Declaración de Trump:

Como todos saben, Estados Unidos ha sido invadido por cientos de miles de personas que llegan a través de México y entran ilegalmente a nuestro país. Este flujo sostenido de indocumentados tiene profundas consecuencias en todos los aspectos de de nuestra vida nacional, abrumando nuestras escuelas, saturando nuestros hospitales, drenando nuestro sistema de bienestar social y causando cifras incalculables de delitos. Miembros de pandillas, contrabandistas, traficantes de personas y drogas ilegales y narcóticos de todos tipos se están filtrando por nuestra frontera sur y directamente a nuestras comunidades.

Miles de vidas inocentes son arrebatadas cada año como resultado de este caos anárquico. ¡Debe parar AHORA!

La cooperación pasiva de México al permitir esta incursión masiva constituye una emergencia y una amenaza extraordinaria a la seguridad nacional y la economía de Estados Unidos. México tiene leyes migratorias muy fuertes, incluyendo la de regresarlos a sus países de origen.

Además, México podría evitar rápida y fácilmente que los indocumentados entren a través de su frontera sur con Guatemala.

Por décadas, Estados Unidos ha sufrido las consecuencias severas y peligrosas de la migración ilegal. Tristemente, México ha permitido que esta situación continúe por muchos años, empeorando al paso del tiempo. Desde el punto de vista de la integridad, la seguridad nacional, militar, económico y humanitario, no podemos permitir que este grave desastre continúe. El estado actual de la situación es profundamente injusto para los contribuyentes estadounidenses, que cargan con el extraordinario costo financiero impuesto por la migración ilegal a gran escala. Aún peor es la terrible y prevenible pérdida de vidas humanas.

Algunas de las pandillas más mortales y violentas del planeta operan justo al otro lado de nuestra frontera y aterrorizan a comunidades inocentes.

México debe apurar el paso y ayudar a resolver este problema. Damos la bienvenida a personas que vienen legalmente a Estados Unidos, pero no podemos permitir que nuestras leyes y fronteras sean violadas. Por años, México no nos ha tratado de forma justa, pero ahora estamos reivindicando nuestros derechos como nación sobreana.

Para resolver la emergencia en la frontera sur, invoco las autoridades conferidas a mí por el Acta de Poderes de Emergencia Económica Internacional. Por consiguiente, a partir del 10 de junio de 2019, Estados Unidos impondrá un aracel de 5% a todos los bienes importados desde México. Si la crisis migratoria se calma a través de acciones efectivas emprendidas por México, que sean consideradas así a nuestra discreción y juicio, los aranceles serán removidos. Sin embargo, si la crisis persiste los aranceles subirán a 10% para el 1 de julio de 2019. De igual forma, si México aún no ha emprendido acciones para reducir dramáticamente o eliminar la cifra de indocumentados que cruzan su territorio hacia Estados Unidos, los aranceles subirán a 15% para el 1 de agosto de 2019, al 20% para el 1 de septiembre de 2019 y al 25% para el 1 de octubre de 2019.

Los aranceles permanecerán en 25% a menos y hasta que México detenga sustancialmente el flujo ilegal de extranjeros que entran a través de su territorio. A los trabajadores que entren a nuestro país a través del proceso de admisión legal, incluyendo los que trabajan en granjas, ranchos y otros negocios se les permitirá el paso fácilmente.

Si México no actúa, los aranceles se mantendrán en el nivel alto, y las compañías en México podrían empezar a regresar a Estados Unidos a fabricar sus productos y bienes. Las compañías que se reubiquen en Estados Unidos no pagarán los aranceles ni se verán afectadas en modo alguno.

Con los años, México ha hecho cantidades masivas de dinero gracias a sus negocios con Estados Unidos, y eso incluye el tremendo número de empleos que se van de nuestro país.

Si México decide no cooperar en reducir la migración ilegal, la imposición sustentada de aranceles producirá un retorno masivo de empleos a las ciudades y poblaciones estadounidenses. Recuerden, nuestro gran país ha sido el “cochinito” del que todos quieren sólo TOMAR. La diferencia es que ahora estamos defendiendo con firmeza los intereses estadounidenses.

Confiamos en que México puede y actuará rápidamente para ayudar a Estados Unidos a detener este problema peligroso, profundamente injusto y de larga data.
Estados Unidos ha sido muy bueno con México por muchos años. Ahora estamos pidiendo que México haga su parte inmediatamente para detener el uso de su territorio como conducto para la migración ilegal a nuestro país.

Los cárteles y coyotes están teniendo un impacto cada vez mayor en el lado mexicano de nuestra frontera sur. Esta es una amenaza extrema que debe ser eliminada decisivamente. Estas organizaciones criminales crueles y despiadadas hacen miles de millones de dólares, y arruinan incontables vidas. México debe imponer la ley y el orden en su lado de la frontera.

