El año pasado, 403 policías municipales, estatales y federales fueron asesinados; en promedio son ultimados 1.08 elementos cada día.

Las entidades con mayor número de efectivos privados de la vida fueron Zacatecas, con 60; Guanajuato, con 50; Michoacán, con 24; Guerrero, con 24 y Veracruz, con 24.

De acuerdo al informe “Los policías en México: radiografía de un retraso crónico 2018-2022”, del organismo Causa en Común, del 1 diciembre de 2018 al 31 de diciembre de 2022, han sido asesinados al menos mil 818 policías.

Guanajuato encabeza la lista 4 años seguidos 

A través de notas periodísticas, Causa en Común ha dado seguimiento al tema y detalla que, durante 2018, asesinaron al menos a 452 policías. En promedio 1.23 cada día. Los estados con el mayor número de policías asesinados fueron Guanajuato, con 66, Estado de México, con 47, Guerrero, con 44, Chihuahua, con 31 y Puebla con 30.

Durante 2019, asesinaron al menos a 446. En promedio 1.22 cada día. Los estados con el mayor número de policías asesinados fueron Guanajuato, con 73; Michoacán, con 41; Chihuahua, con 32; Jalisco, con 29 y Guerrero, con 26.

El año 2020 ha sido el más violento para los uniformados desde que se tiene registro, con al menos 524 casos de asesinatos. En promedio, 1.42 cada día.

Los estados con el mayor número fueron Guanajuato, con 84; Estado de México, con 39; Veracruz, con 39; Guerrero, con 37 y Chihuahua, con 35.

Durante 2021, al menos 401 elementos fueron ultimados. En promedio, se asesinaron a 1.08 cada día. Los estados fueron Guanajuato, con 54; Estado de México, con 47; Zacatecas, con 36; Veracruz, con 30 y Chihuahua, con 27.

En 2022, asesinaron al menos a 403 policías 

Durante 2022, al menos 403 fueron privados de la vida. En promedio 1.08 policías cada día.

Los estados con mayor número de elementos asesinados fueron Zacatecas con 60; Guanajuato 50; Michoacán, con 24; Guerrero, con 24 y Veracruz con 24.

"GN no ha dado resultados significativos"

El reporte también señala que la militarización de la seguridad pública ha avanzado como nunca en el sexenio actual, a partir de la creación de una Guardia Nacional (GN) de carácter militar que sustituyó a la Policía Federal.

Resalta que la GN no ha dado resultados significativos y que carece de objetivos claros que puedan ser monitoreados y evaluados.

“Algunos de los principales efectos de la militarización: Se incrementa el peligro de un mayor número de violaciones a los derechos humanos.

“El fortalecimiento de las Fuerzas Armadas ocurre en detrimento de las policías locales, con estancamientos presupuestales o mermas de recursos, además de la incorporación de personal militar en puestos directivos”, detalla el texto.

Destaca que los incrementos en presupuesto, combinados con la opacidad tradicional de las Fuerzas Armadas, incrementan el riesgo de corrupción.

Además, el protagonismo político de las Fuerzas Armadas, no es compatible con un sistema democrático definido por la preeminencia de las instituciones civiles.

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