Dejó el ramo bancario para abrir su propia lavandería

Después de decidir poner un negocio propio, Rosa aspira a dar servicio de tintorería y abrir nuevas sucursales
Foto: Demian Chávez
29/01/2017
01:24
Lourdes Durán
-A +A

Tras emplearse ocho años en el sector bancario, Rosa Neri decidió invertir todos sus ahorros en una lavandería. Desde hace tiempo le había cansado la dinámica de los bancos y, con la idea de tener un negocio propio, aceleró el paso a la hora de guardar lo poco o mucho que cada quincena permitía.

La familia de su padre ya tenía experiencia en este tipo de comercio, lo que llevó a la mujer, con más confianza, a rentar un local en la colonia El Progreso.

Muchas cosas han pasado en los ocho meses transcurridos desde que acondicionó ese espacio que se ubica en la calle Platino; entre ellas, Rosa advierte que ha sido víctima de dos asaltos, uno a mano armada.

“Ha habido días en los que no tengo ni para comer, pero no me arrepiento”, comparte en entrevista con EL UNIVERSAL Querétaro.

La emprendedora terminó sus estudios de preparatoria y fue escalando en el área de bancos gracias a sus capacidades. No se queja al hablar del sueldo que percibió durante el tiempo que se ocupó en el sector, cosa que no sucede cuando se refiere al trabajo en sí.

“La verdad es que en ese tipo de trabajos te enfrentas a muchísima presión y mucho de lo que haces tiene que ver con ventas. Sin importar el puesto que tengas en ese tipo de lugares, prácticamente todos los empleados tienen que vender. Todos tienen que desarrollar su trabajo del puesto que tienen, pero además tienen que cumplir con una meta en ventas”, cuenta.

Rosa trabajó para firmas como Santander, Banamex y Bancomer, advirtiendo como común denominador que las prestaciones para los trabajadores van a la baja en el sector. “Dicen: Estás ganando mucho; tienes que darme más. Ahorita te quitan esto y luego te quitan lo otro.”

En el área de nóminas, se encargaba de la banca de gobierno. “Nos iba muy bien gracias a dios, pero con eso de la presión y con que ya no te voy a pagar esto porque es tu trabajo y lo tienes que hacer forzosamente, sin comisión, lo empecé a pensar”, indica.

El tiempo y el estilo de vida pronto pasaron factura, a través de diversas enfermedades; incluso, Rosa debió enfrentar una operación por afectaciones a su salud física.Satisfacción garantizada

Negocios como los de Rosa se abren todos los días en México y son parte fundamental de la dinámica económica del país. Tan sólo en Querétaro se tiene un registro de 83 mil 76 unidades económicas en el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De éstas, 33 mil 532, es decir, el 40.3%, se enmarcan en el comercio al por menor y 2 mil 53 en servicios de apoyo a los negocios, manejo de desechos y servicios de remediación.

Durante el tiempo que percibió un salario, Rosa siempre tuvo el hábito del ahorro. En algún momento su idea era juntar lo suficiente para comprarse un coche, pero con el dinero en la mano decidió invertirlo en el negocio.

De la lavandería, hay ocasiones en que sale hasta las 11 de la noche. “Sí me canso mucho físicamente, pero me voy muy bien emocionalmente, porque si me quedo aquí hasta muy noche fue porque tuve trabajo en el día. Al final de cuentas lo que llega aquí es mío. Obviamente tengo que pagar la renta del local, el agua, la luz y lo que utilizo, que también es pesado, pero es algo mío”, comparte.

El gasto mensual de la lavandería, tan sólo en operación, oscila entre 8 y 9 mil pesos. Mes con mes, Rosa debe sacar eso y aparte lo correspondiente a sus gastos y su sueldo, además de lo que pueda ahorrar.

Quiere que su negocio crezca, comprar más lavadoras y abrir más lavanderías en otros lugares. Por ahora, sólo cuenta con dos lavadoras y una secadora, pero confía en que su trabajo la llevará a crecer poco a poco.

“La familia de mi papá y mi papá tuvieron lavanderías. Cuando yo era chiquita lo apoyaba, y de ahí fue que dije: Él sabe de esto y me puede apoyar. Yo tenía una idea de lo que se realiza en una lavandería, pero no sabía hacer muchas cosas ni sabía cuánto me iba a costar. Por ejemplo, tenía un presupuesto de agua que resultó ser completamente diferente al gasto real. Cuando puse el negocio me salió muchísimo más caro de lo que yo pensaba”, expone.