Los demócratas en el Congreso están plenamente conscientes de esta horrible situación y aun así se niegan a ayudar de alguna manera. Es un abandono total del deber. La crisis de los migrantes es una calamidad que debe ser resuelta -y puede ser fácilmente resuelta- en el Congreso. Nuestras leyes de asilo rotas, nuestro sistema judicial, el tema de atrapar y dejar ir, la lotería de visas, la migración en cadena y muchos otros vacíos pueden ser corregidos prontamente. Cuando eso suceda, las medidas anunciadas hoy podrán ser reducidas con rapidez o eliminadas.

Estados Unidos es un gran país que no puede seguir siendo explotado debido a sus absurdas e irresponsables leyes migratorias. Por el bien de nuestro pueblo, y de nuestro futuro, estas leyes horrendas deben cambiarse ya.

Al mismo tiempo, México no puede permitir que cientos de miles de personas entren a través de su territorio y hacia nuestro país, violando el territorio soberano de Estados Unidos. Si México no toma acciones decisivas, habrá un precio significativo.

Por lo tanto, esperamos ver, y las apreciaremos, las acciones rápidas y eficaces que esperamos México adoptará de inmediato.
Como Presidente de Estados Unidos, mi principal deber es defender al país y sus ciudadanos. Una nación sin fronteras no es una nación en absoluto. No me haré a un lado ni permitiré que nuestra soberanía sea erosionada, nuestras leyes pisoteadas o nuestras fronteras irrespetadas nunca más.

Declaración de AMLO:

Presidente Donald Trump:

Estoy enterado de su última postura con relación a México. De antemano, le expreso que no quiero la confrontación. Los pueblos y las naciones que representamos merecen que, ante cualquier conflicto en nuestras relaciones, por graves que sean, se recurra al diálogo y actuemos con prudencia y responsabilidad.

El mejor presidente de México, Benito Juárez, mantuvo excelentes relaciones con el prócer republicano Abraham Lincoln. Posteriormente, cuando la expropiación petrolera, el presidente demócrata Franklin D. Roosevelt entendió las profundas razones que llevaron al presidente patriota Lázaro Cárdenas a actuar en favor de nuestra soberanía. Por cierto, el presidente Roosevelt fue un titán de las libertades. Antes que nadie proclamó los cuatro derechos fundamentales del hombre: el derecho a la libertad de palabra; el derecho a la libertad de cultos; el derecho a vivir libres de temores; y el derecho a vivir libres de miserias.

En este pensamiento fincamos nuestra política sobre el asunto migratorio. Los seres humanos no abandonan sus pueblos por gusto sino por necesidad. Es por ello que, desde el principio de mi gobierno, le propuse optar por la cooperación para el desarrollo y ayudar a los países centroamericanos con inversiones productivas para crear empleos y resolver de fondo este penoso asunto.

Usted sabe también que nosotros estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad de evitar, en la medida de lo posible y sin violentar los derechos humanos, el paso por nuestro país. No está de más recordarle que, en poco tiempo, los mexicanos no tendrán necesidad de acudir a Estados Unidos y que la migración será opcional, no forzosa. Esto, porque estamos combatiendo la corrupción, el principal problema de México ¡como nunca! Y, de esta manera, nuestro país se convertirá en una potencia con dimensión social. Nuestros paisanos podrán trabajar y ser felices donde nacieron, donde están sus familiares, sus costumbres y sus culturas.

Presidente Trump: los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas. ¿Cómo convertir de la noche a la mañana al país de la fraternidad para con los migrantes del mundo en un gueto, en un espacio cerrado, donde se estigmatiza, se maltrata, se persigue, se expulsa y se le cancela el derecho a la justicia a quienes buscan con esfuerzo y trabajo vivir libres de miseria? La Estatua de la Libertad no es un símbolo vacío.

Con todo respeto, aunque tiene el derecho soberano de expresarlo, el lema “Estados Unidos primero” es una falacia porque hasta el fin de los tiempos, incluso, por encima de las fronteras nacionales, prevalecerán la justicia y la fraternidad universales.

De manera específica, ciudadano Presidente: le propongo profundizar en el diálogo, buscar alternativas de fondo al problema migratorio y, por favor, recuerde que no me falta valor, que no soy cobarde ni timorato sino que actúo por principios: creo en la política que, entre otras cosas, se inventó para evitar la confrontación y la guerra. No creo en la Ley del Talión, en el “diente por diente” ni en el “ojo por ojo” porque, si a ésas vamos, todos nos quedaríamos chimuelos o tuertos. Creo que los hombres de Estado y aún más los de Nación, estamos obligados a buscar soluciones pacíficas a las controversias y a llevar a la práctica, por siempre, el bello ideal de la no-violencia.

Por último, le propongo que instruya a sus funcionarios, si para ello no tiene inconveniente, que atiendan a representantes de nuestro gobierno, encabezados por el secretario de Relaciones Exteriores de México, quienes a partir de mañana se trasladarán a Washington para llegar a un acuerdo en beneficio de las dos naciones.

¡Nada por la fuerza, todo por la razón y el Derecho!

Su amigo, Andrés Manuel López Obrador
Presidente de México
Palacio Nacional, Plaza de la Constitución s/n, Patio de Honor, 06066 Cuauhtémoc, Ciudad de México

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