Marealta. Deliciosas creaciones a base de mariscos

“Aquí es como estar en casa”, dice Erick, quien ha apostado por posicionarse entre sus clientes mediante una cocina confortable.
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Foto: Demian Chávez
27/08/2017
12:38
Lourdes Durán
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Erick Figueroa hace malabares en una cocina que parece insuficiente para la cantidad de pedidos que habrá en las próximas horas. Mientras tanto, su hijo Matías, de dos años de edad, come una porción de arroz que le fue servida minutos antes. A menudo le acompaña por las tardes, y su ausencia en el establecimiento ya genera extrañeza entre los clientes del lugar.

Mientras Matías come su arroz, Erick se apresura a preparar un pedido de cuatro tacos “gobernador”, esta es la especialidad más solicitada. Luego el infante se entretiene en buscar un recipiente de lunetas, el cual fue  escondido por su papá para evitar que se le fuera el apetito antes de la comida.

“Aquí es como estar en casa”, dice Erick, quien ha apostado por posicionarse entre sus clientes mediante una cocina confortable.
Una sartén al fuego se rodea de llamas al tiempo que es sostenida por el chef del lugar, quien impulsa el recipiente hacia arriba con el fin de revolver bien la comida y que ésta se fríe adecuadamente en su interior.

El taco “gobernador”, explica, debe su nombre a Francisco Labastida Ochoa, ex gobernador de Sinaloa, quien en alguna ocasión acudió con su esposa a un restaurante. Se conoce que la pareja ordenó machaca de camarón cocinada de forma especial: en tacos, con queso y a la plancha. “El taco es conocido, pero aquí le ponemos un toque especial”, refiere  Erick como intuyendo un secreto.

El tiempo que le toma preparar uno de estos tacos va de los tres a los cinco minutos. “Es como un alambre”, explica.

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La receta incluye camarón salteado con pimiento morrón, cebolla y jitomate; se sirve en un tortilla de maíz echa a mano, gratinada con queso manchego.

“El camarón va salteado con la cebolla y, posteriormente, se le agrega el pimiento y jitomate. Se sazona con sal, pimienta y jugo de limón”, explica el experto.

La carta también incluye el Fish Taco, el Buba Taco, los Fish & Chips (dedos de pescado con papas), las Pescadillas, sin dejar atrás las tiritas de pescado y la sopa de mariscos, platillos típicos de distintas regiones de México, a los que Erick ha dado su toque personal.

Él refiere que, al no poder estar en la playa todos los días, encontró en los mariscos un escape para incorporar su estilo en algo que desde adolescente le gustó: la cocina.

La mesa puesta

Desde hace dos años  Erick está al frente de Marealta, un negocio que le permitió probar suerte en Querétaro y en el cual explota su creatividad a través de la comida. 
Originario del Estado de México, Justin, como lo llaman sus conocidos, se ha abierto paso en la industria de los alimentos, a través de las recomendaciones que quienes visitan el lugar hacen a sus conocidos.

Ello ha generado   que el establecimiento gane cada vez más popularidad en la colonia La Joya, en donde Erick incorpora su estilo a diferentes platillos que son elaborados a base de mariscos. En Marealta los clientes han encontrado una opción original, fresca y muy creativa de disfrutar de estos alimentos. “Empecé con una cocina prestada”, recuerda Erick.

Son cerca de las 17:00 horas de la tarde y aún está disponible el menú del día, una comida corrida que, por 80 pesos, se ofrece de lunes a viernes en un horario de 14:00 a 17:00 horas de la tarde.

En esta ocasión, el menú incluye la sopa de trucha, trucha adobada, pan francés con mermelada de fresa y agua de mango con chía.

La trucha se la trajeron desde Uruapan, Michoacán, por lo que hubo que aprovechar el pedido para ofrecer algo fresco y distinto a los comensales. A las 19: horas  comienza el horario nocturno, el cual termina cerca de la medianoche; en este lapso está disponible lo que se ofrece en la carta, cuyo costo se ubica entre los 30 y los 80 pesos.

“Pensé que este negocio iba a ser más para chavos y me he encontrado con que vienen más familias”, explica Erick.

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Muchos de los clientes son vecinos de la colonia que pasan a comer con su familia o que buscan el menú del día para llevar y compartir con los suyos en sus casas.

