Llevan a industria aerogeneradores

Estudiantes diseñan prototipo que es capaz de crear energía sin la presencia de viento y logran patrocinio del Vórtice Itech Park; buscan introducir en hogares el proyecto que genera ahorros en gasto de electricidad
Daniel, Omar y Mauricio, alumnos de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Mondragón, buscan que su producto pueda ser utilizado en cualquier vivienda, empresa o escuela, aunque planean experimentar aplicando la tecnología en más cuestiones (DEMIAN C.)
05/03/2017
01:55
Lourdes Durán
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Tres alumnos de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Mondragón México diseñaron un prototipo de aerogenerador que, sin la presencia de viento, es capaz de generar energía eléctrica. Daniel, Omar y Mauricio, estudiantes del segundo semestre de la carrera, desarrollaron una tecnología que activa un sistema alterno para que el aerogenerador no se detenga cuando el viento deje de soplar; su propuesta parte de un sistema mecánico que funciona a partir de imanes, para que la generación de energía continúe su curso.

Los jóvenes, cuya edad no supera los 19 años, llevarán el modelo al Vórtice ITech Park de Querétaro, un complejo en donde se encuentran instaladas diversas empresas de tecnología, con el fin de proveer energía a las áreas comunes del edificio, que consta de cuatro pisos.

Con la tecnología lista, los tres estudiantes jóvenes queretanos están en busca de inversionistas que apuesten por su proyecto.

Alimentando una casa estándar

En entrevista con EL UNIVERSAL Querétaro, Daniel, Omar y Mauricio detallan que su prototipo cuenta con capacidad para generar 100 kilowatts por bimestre, suficiente para satisfacer el gasto en energía de una casa estándar.

Omar Maldonado, de 18 años, refiere que el diseño del aerogenerador inició como un proyecto escolar que buscaba, de forma económica y simple, poder disminuir el costo de la electricidad; no obstante, identificaron posteriormente una oportunidad de negocio en la problemática que presentan estos generadores, pues en caso de no haber viento dejan de producir energía.

“Por un lado, nos dimos cuenta que con un sistema mecánico podíamos hacerlo girar todo el tiempo y, por otro, que con una mínima cantidad de aire el aerogenerador podía seguir moviéndose”, expone. Los alumnos se apoyaron en los maestros para perfeccionar el diseño.

“El chiste de esto es que si no le está pegando el aire comienza a operar un sistema alterno”, complementa Daniel Castellanos, un joven de 19 años de edad.

Explica que el aparato no necesita la orientación del viento ni estar en un lugar específico, como normalmente sucede con los aerogeneradores, ya que una vez instalado el sistema mecánico está todo el tiempo corriendo.

Se trata, detalla Daniel, de un sistema de imanes que funciona a partir de un empuje magnético y que cuenta con un gobernador que frena el movimiento cuando éste va muy rápido y lo impulsa cuando siente que le falta fuerza.

Este sistema, precisa Omar, está siempre activo y no necesita ningún monitoreo, pues se regula autónomamente y es fácil de manejar: “Para que el aerogenerador no pare usamos este sistema de imanes de movimiento perpetuo. Además de este sistema, usamos la energía limpia del viento para sumar energía”.

El generador diseñado por los chicos es un tipo Savonius de eje vertical, que cuenta con dos palas, lo que le permite generar la misma cantidad de energía en cualquiera de los dos lados. Un sistema de poleas llega al extractor y genera energía aprovechando el aire, pero también está conectado al sistema mecánico.

Alcances del proyecto

Con una capacidad de generar 100 kilowatts por bimestre, el prototipo de Daniel, Omar y Mauricio ahorraría alrededor de 30% el gasto en energía al Vórtice ITech Park, que en sus áreas comunes consume un promedio de 300 kilowatts por bimestre.

“Les gustó la idea. Lo empezamos a diseñar mejor, le dedicamos más tiempo, le pusimos más investigación y estamos a punto de construirlo. Ellos nos lo van a patrocinar y le estamos poniendo un poco más de empeño, buscando que se vea bien”, dice Omar.

Daniel comparte que un generador eólico tiene un precio en el mercado que va desde los 20 mil hasta los 40 mil pesos; sin embargo, considera este recurso una inversión, porque con el tiempo y el ahorro en electricidad el monto se termina pagando y llega un punto en el que se empieza a ganar.

La idea de los estudiantes queretanos es que su producto pueda ser utilizado en cualquier vivienda, empresa o escuela, aunque planean experimentar aplicando la tecnología desarrollada a más cuestiones.

El costo tentativo del aerogenerador, en un inicio, se estima entre 25 mil y 30 mil pesos, ya que por ser el primero se toman en cuenta servicios de corte y doblez de láminas, además de otros materiales.

Los tres jóvenes proyectan que en un futuro el producto se fabrique en grandes cantidades, para que sea mucho más barato. En este sentido, han pensado en venderlo, por ejemplo,a condominios.

Impulsan potencial

La Universidad Mondragón México oferta actualmente tres ingenierías: Industrial, Mecatrónica y en Energía, y a partir de agosto próximo abrirá la ingeniería en Diseño Industrial.

Maddalen Gil, directora de Ingenierías de la institución educativa, explica que lo que se busca desde el inicio de las formaciones es que los alumnos se enfrenten a contextos y problemas reales, en los que apliquen sus conocimientos desde el primer semestre

Por ello, dice la académica, la Universidad Mondragón México constantemente está en busca de perfiles de estudiantes creativos, que sean conscientes del impacto que genera su profesión en el entorno.

“El enfoque y filosofía de la universidad es que nuestros estudiantes se desarrollen en diferentes espectros. México egresa muchísimos ingenieros y Querétaro también, pero lo que está sucediendo es que hay un vacío en cómo se están formando a esos ingenieros y las necesidades reales de las empresas”, refiere.

“Al final del día la responsabilidad de las instituciones es dar a los alumnos la posibilidad de que sean formados en aquello que luego van a encontrarse en el mundo laboral”, sostiene.

Señala que muchas de estas necesidades no están relacionadas con el aspecto técnico, sino que tienen que ver, cada vez más, con temas actitudinales y competencias trasversales, como liderazgo, trabajo en equipo, comunicación y, sobre todo, que los egresados sean creativos.

“Lo que queremos en la Universidad Mondragón México es que nuestros futuros jóvenes se crean ese potencial de talento y ese convencimiento de que pueden generar propuestas propias para desarrollar una industria para y por mexicanos. Algo que nosotros fomentamos mucho es que sean críticos con su entorno y es algo que creemos que el ecosistema mexicano y en particular Querétaro y su industria necesitan fomentar”, apunta.

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