“La tranquilidad me trajo a vivir al estado”: Jennifer

Jennifer afirma que Querétaro le gustó más que otros estados porque es una ciudad con un ritmo de vida demasiado calmado
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Jennifer comenta que agradece el cobijo que los queretanos le han brindado a su llegada y que se siente feliz de habitar en el estado. (Foto: Ricardo Lugo)
26/01/2018
06:02
Redacción Querétaro
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A Querétaro lo único que le falta es una playita, afirma Jennifer Bernal quien lleva viviendo de forma ininterrumpida en la entidad desde 2004 pero en el 2000 conoció por primera vez la ciudad. Originaria de Venezuela, Jennifer llegó a México cuando le ofrecieron la oportunidad de abrir mercado en la editorial en la que labora. En aquel entonces llegó desde Puerto Rico y comenzó su aventura en México.

Durante su estancia y por facilidades de trabajo ha podido conocer diversos lugares del país, pero vivir en Querétaro siempre fue un objetivo que se planteó debido a que le parece una ambivalencia entre ciudad y pueblo. Por una lado, comenta Jennifer, Querétaro tiene todas las particularidades de una ciudad, pero combinado con la tranquilidad de un pueblo.

“Lo que me encanta de Querétaro es que es una ciudad-pueblo, o sea tiene muchas cosas de ciudad pero la vida de tranquilidad fluye como en un pueblito, aquí se puede vivir muy bonito, la ciudad es limpia, ha crecido mucho pero me parece que un poco organizada, algo que realmente no he visto en otros estados que crecen pero de manera desproporcionada, me gusta mucho la ciudad y es bonita”, afirma.

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Jennifer afirma que la llegada de muchas personas a radicar en Querétaro es por la condición económica que permite crecer a las personas, por ello pese a poder observar un crecimiento acelerado en el tiempo que ha radicado, plantea que aún así hay un desarrollo ordenado a diferencia de otros lugares del país que conoce.

“La tranquilidad me atrajo para vivir aquí en Querétaro y la facilidad que hay para acceder a muchas cosas. La economía está mejor porque realmente la cuestión de empleo para mí está mejor pagada, claro te exigen más por la cuestión de que están mejor algunos trabajos y por ende las personas que se vienen a vivir aquí son profesionistas con un estándar y que vienen a dejar cosas muy buenas y positivas a la ciudad”, asegura la venezolana.

Cuando Jennifer recién había llegado a Querétaro, relata que una de las primeras dificultades que tuvo son los regionalismos propios y los que persisten en el lenguaje del mexicano. En una ocasión, buscaba una tienda de abarrotes, que ella conoce como bodega y al tener la diferencia de los contextos con una misma palabra, se malinterpretaron las situaciones que no pasaban de la risa.

“Una vez se me quemó una bombilla y me preguntaron qué era lo que estaba pidiendo pero aquí es un foco, entonces fue complicado. Por ejemplo: el pitillo que aquí es una cosa y para nosotros no es lo mismo, entonces a veces hay confusiones con las personas que causan risa pero que te tienes que ir adaptando porque son palabras con contextos diferentes”, asevera.

Otra situación que le ha pasado a Jennifer es la cuestión de la comida, especialmente con el chile el cual no estaba acostumbrada a comer. En una ocasión mientras comía una torta, le pusieron picante que al parecer no picaba, y al comenzar a degustar, dice: “Me salía humo por las orejas” de lo picoso que le pareció en ese momento la salsa.

“Son anécdotas que guardamos, como la mentira del mexicano al preguntarle si pica y dice que poquito ,y uno cae porque ese poquito para uno, es que te sale humo por las orejas y entendí que cuando dicen poquito es porque pica, si te dicen pica mucho es exagerado y si no pica nada, pica un poquito, así sacamos la medida”, afirma.

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Querétaro ha cobijado a los venezolanos

Jennifer relata que el estado tiene un significado especial para ella, no sólo por ser el lugar donde ha crecido profesionalmente y que ha adoptado como su segunda tierra, sino también porque aquí conoció a su esposo, de origen español.

Pese a que las cuestiones laborales los pusieron en otros lugares, finalmente decidieron radicar de forma permanente en Querétaro. En este sentido, Jennifer asegura que cuando recién llegó a la ciudad era muy raro encontrar a algún paisano, pero en la actualidad existe una comunidad numerosa de venezolanos que radican en la entidad.

De acuerdo con Jennifer, entre el queretano y el venezolano existe una profunda conexión y una calidez que se ha mostrado en el apoyo que se les brinda cuando pisan por primera vez las tierras estatales.

La situación política y social de Venezuela ha generado que México y en especial Querétaro sea el refugio de los venezolanos quienes llegan para empezar de nuevo, señala Jennifer.

“Cuando llegué a México era raro encontrarse a un paisano, ahora te encuentras a muchos que se vinieron precisamente por la situación en el país para venir a empezar de nuevo, la acogida es algo que agradecemos como extranjeros, esa calidez que tiene el queretano porque nos han recibido muy bien, desde que estamos acá en todas las cosas que hemos hecho, es cuestión de pedir apoyo de ayuda humanitaria para Venezuela y el queretano siempre ha apoyado”, comenta feliz.

Esta situación política, aunado a la pérdida de su pasaporte, le ha impedido a Jennifer viajar en los últimos cuatro años a ver a sus padres y hermanos. Continuamente ha insistido con su familia a que se muden a Querétaro a vivir con ella; sin embargo, el arraigo a su tierra por parte de sus padres y sus hermanos los mantiene en el país sudamericano.

“A mis hermanos les he planteado la posibilidad de que vengan pero les ha costado salir del país, no por cuestión económica sino por arraigo familiar, mis hermanos no se quieren venir porque están mis papás, en estos momentos desde aquí yo puedo apoyarlos, qué más quisiera que se vinieran para acá”, lamenta.

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Culturas en fusión

Con la llegada de venezolanos a Querétaro, parte de las costumbres y tradiciones se han venido a implantar entre los queretanos, lo que va generando una fusión entre ambas, indica Jennifer.

Recientemente en una reunión de venezolanos, Jennifer dice que se veneró a la virgen de Chiquinquirá, inaugurando los festejos de Navidad, una tradición venezolana que por estar a miles de kilómetros de su tierra la tienen que adaptar.

Estas costumbres, combinadas con las que el queretano tiene, van a crear una fusión que originará otro tipo de cultura, afirma Jennifer, debido a que muchos niños venezolanos junto a sus padres van cargando con sus raíces y creencias que en la mezcla con la idiosincrasia del mexicano, provocará un movimiento cultural que se verá a 20 años.

“Cada día la cultura se va renovando con estas fusiones, con lo que está pasando en Venezuela hay muchos que se están viniendo pero vienen con niños que están creciendo con esta cultura, van aportar parte de la cultura de Venezuela, sumado con esta, yo le doy 20 años para que nazca una nueva cultura como tal”, calcula.

Jennifer comenta que este año la Navidad la festejó a ritmo de gaitas, un género musical oriundo de Venezuela que los acercó un poco a su tierra y a sus familias. Sin embargo, plantea que en eso se parecen a los mexicanos, en mostrar alegría pese a las dificultades.

km

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