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¿Quiénes son los 3 cineastas?

Se conocieron en la Universidad de Medios Audiovisuales de Guadalajara: Javier Salomón Aceves, de Mexicali, BC; Jesús Daniel Díaz García, de Los Cabos, BCS; y Marco Francisco García Ávalos, de Tepic, Nayarit, fueron los tres estudiantes desaparecidos desde el 19 de marzo
Ciudadanos reclamaron a las autoridades que se indague a fondo qué sucedió con los jóvenes cineastas, a pesar de haberse declarado que fueron asesinados y disueltos en ácido. (FOTOS: JORGE ALBERTO MENDOZA. EL UNIVERSAL)
13/05/2018
05:30
RAÚL TORRES, GLADYS RODRÍGUEZ Y GABRIELA MARTÍNEZ
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Salomón Aceves Rudo, pero cariñoso

Guadalajara.— En agosto de 2017 Salomón decidió venir a Guadalajara para estudiar en el CAAV, vivía con su madre y su hermana en Mexicali y fue su tía paterna, Edna Judith Aceves, quien le ofreció apoyo en esta ciudad; hoy ella está presa, acusada de lenocinio y vinculada al Cártel Nueva Plaza, que mantiene una disputa con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

A primera vista, Salomón puede parecer rudo: alto, fornido, de barba crecida y roja, con tatuajes y fanático del death metal; sin embargo, observando más de cerca y escuchando o leyendo lo que de él dicen sus familiares y amigos, surge la imagen de una persona amigable y cariñosa.
El 23 de abril, día en que la Fiscalía de Jaliscoinformó sobre los avances de su investigación sobre la desaparición de los tres estudiantes de cine, Michelle, la hermana de Salomón, lo describía de la siguiente forma: “Salito, hermanito, mi héroe, mi persona favorita, quiero decirte que estoy muy orgullosa de ti, por ser un muy buen hijo, hermano, nieto, un estudiante apasionado (…) se notaba en el cómo sostenías tu cámara, cómo dirigías, sobre ti había colores, una luz que resplandecía en tus ojos de tantas ideas e imaginación que tenías, tú nunca estabas en blanco”.

Valeria Michelle —cinco años menor que Salomón— piensa en él como su persona favorita porque no sólo era su hermano, sino también su mejor amigo. Aun no entiende cómo las cosas malas pueden pasarle a la gente buena, no comprende cómo tres jóvenes estudiantes de cine pueden desaparecer mientras realizan una tarea de la escuela.

En septiembre de 2017, ya en Guadalajara, además de dedicarse a estudiar cine, Salomón se integró como baterista a la banda de death metal Betray Me y en octubre ya promocionaban el video de su sencillo “Exile”; también conocido en la escena musical como Barba Roja, Salomón y sus compañeros Adib y Azog tenían programada una presentación en León, Guanajuato, el pasado 20 de abril.

Ante la ausencia de su baterista y tras conocer las conclusiones que dio la Fiscalía de Jalisco, la banda se despidió de él de esta forma: “Hasta siempre hermano, siempre vivirás en nuestros corazones, fuiste y serás parte esencial de este proyecto, seguiremos dando lo mejor para que donde quiera que andes ahora estés orgulloso de tu banda”.

Pero al igual que su personalidad, el gusto musical de Salomón es mucho más complejo de lo que se ve a simple vista, y así como aprecia lo áspero del death metal, le gusta la música de José José y el 18 de marzo, un día antes de su desaparición, replicó en su muro de Facebook la memorable interpretación de “El Triste”, que en 1970 hizo el llamado Príncipe de la Canción durante el Segundo Festival Mundial de la Canción Latina.

Durante los últimos meses, Salomón vivió con su novia, a quien constantemente tomaba fotografías; una de esas imágenes fue captada en la Glorieta de los Niños Héroes, hoy renombrada Glorieta de las y los Desaparecidos, como forma de protesta por la desaparición de los tres estudiantes.

Daniel Díaz. Un chico alegre y de arraigada fe
 
La Paz.— Sonríe a la cámara, disfruta la vida. Se le ve radiante, en paz. Sobre una roca y de fondo el mar. Allí está Dani en una de varias fotografías que circulan de él en redes sociales. Daniel Díaz García, uno de los tres estudiantes de cine, plagiados el pasado 19 de marzo en Tonalá, municipio de Jalisco, era de Cabo San Lucas, donde lo recuerdan como un chico sano y alegre.

A Dani lo describen sus amigos y maestros como un joven —de 20 años— alegre, disciplinado, que gozaba de la vida, que disfrutaba su carrera y, sobre todo, como un chico de fe. Pertenecía a la iglesia cristiana y estaba comprometido en su fe.

Oriundo de Los Cabos, vivió hasta hace un año en aquel municipio, antes de irse a estudiarCinematografía a la Universidad de Medios Audiovisuales CAAV, en Jalisco. En el puerto turístico logró entrañables amistades que fueron quienes organizaron dos marchas, luego de que se supo de su desaparición.