Se decidió por abrir en Santa Mónica porque fue el lugar en que vivió gran parte de su vida, además de que ahí sigue viviendo su mamá.

“Te acostumbras. Conoces las calles y se te hace fácil. Yo encontré este lugar buscando y preguntando. Me he sentido a gusto pero sí es pesado. Los primeros meses lloraba pensando en que mínimo antes tenía mi sueldo fijo porque había veces que no me llegaba nada de gente y yo no había comido, pero ahorita me siento a gusto. Tampoco es que me llegue muchísima gente, aunque en diciembre sí me fue muy bien”, expresa.

Las personas han ido conociendo el negocio de Rosa poco a poquito. De antemano, sabe que debe ser muy paciente y, a casi un año de abrir, siente que se va acomodando. Se enorgullece al compartir que todos los clientes que llegan ya no se van, sino que siguen yendo con ella. Incluso, llegan personas por recomendación de otros, lo que la alienta a no bajar la guardia.

Hi Clean también es tintorería, aunque este servicio lo hace otra persona. En este caso, Rosa percibe un porcentaje de que lo que paga el cliente, lo que le parece bien, pues afirma que a fin de cuentas ofrece un servicio extra sin invertir recursos. Además, personas que hacen uso de este servicio aprovechan para llevar su ropa a lavar.

Cuando se ve a futuro, aspira a tener también una tintorería propia. Tiene claro que, si ya entró al negocio, tiene que enfocarse en ello para crecer y salir adelante.

“Quisiera ver donde haya colonias nuevas para poder lavanderías ahí. Quisiera tener más lavanderías. Tener una lavandería más grande donde se pueda realizar de todo y tener una tintorería propia. Ir juntando para comprar las máquinas y todo eso. Tener una máquina de lavado en seco y planchado en vapor para que todo lo que llega sea propio”, sostiene.

Atención personalizada

De acuerdo con la experiencia de Rosa Neri l que la gente busca al solicitar un servicio de lavandería, es primero, que su ropa esté limpia, huela rico y que se le atienda con amabilidad y en un corto tiempo.

“A mí nadie me ha reclamado porque le lave mal su ropa, pero sí porque dicen que no olió tanto a suavizante”, dice.

“Hay veces que viene la gente y me dice: Oye, cuánto es de eso. Porque me traen mucha. Y a veces yo digo que es un buen de dinero. Les digo que es tanto y me dicen que está bien. Vienen conmigo porque les caigo bien. Los clientes se dejan guiar mucho por la atención que les des”, añade la mujer.

Hay ropa que se tiene que lavar dos veces, sobre todo si el cliente es un mecánico o carnicero; pero hay casos en lo que la ropa no está tan sucia. Aquí, Rosa debe hacer cálculos para recuperar el gasto de jabón y suavizante en cada uno de los casos.

Algo que siempre hace es ponerse en el lugar del cliente y ver cuáles son sus necesidades y qué es lo que requieren, lo que comienza a distinguirla entre la competencia.

En este sentido, refiere que a veces las personas quieren competir en precios al cliente, pero considera que lo que hace la diferencia es más una buena calidad en el servicio, porque no puede regalar su trabajo.

“Yo, por ejemplo, les doy la ropa el mismo día, porque es otra de las cosas que los clientes buscan mucho. Les cobro un servicio urgente cuando me dicen que a tales horas necesitan su ropa, pero si me la traen en la mañana a las seis de la tarde ya les tengo su ropa, o al día siguiente temprano. No pasa del siguiente día que se les entregue, más que lo de tintorería, porque en ese caso vienen por ella, se la llevan y me la traen. Las personas buscan que les entregues sus cosa bien y rápido”, refiere.

Su recomendación para quienes quieren abrir un negocio, es que lo hagan; que no lo piensen mucho, porque si lo están pensando no lo van a hacer nunca, y que se avienten a hacerlo. Advierte que van a sufrir mucho al inicio, pero tienen que hacerlo.

“Es echarle muchas ganas y estar ahí siempre. Abrir a la hora que tienes que abrir y cerrar a la hora que tienes tu horario. Ser constante y ofrecer la mejor atención posible. En estos meses no he ganado muchísimo dinero ni nada, pero estoy creciendo y es poco a poco”, señala.

La lavandería Hi Clean está abierta de lunes a viernes de 9 de la mañana a 8 de la noche y sábados de 10 de la mañana a 4 de la tarde. En Facebook se encuentra a este negocio como Tintorería y Lavandería Hi Clean.

Comentarios