Elba Esther Gordillo ejerce un “poder emergente” desde su penthouse

A cinco años de su encarcelamiento, Elba Esther influye en el proceso electoral de 2018, ahora desde su penthouse en Polanco, a pesar de estar en prisión domiciliaria: expertos
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Ilustración: ROSARIO LUCAS
26/02/2018
01:41
Teresa Moreno
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Al cumplir cinco años encarcelada, Elba Esther Gordillo Morales ha demostrado que en las condiciones actuales se puede configurar como un poder emergente que logrará movilizar a los maestros, descontentos con la reforma educativa, hacia la campaña presidencial, e influir en el proceso electoral de 2018, coincidieron especialistas.

Hoy se cumplen cinco años desde que la ex lideresa magisterial fue arrestada en el Aeropuerto de Toluca, acusada de enriquecimiento ilícito y operación con recursos de procedencia ilícita. Gordillo permaneció en los últimos cinco años detenida en el Hospital de Tepepan, perteneciente al Centro Femenil de Readaptación Social, y en dos centros privados hasta llegar a la prisión domiciliaria en Polanco, pero eso no quiere decir que haya perdido por completo su influencia al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el más grande de América Latina.

“Está vinculada a muchos políticos, como Humberto Moreira, Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes Linares, quienes le deben su carrera. Elba Esther hoy, a pesar de que está en arresto domiciliario, es un factor real de poder que puede influir en las elecciones del 1 de julio. No solamente a través de un cierto control que sigue ejerciendo en el SNTE, sino a través de políticos que le deben favores”, asegura José Fernández Santillán, catedrático del ITESM y miembro nivel tres del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

El 15 de diciembre de 2017, un juez federal le otorgó a Gordillo Morales el beneficio de la prisión domiciliaria derivado de su edad y las enfermedades crónicas que padece, entre ellas, hipertensión, diabetes e insuficiencia renal.

A pesar de su encarcelamiento y su estado de salud, la ex lideresa nunca dejó de moverse en la esfera política, indicó.

“Estas redes políticas que están reactivándose muestran que ese poder nunca se fue. No sabría hasta qué punto esa fuerza es renovada, o simplemente los grupos que se habían mantenido.

“Es significativo que este jaloneo de meterla a la cárcel, ponerle restricciones, que tenga cada vez menos comunicación, demuestra que [su internamiento] fue un tiempo bien aprovechado. Los efectos y los resultados están reflejándose en esta nueva situación, en la que está reapareciendo de manera muy organizada y activa de lado de López Obrador, aunque se diga que no tendrán un puesto”, considera Víctor Manuel Alarcón Olguín, investigador de la UAM Iztapalapa.

En todo este tiempo, Gordillo Morales se ha mantenido en silencio público. A pesar de ello, la Procuraduría General de la República (PGR) consiguió la orden de un juez federal para limitar las comunicaciones al exterior a la ex lideresa magisterial, prohibiéndole el uso de teléfonos celulares y correo electrónico, y limitando las visitas que recibe en su penthouse de Polanco.

“Cinco años son mucho tiempo, pero son mucho poder. Estuvo guardada en la cárcel pero no estuvo incomunicada. Afuera operó Juan Díaz de la Torre, pero es evidente que no obtuvo el control de todas las secciones, como se ve en el Estado de México”, agregó Fernández Santillán.

“La metieron a la prisión y la quisieron aislar, pero no pudieron porque es muy hábil y tiene mucha información, lo que es muy importante en política. Puede ser hasta peligroso, si se da a conocer. Tiene algunos guardaditos, seguramente”, añadió.

Para Aldo Muñoz Armenta, especialista en relaciones sindicales y en el SNTE desde la Universidad Autónoma del Estado de México, Elba Esther Gordillo podrá aportar a su alianza con Andrés Manuel López Obrador la capacidad de cubrir casillas y vigilar el proceso electoral, aunque, en la actualidad, no conserva el poder que llegó a tener cuando era la presidenta del SNTE.

Recordó que fue por ella que el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ganaron casi todos los procesos electorales en los que se aliaron con el Partido Nueva Alianza (NA), cuando Gordillo estaba al frente del mismo. “Ahora ya no funciona igual [su influencia]. Tiene una más informal con personas que operan en función emergente de cierta convicción personal. Va a sumar muy poco en cuestión de votos porque no es el sindicato, pero su presencia también tendrá un valor simbólico porque va a sumar el descontento de los maestros con la reforma educativa”, mencionó.

El alfil, el caballo y la torre

A través de sus principales operadores: su nieto René Fujiwara Montelongo, su yerno Fernando González, y su incondicional Rafael Ochoa, ex secretario general del SNTE, logró concretar una alianza con Andrés Manuel López Obrador. Esta alianza se expresó primero en las elecciones del Estado de México en 2017, cuando la candidata de Morena, Delfina Gómez se posicionó en el segundo lugar.

Luego, la alianza se expresó a través de las Redes Sociales Progresistas, que abiertamente apoyan la campaña presidencial de López Obrador, el movimiento encabezado por Fujiwara, González y Ochoa.

El heredero de la estirpe Gordillo logró, en un primer golpe, que 5 mil jóvenes de Chiapas, Querétaro y del Estado de México renunciaran al Partido Nueva Alianza para sumarse a la candidatura de Andrés Manuel.

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