“Ahora sé que mi hijo puede escuchar que lo amo, gracias al extracto de cannabis” | Querétaro

“Ahora sé que mi hijo puede escuchar que lo amo, gracias al extracto de cannabis”

El Senado dejó pendiente desde marzo la discusión sobre el uso de la marihuana con fines medicinales; Erlaem y otro grupo de madres piden retomar el tema para ayudar a mejorar el modo de vida de sus hijos

“Ahora sé que mi hijo puede escuchar que lo amo, gracias al extracto de cannabis”

“Ahora sé que mi hijo puede escuchar que lo amo, gracias al extracto de cannabis” Foto: Carlos Mejía

Nación 10/05/2020 13:38 Alejandra Canchola Actualizada 13:38

Erlaem celebrará un Día de las Madres diferente este domingo, no sólo por el confinamiento que debe mantener con sus hijos a causa del Covid-19, sino porque un día como hoy de hace cuatro años, decidió comprar para su hijo Iñaki un aceite de extracto de cannabis y mejorar su vida, a pesar de la ilegalidad en que se vende el producto.

Iñaki sufre el síndrome de Lennox, una variante infantil de la epilepsia, con la que los menores desarrollan, entre sus primeros años de vida, una serie de convulsiones constantes que les impide llevar una vida normal, al estar todo el tiempo medicado.

Desde su nacimiento y hasta sus dos primeros años de vida, Iñaki mantenía un tratamiento médico con anticonvulsivos, los que lo mantenían dormido todo el día. Era eso o que padeciera más de 100 convulsiones en unas cuantas horas.

En 2015, EL UNIVERSAL relató su caso y, a cuatro años de tomar gotas del extracto -que su madre ha tenido que conseguir en el mercado negro porque aún es ilegal en México-, Iñaki puede comer dulces, jugar con su hermana y reconocer el rostro de su mamá.

El Senado aprobó en marzo, de manera general, el dictamen para la nueva regulación del cannabis en el país, pero la discusión de los detalles quedó pendiente por la declaratoria de emergencia sanitaria a causa de la pandemia del Covid-19.

“Aunque yo tenga la confianza con quien estoy comprando, entra en la irregularidad y el mercado negro, eso es lo que estamos peleando, que se regulen estos productos con base de cannabis, por seguridad de quienes comercializan y de nosotros como pacientes.

“Sigue siendo un círculo de compraventa en el cual estamos incurriendo en delitos. […] Yo no tengo un amparo, no tengo nada, sigo incurriendo en la ilegalidad y, aunque lo tuviera, ante la ley, sigo siendo vista como una delincuente”, dice a El Gran Diario de México.

Erlaem relata que al principio tenía muchos miedos y estigmas respecto al aceite de cannabis, pero en un simposio que se llevó a cabo en el Instituto Nacional de Neurología “Manuel Velasco Suárez”, derrumbó ese desconocimiento para poder tomar una decisión. 

“Me armé de valor para ver mejor a mi hijo y creo que no me equivoque, son cuatro los en los que cada día me repito que no cometí un error. Yo veía convulsionar tanto a mi hijo que decía: ‘algún día se va a quedar ahí, algún día ya no lo voy a rescatar’”, asegura.

Desde que Iñaki comenzó su tratamiento, el 10 de mayo de 2016, los medicamentos anticonvulsivos que lo mantenían dormido la mayor parte del día se redujeron hasta en tres tantos, y estudios médicos de su actividad cerebral reflejan que el daño por las convulsiones ha disminuido notablemente.

“Cognitivamente está más conectado en su entorno, yo lo veo que disfruta más, observa, tiene respuestas de emociones, lo empezamos a notar más despierto al año de consumo, sin tanta estimulación, nos sorprendió que empezó a gatear al año de tomar el aceite”.

Que Iñaki mejorara su calidad de vida también tuvo consecuencias en su familia. Ahora su hermana acude a clases de ballet por las tardes y su padre consiguió un empleo formal que se considera prioritario, frente a la epidemia de Covid-19 en el país.

Erlaem se aventuró, junto con otras madres en su misma situación, a formar parte del proyecto Mamá Cultiva, una organización civil que de manera empírica ha tratado el extracto de cannabis como un paliativo a los padecimientos de sus hijos.

“Los médicos aún no ceden, hay algunos que sí, pero no todos tienen la iniciativa para tratar a las personas con esta nueva medicación, no se capacitan, se cierran, no sé si por los mismos estigmas. Y las autoridades tampoco apoyan.

“Decían que mi hijo no escuchaba, pero al tiempo nos dimos cuenta de que él agarraba los juguetes musicales y los ponía cerca de su oído. Decían que no veía, pero un día acerqué mi rostro y sonrió, y ahora sé que mi hijo puede verme y escuchar que lo amo”, cuenta.

La petición de Erlaem y de las madres que forman parte de Mamá Cultiva, para el Senado de la República, es que la discusión del dictamen continúe como agenda prioritaria al regresar del confinamiento por la emergencia de Covid-19, para salir de la ilegalidad.

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