Atiende farmacia... con más de 160 plantas

Teresa aprendió la herbolaria gracias a su madre y sus abuelos; además, tomó cursos de medicina alternativa con maestros de la Universidad Autónoma de Chapingo
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(Fotos: RICARDO LUGO)
05/06/2017
02:08
Domingo Valdez
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Teresa Félix Pérez espera dentro de su puesto de plantas medicinales a que lleguen los clientes. No pasa mucho para que los primeros se acerquen, pues oferta más de 160 plantas medicinales. Teresa dice que el manejo de la herbolaria lo aprendió de su madre y de sus abuelos, además de que se preparó con maestros de la Universidad Autónoma de Chapingo, quienes le dieron cursos de medicina alternativa.

El local de Teresa es amplio. En el fondo están las bolsas con los tés y las hierbas para preparar las infusiones que los clientes buscarán para paliar sus males, mejorar su salud o ayudar en sus diferentes tratamientos.

Con tres décadas de ventas en el mercado de El Tepe, Teresa cuenta con experiencia suficiente para atender a sus clientes que piden algo para curar sus males. Una mujer llega y pregunta si tiene rábano negro. “Aún no me llega”, dice la mujer, quien explica que vende más de 160 especies diferentes de plantas medicinales.

Señala que las que más busca la gente son hierbas para infusiones que combatan los nervios, la diabetes, males renales, para el hígado, la presión alta, la gastritis y colitis, que se venden en bolsitas preparadas que se venden en 30 pesos.

Dos cucharadas sirven para un litro de agua y se toma un vaso antes de cada alimento, en el caso del té para las gastritis. Algunas de las infusiones están hechas de hasta 14 tipos de plantas diferentes.

Apunta que el conocimiento de la herbolaria lo aprendió de su madre y sus abuelos, quienes se dedicaban a la misma.

“Mis abuelitos, los papás de mi mamá, sabían un poco, y mi mamá, aprendí de ahí. Luego no le quise entrar así nada más. Vinieron unos maestros de la Universidad de Chapingo, con ellos aprendimos medicina natural alternativa”, explica.

Comenta que en los últimos años la medicina natural, la herbolaria, entró en un auge debido a que la gente se dio cuenta que tenían mejoría en su estado físico, pero no dañaban otras partes de sus cuerpos, como pasa con los medicamentos químicos.

“Al contrario, le curan más enfermedades. Por ejemplo, la que cura la úlcera, cura gastritis, colitis, estreñimiento e inflamación del estómago. Qué cosa de medicamento o fármaco cura eso. Al contrario, a lo mejor le va a dañar otras cosas. Claro, también es necesario, como un antibiótico, pero es mejor esto, lo natural, porque no daña”, apunta.

Los clientes, o las clientas —pues son mujeres quienes más se acercan al local de Teresa—, “caen” frecuentemente. Piden sus tés, sus plantas. Algunas otras piden pomadas para los golpes, que también vende Teresa en su negocio, además de inciensos.

Mientras se escucha de fondo una canción de César Costa, que se mezcla con el silbato del ferrocarril, Teresa dice que abre todos los días, de las 9:00 a las 16:30 horas. De vez en cuando sus hijos le ayudan a vender, pero como tienen sus trabajos, ello es de manera ocasional.

Puntualiza que cuando se acerca alguien a pedirle un remedio para ciertos males, les recomienda una infusión que ayude a limpiar la sangre, ayudando primero al riñón y al sistema nervioso, para ayudar a los clientes que recurren a ella para que los apoye en ciertos malestares.

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