer algo. Nos llamó una sobrina, a cada uno. Luego nos comunicamos entre nosotros para decirnos la propuesta [que los tres aceptamos] y se empezó. Cada 5 de enero salimos, también lo hacemos en la Cabalgata, en los Carros Bíblicos. Nos toca ir a repartir juguetes en algunas comunidades, algunas veces por parte del municipio, algunas otras por iniciativa propia o con amistades de mis hermanos”, señala.

Indica que su hermano Mario junta PET durante todo el año, para a finales venderlo y con eso comprar juguetes que llevan a niños de comunidades menos favorecidas o condiciones de vulnerabilidad.

“Hemos ido adelante de Amealco, a donde hablan otomí. Hemos ido a comunidades de Santa Rosa Jáuregui, muy alejadas, a donde regalamos juguetes”, sostiene, al tiempo que precisa que su trabajo lo han hecho siempre sin importar los colores partidistas de las administraciones municipales o estatales. Siempre han sido llamados a repartir juguetes, y cuando no es así, buscan hacerlo por su cuenta.

Mario (Baltasar); Rubén (Gaspar), y Raúl (Melchor) trabajan en el ramo del transporte. En el caso de Mario y Raúl, en el transporte escolar gratuito del municipio. Raúl tiene apenas unos meses en este empleo que disfruta, puesto que al final trabaja también con niños.

Comenta que ninguno de sus hermanos usa barba postiza, los tres dejan de rasurarse con cierto tiempo de anticipación para tener una caracterización más realista y natural, para que los niños crean más en que son los verdaderos Reyes Magos… porque lo son.

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Recuerdos de la infancia

Raúl indica que a veces no sabe quiénes se emocionan más, si los niños y los padres, que quizá ante la presencia de los Magos de Oriente recuerdan los tiempos de la infancia y la inocencia, de la espera y la llegada de la mañana del 6 de enero, para correr a donde habían puesto los zapatos y ver los regalos.

“No somos unos jovencitos, somos gente madura. No somos unos muchachos con barbas de peluche, somos cincuentones los tres y nos ven como personas maduras, con barba natural, aunque no faltan los niños que no nos creen y nos quieren ‘jalar’ la barba, para ver si son de verdad. Cuando ven que nos duele dicen que somos los de verdad, porque sí nos duele”, abunda.

Pese a ello, dice que el ser Rey Mago vale la pena por ver las reacciones de los niños cuando los ven llegar, cuando les piden cosas y les regalan un dulce, reconoce que hay menores que son “medio canijos”, y otros más que se emocionan más al estar frente a su presencia.

Sin embargo, por su agenda como Reyes Magos, no sólo participan en la Cabalgata, también acuden a los hospitales, como el del Niño y la Mujer, donde regalan juguetes a los pequeños pacientes que están ahí, a donde “no lloras porque los niños también se van a poner a llorar ahí contigo”.

“Alguna vez una niñita se acercó y cuándo le preguntamos qué le iba a pedir a los Reyes sólo dijo que ver a su mamá. Habían sufrido un accidente vial y se habían muerto su papá y su mamá, y la niña estaba quemada. Te quiebra”, apunta.

Comenta que también han acudido a otros hospitales donde hay menores pacientes, los invitan y en donde las escenas en más de una ocasión les han dejado el corazón “chiquito”.

Dice que en la calle también les han dado cartitas los niños, para que les traigan sus regalos y juguetes, puesto que saben que se han portado bien.

Subraya que a lo largo de estos años ha juntado más de un centenar de cartas de niños que le han entregado de propia mano sus peticiones. “He de tener como 120 cartas de las que he juntado. Mi esposa las guarda. También en el Patronato de las Fiestas deben de tener cartas, se las damos y ahí también las guardan”, añade.

Algo más que les pasa ahora, en la era de los teléfonos móviles, es que muchos papás les piden grabarlos para llevar ese audio o ese video a sus hijos, como evidencia de la existencia de los Reyes Magos. Los mensajes son personalizados.

Las historias les pasan juntos a los hermanos y también por separado, pero todo es una gran aventura de todos los años.

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La magia de tres

Sobre “el pique” que pudiera existir con Santa Claus, explica que no lo hay, ya que en el centro del país los Magos de Oriente tienen más seguidores que en el norte del país, donde Santa es más popular.

“Además nosotros somos tres y él es uno”, dice de broma. Añade que además en el sureste de México muchos niños le piden al Niño Dios.

“Aquí 90% va por los Reyes Magos, el otro 10% por Santa Claus, pero no es rival”, enfatiza con broma.

Raúl dice que a los Reyes Magos le pide que se termine la violencia en el país, donde los asesinatos son comunes y la inseguridad es una constante.

“Ya hasta te da miedo salir a la calle, de que te van a asaltar, a robar. Bueno aquí en Querétaro está tranquilo, pero en otros estados está muy feo. No quiero oírme mal, pero ojalá que desapareciera todo eso, la violencia, porque qué mundo le vamos a dejar a nuestros hijos, a nuestros nietos, estamos muy mal”, precisa.

Dice que uno de los males es la corrupción (que pediría que también desapareciera) pero se da por bien servido mientras que desaparezcan las armas del mundo, para que se acaben los asesinatos y los crímenes y hubiera paz en nuestro México.

Esta noche los Magos de Oriente tendrán mucho trabajo llegando a las casas de todos los niños que se portaron bien, aunque su llegada será esperada por todos.

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