Innovan. Crean humo desinfectante

Jesús Ramírez, director de la empresa AJ Verkauf, elabora un fungicida fácil de usar, la mayor incursión del producto ha sido como insecticida enfocada a empresas de transporte
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Raucher es un producto fácil de usar ya que no requiere mano de obra ni equipos especiales. A principios de este año AJ Verkauf comenzó a proveer la pastilla a productores de cannabis en Estados Unidos. (Fotos: LUIS SÁNCHEZ)
20/08/2017
02:50
Lourdes Durán
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La empresa queretana AJ Verkauf, con dos años de operación en el mercado, detectó una necesidad específica en el sector agroalimentario y diseñó un innovador fumígeno, fungicida y bactericida en forma de pastilla, la cual se activa al encender uno de sus bordes.

El producto desinfecta a través de micro partículas que son transportadas en humo, las cuales se liberan mediante la combustión controlada de la pastilla; el humo se expande llevando consigo una sustancia activa, lo que le permite llegar a lugares poco accesibles.

Raucher es un producto fácil de usar ya que no requiere mano de obra ni equipos especiales. Su eficacia es tal y sus aplicaciones tan diversas, que a principios de este año AJ Verkauf comenzó a proveer la pastilla a productores de cannabis en Estados Unidos.

Mientras, en México este tipo de aplicaciones continúa siendo un tabú, en Estados Unidos la compañía persigue un mercado valuado en mil 500 millones de dólares.

Dentro de la jugada

AJ Verkauf es una empresa queretana dedicada a la investigación, desarrollo y fabricación de productos innovadores elaborados con materias primas de origen natural, están dirigidos a empresas comprometidas con la producción y transformación de alimentos de forma inocua, segura y rentable, indica Jesús Ramírez, director comercial de la firma.

Jesús es un médico veterinario egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) que, junto con un socio, apostó por iniciar este proyecto emprendedor en octubre de 2015.

“Producimos productos nuevos y tratamos de que toda la propuesta de la empresa sea nueva, utilizando ingredientes de origen natural que son totalmente seguros”, sostiene.

Los productos de AJ Verkauf están dirigidos a toda la línea de producción de alimentos, desde el aspecto agrícola hasta procesos relacionados con la transformación.

“Proponemos al mercado son una serie de productos orgánicos para garantizar la sanidad, inocuidad y seguridad alimentaria”, dice.

AJ Verkauf forma parte del grupo AJ, que también integra a la empresa Nutsa, enfocada a la comercialización alimentos y medicamentos para animales. Fue el primer proyecto de Ramírez y su socio, que estando en el mercado pecuario advirtieron una puntual necesidad en relación con la desinfección y sanitización en toda la producción pecuaria. Así fue como crearon el segundo proyecto, denominado AJ Verkauf.

Los socios comenzaron en este segundo proyecto con propuestas de desinfección elaboradas a partir de extractos cítricos y ácidos orgánicos que son seguros para los animales y no corrosivos con las instalaciones.

“Comenzamos con la idea de que íbamos a producir desinfectantes para la industria pecuaria, encontramos nuevas necesidades en un mercado paralelo a nosotros; el mercado de animales nos llevó a poner el ojo en el mercado agroalimentario, y por eso fue que nació este segundo proyecto”, explica Ramírez.

En el grupo laboran 23 personas, de las cuales 12 se concentran en AJ Verkauf. Jesús, sabe que su empresa está lejos de alcanzar los niveles de venta de las grandes farmacéuticas pero conoce que proyectos como el suyo generan cerca de 60% de los empleos formales en todo el país.

Su compañía ha apostado a la innovación para abrirse paso en un mundo cada vez más globalizado. El equipo cuenta con un par de investigadores químicos con amplia experiencia en la industria de alimentos, quienes se encargan de las formulaciones y recomendaciones en torno a necesidades puntuales del sector.

“Uno de nuestros investigadores tiene un doctorado en bioquímica y cerca de 50 años en la industria de alimentos”, resalta Ramírez. La empresa cuenta con la certificación FDA, otorgada por la Food and Drug Administration, una agencia federal de Estados Unidos encargada de garantizar que alimentos, medicamentos, productos biológicos y cosméticos sean seguros, saludables y eficaces, dice.