En estos días el propietario de Marealta ha colgado un cartel en una de las ventanas exteriores del local, en el que se anuncia que del  15 de agosto al 16 de septiembre se contará con chiles en nogada, como  platillo de temporada por las fiestas patrias. En el periodo en cuestión se ofrece el platillo tradicional, el cual está elaborado con carne de puerco, y se hace énfasis en la especialidad de la casa: los chiles elaborados a base de trucha.   

Días atrás, la publicidad atrajo a un alemán catador de chiles en nogada. 

“Ese alemán ya es cliente de aquí; le gustan el taco al pastor y el taco gobernador”, comenta Erick, quien lamenta que, en ocasiones, se los extranjeros le den  más importancia a la gastronomía mexicana y no los mexicanos.

A contracorriente

La incursión en la industria de alimentos no ha sido fácil para Figueroa, originario del municipio de Nicolás Romero, cerca de Atizapán de Záragoza, lo primero que debió enfrentar fueron las críticas familiares, que lo cuestionaban por el hecho de que un hombre se interesara por la cocina.

Justin debió convencer a su padre de que era lo que en realidad le gustaba, y tras mucho insistir consiguió el permiso y apoyo familiar para cursar una carrera técnica.

Durante algún tiempo trabajó en diversos restaurantes de la Ciudad de México, luego laboró en el sector hotelero, donde experimentó   largas jornadas, poca paga y mucho cansancio, por lo que  se dio cuenta que no estaría dispuesto a llevar ese ritmo de vida.

Intentó salir adelante con un par de hamburgueserías que, en distintas ocasiones, abrió en su estado natal y tras no tener suerte en ello vivió en distintas costas de México. 

Tiempo después se fue a Querétaro en 2015, motivado por un amigo que abrió una panadería en la colonia La Joya.

Estando en la panadería sus amigos lo animaron a retomar la idea de iniciar su propio negocio en algo que a él le gustara.

“Siempre lo monetario es un freno y es el pretexto perfecto para no decir que tienes miedo”, refiere Erick al recordar las veces que pospuso el proyecto por temor a que éste no tuviera éxito en sus ventas. 

Se necesita, dice, ser una persona con agallas para salir adelante. “Siento que aquí puedo explotar más mi creatividad. En las hamburguesas me limitaba más a la hora de hacer cosas nuevas”, agrega Erick.
Otra parte ha sido combinar los deberes laborales con los familiares. 

Su hijo Matías, por ejemplo, no tiene guardería. Además de él, su hija mayor, Camila, cumplió hace poco 10 años.

“Matías es parte fundamental de aquí y mis hijos se han convertido en mejores críticos”, refiere el hombre, con orgullo.

El joven considera que México debe dejar de depender tanto de las compañías trasnacionales y las grandes cadenas de alimentos para “apostarle más” a los nuevos negocios que todos los días se abren en el país. 

Menciona que muchos de ellos son encabezados por jóvenes como él, que se preparan y ven en la gastronomía mexicana una oportunidad para salir adelante, hacer lo que les gusta y dar a conocer sus creaciones gastronómicas, las cuales se convierten en una  satisfacción para  los clientes.

Dentro de las ventajas que Erick ha encontrado al estar al frente de su proyecto, destaca el hecho de poder organizar su tiempo, ser su propio jefe y no depender de nadie para decidir el rumbo de su futuro. 
“Me ha dado mucha satisfacción tener algo mío”, asevera Erick.

En un par de años, Erick espera contar con un espacio más amplio, remodelar sus instalaciones e incorporar nuevas propuestas a su carta actual. Le gustaría tener un restaurante establecido y que las personas pudieran sentarse cómodamente a disfrutar de sus platillos de una manera más formal.

Una de sus clientas aclara que todo lo que ha probado allí es delicioso. 

“No he encontrado algo que no me guste”, dice, al tiempo que espera un par de chiles en nogada que ha pedido para llevar.

“Ya les dije a todos mis hijos que hay que venir aquí porque está muy rico. Con todo los ando recomendando”, continúa la clienta, quien, asegura,  visita este negocio con frecuencia por la calidad de los alimentos.

Erick explica que  nunca se ha visualizado 30 años casado con una empresa. Piensa más en nuevas formas de preparar platillos como su pescado pibil, los chiles en nogada de trucha, una nueva versión del pozole de maricos y una nueva versión del taco al pastor de pescado; por sus diversas creaciones, sus clientes recomiendan ampliamente el Buba Taco.  

Marealta se encuentra ubicado en el número 609 de la calle Dolores del Río, en la colonia La Joya. En la red social Facebook se le encuentra como Marealta_qro, y el teléfono de contacto es el (442) 597 6169. 

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