UNAM: alertas en la ruta sucesoria

En estos periodos surgen incertidumbres, mayores, por supuesto, cuando la trasmisión del mando va más allá de la alternancia propia de las democracias establecidas
12/09/2018
05:46
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Estudiantes a escena. Con el encuentro del lunes del presidente electo y el rector de la UNAM tomó cauce en la agenda pública la crisis generada por la violenta agresión de porros a un grupo de manifestantes en Ciudad Universitaria. Pero en el subsuelo siguieron vivas las pulsiones por prolongar los paros mediante la tiranía de las minorías asamblearias. Por eso me resulta forzada la especulación de que ataque, más inquietud estudiantil, más el emocionante encuentro de decenas de miles de jóvenes reunidos contra la violencia, más paros interminables de actividades se inscriban en el clima del cincuentenario del Movimiento del 68.

Pero a falta de certezas, me quedo con la conjetura que ubica la entrada a escena de los estudiantes en el marco de la actual temporada de lenta, atípica transferencia gradual del poder político. Pero más allá de los discursos conciliatorios, también hay zonas nada tersas y sí tensas o suceptibles de ser tensadas por actores proclives a llenar con hechos consumados los vacíos propios de las transiciones sexenales. Por ejemplo, los actores que permanecen ocultos detrás de la provocación porril.

Normalidad alterada. Hay aquí una advertencia sobre la nada improbable pretensión de repetir hechos como éstos, cuyos promotores apuestan a convertir en suspensión de las funciones del Estado, la explicable alteración de la normalidad política y administrativa que se presenta en los periodos en que conviven un poder ya elegido y un poder en su fase terminal. En estos periodos surgen incertidumbres, mayores, por supuesto, cuando la trasmisión del mando va más allá de la alternancia propia de las democracias establecidas y se anticipa como un ‘cambio de época’ portador de nuevo sistema.

Potencialidad conflictiva. Pero contra lo que se pudiera pensar, los ajustes y desajustes nacidos de estos trances no surgen siempre entre el equipo saliente y el entrante. Tensiones y rupturas suelen ser más frecuentes al interior del partido o grupo triunfador y del equipo que llega al poder. El problema se complica en las circunstancias actuales, con mensajes como los del próximo presidente, con amplios tramos de indefinición, desconocimiento o potencialidad conflictiva, que, entre otros, tienen efectos de discordia en sus propias filas, que se podrían estar reproduciendo en sus zonas de influencia, como las universidades.

 

 

 

 

 

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