Expone que en los últimos años las restricciones para que los productos de origen mexicano sean exportados han sido cada vez más estrictas, por lo que la necesidad puntual de utilizar productos no tóxicos para el consumo humano los llevó a identificar diferentes áreas de oportunidad en el sector de alimentos.

Detalla que en muchas plantas procesadoras de alimentos el proceso de desinfección y sanitización se realiza con químicos convencionales como cloro y ácido peracético, elementos que pueden llegar a estar clasificados con cierto nivel de toxicidad.

“Si como productor de alimentos o de algún producto para la exportación tienes restricciones en cuanto al manejo o buenas prácticas de manufactura que llevas actualmente, tienes la necesidad de contar con una alternativa que sea aprobada y viable económicamente.

“La idea de productos como la pastilla Raucher salió de satisfacer la necesidad de usuarios que están siendo más vigilados por las dependencias regulatorias en cuanto al uso de agentes químicos convencionales que son nocivos para la salud”, agrega.

¿Quiénes la utilizan?

La comercialización de Raucher comenzó el año pasado. Contrario a los procedimientos de desinfección tradicionales, en los cuales se utilizan químicos que se diluyen en agua y se rocían en las superficies deseadas, esta pastilla desinfecta en seco por medio de humo.

Sus creadores determinaron que a través del humo se puede llegar a todos los sitios de un espacio determinado, generando un método de desinfección rápido, sin necesidad de equipo y con capacidad de alcance ilimitada.

Entre los compradores de este producto se encuentran empacadoras de alimentos, empresas de lácteos y de transporte.

“Trabajamos con un distribuidor en Costa Rica que exporta el producto al sur de Asia; tenemos una empresa a la que le vendemos en Alemania que es la mayor exportadora de carne en toda Europa y el norte de África; en Canadá tenemos una empresa que surte el mercado local y estamos en negociaciones para exportar producto a Brasil y Uruguay”, señala.

El producto tiene versiones, lo mismo que presentaciones: algunas cumplen características de desinfección muy específicas contra hongos, otras están enfocadas a atacar bacterias, y otras están diseñadas contra insectos o alguna bacteria específica.

La mayor penetración del producto ha sido como insecticida, en su aplicación enfocada a empresas de transporte.

“Los tráileres llegan o se van con alguna mercancía, deben tener un certificado de fumigación de que el transporte no va a ser un medio de contaminación para otras empresas. Hemos tenido éxito es en el sector del transporte, con la versión de insecticida”, dice.

Regulaciones y financiamiento, limitantes.

Ramírez afirma que para empresas como la suya, que llevan al mercado propuestas innovadoras, uno de los principales desafíos a enfrentar es el tema de las regulaciones.

“El ponerle a tu producto un sello de orgánico te cuesta dinero; si quieres ponerle ‘Hecho en México’, te cuesta dinero; si quieres ponerle un código de barras también. El costo de las regulaciones es considerable. Por producto, tengo que invertir alrededor de 200 mil pesos para salir al mercado”, destaca.

Otro tipo de retos advertidos por el emprendedor tienen que ver con el acceso a instrumentos financieros y capacidad de producción. “Es complicado acceder a instrumentos financieros. Nosotros que tenemos menos de dos años todavía no somos sujetos de crédito en una institución bancaria, la inversión ha sido de capital propio. La capacidad de producción también es una limitante; hace poco coticé una máquina para producir las pastillas y cuesta alrededor de 300 mil pesos”. revela.

A fin de contrarrestar estas situaciones AJ Verkauf ha apostado por realizar alianzas estratégicas con empresas macro, con sus clientes y con sus proveedores.

“El estar inmersos en la globalización casi nos deja casi fuera de la jugada. Es difícil hacerle frente al mercado, aun así una empresa pequeña puede salir a flote. Tiene que ver con la innovación, la investigación y el desarrollo. Pocas empresas mexicanas invierten en investigación”, advierte Ramírez.

 

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