Algunos amigos y compañeros de la congregación cristiana Redes, a la que pertenece, organizaron marchas, el pasado 25 de marzo y también el 2 de abril. Vestidos de blanco, demandaron que apareciera con vida. Allí, algunos de sus amigos platicaron quién era.

Alejandro Mendoza, lo conoció cuando tenían siete años. Jugaban futbol y disfrutaban cenar y platicar por horas, en compañía de un hotdog. Dani disfrutaba también jugar Xbox y escuchar música o ir a las dunas. Pertenece a una familia muy unida y trabajaba para que así siguieran.

Hace unos cuatro años, empezó a mostrar con más seguridad su pasión por el cine y por la animación —comentó su amigo—. Antes de irse a Guadalajara, salió a Vancouver a estudiar inglés. Decía que quería prepararse para contar grandes historias, sobre todo influir positivamente en los niños.

Como estudiante fue un chico tranquilo y disciplinado y con buenas calificaciones, narró a EL UNIVERSAL Renato Leal, director de Colegio de Bachilleres, plantel 04, en Cabo San Lucas.
 
“No nos dio problemas, era muy tranquilo, un joven de buena trayectoria… la noticia nos afectó, nos impactó. Nos preocupa lo que le pase a la juventud de nuestro país. Es una tragedia esto que le sucedió”, afirma el director.

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El profesor comentó que algunos familiares de Dani se acercaron a la escuela para que se sumaran a la búsqueda. Algunos estudiantes participaron en las marchas y aún están desconcertados frente a la información presentada sobre su asesinato. “Existe desconcierto e incertidumbre en la población estudiantil”.

Génesis Flores lo conoció hace cinco años. Se reunían los fines de semana cuando acudía a algunas reuniones de su congregación, que se celebraban en La Paz.

“Era bueno, es, para nosotros sigue siendo un niño supersonriente. Tenía una sonrisa que contagiaba a todo el mundo. Le gustaba el rap, junto con su hermano componían rap cristiano. Eran muy unidos. Se llevaba bien con todos. Viajábamos juntos a la convención nacional de jóvenes en la Ciudad de México… era muy comprometido con su fe. No tomaba, no fumaba, era sano”, platica.

A Dani se le veía que disfrutaba su carrera y contaba que tenía el sueño de hacer una gran película.

Aunque paulatinamente han ido disminuyendo las publicaciones en donde se habla de él y se solicita el apoyo para la demanda de justicia, quienes lo conocieron, sobre todo sus “hermanos en la fe”, como se llaman, mantienen la esperanza. “Dios lo puede sacar de donde sea que esté”, dice Génesis. “Veremos la gloria de Dios haciendo el milagro. Danielito, aquí te esperamos m’hijo”, publicó Juan Pablo Pantoja.

Marco García. Bromista y carismático

Guadalajara.— Para venir a estudiar a GuadalajaraMarco debió insistir en su familia; su padre, Ramón García, quien ha señalado que no cree en las conclusiones a las que ha llegado la Fiscalía del Estado, no quería que se fuera de Tepic.

“La verdad yo me oponía, yo quería que estudiara algo más normalito para tenerlo ahí, pero él como joven insistió en venir para estudiar cine”, cuenta Ramón, quien sigue en su búsqueda.

Tras convencer a su familia, en junio de 2017 Marco llegó a Guadalajara y se abocó a su carrera, pues decía que quería ser el mejor director de cine.

Cada 15 días regresaba a Tepic para ver a su familia y seguirle la pista a sus amistades, aunque a veces eran ellos quienes lo visitaban en Guadalajara.

Marco, sus amigos lo describen como ocurrente, carismático y bromista, alguien con quien se puede pasar un rato agradable en una fiesta, alguien a quien le gusta el rap y la música electrónica, por eso, uno de sus sueños es asistir al festival Tomorrowland,que se realiza cada año en Bélgica.

Según Aylín Michelle —una de sus amigas en Tepic—, desde que estaban en la secundaria, Marco sabía que quería hacer cine.

Su habilidad para la edición se notan en sus trabajos en la Universidad de Medios Audiovisuales; en el canal de YouTube, donde coloca el material que va trabajando, muestra lo aprendido y da cuenta de un detalle curioso: prefiere filmar su material con su apellido materno.

En Guadalajara compartía casa con un compañero y en varias ocasiones la usaron como locación. Su amistad con Salomón y Daniel se ve reflejada también en su trabajo escolar, pues prácticamente en todo su material están presentes sus amigos; por ejemplo, un mes antes de realizar el video “Mítico”, donde Salomón encarna a un antihéroe con máscara de luchador, Marco presentó una trabajo llamado “Viejo amigo”, donde él y Daniel están atrapados en una trinchera en medio de una guerra y de pronto aparece el “Mítico” como si fuera a rescatarlos.

“No es por que lo diga yo, pero mi hijo es una persona sana, vino aquí para prepararse y hacer realidad sus sueños”, señala el padre del joven estudiante.

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