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El souvenir navideño

Navidad hecha a mano
Navidad, recorrido, Acolman, Atlixco, Tlalpujahua, Amecameca, Cuernavaca, Zacatlán
Foto: Especial
03/12/2017
03:42
Viridiana Ramírez
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Llegó diciembre y tú ¿todavía no compras el arbolito de Navidad, la piñata para la posada o la sidra para el brindis? Es tiempo de que organices un viaje por  seis pueblitos, cercanos a la Ciudad de México, que hemos seleccionado para comprar souvenirs navideños. De paso, convivirás con artesanos que le dan vida a una de las mejores temporadas del año. 

Inicia tu viaje hacia los invernaderos de Amecameca y Cuernavaca, donde además de elegir árboles y nochebuenas, en el primero te perderás en un  laberinto inglés de la  hacienda que alguna vez habitó Sor Juana Inés de la Cruz.

Después, vete por las esferas al Pueblo Mágico de Tlalpujahua. Visita los talleres y la “casa” de Santa Claus. Te vas a sorprender con los precios: ¡hay piezas desde un peso! 

No te vayas sin visitar su antigua mina de plata o dar un paseo por la Presa Brockman.   

Tproponemos un recorrido por otro  Acolman. Sus habitantes no rompen la tradición de elaborar las famosas piñatas de siete picos, pues según sus creencias, éstos  representan los siete Pecados Capitales. Aprovecha este viaje para conocer uno de sus grandes tesoros artísticos, los frescos del Exconvento de San Agustín.

Brindis entre cascadas y barrancas

Zacatlán de las Manzanas no podía faltar en nuestra guía navideña. El pueblo es de los mejores productores de sidras y otros licores sabrosos para las fiestas venideras.

Si te atrapa la noche, te recomendamos un hotelito situado al borde de una barranca y rodeado por cascadas. Al día siguiente, vete a cabalgar por el Valle de las Piedras Encimadas, un parque creado por la fuerza del viento.  

Por último, lánzate a la Villa Iluminada de Atlixco. Es un paseo de dos kilómetros  a través de figuras monumentales llenas de luz, desde zapatitos con cartas para los Reyes Magos hasta un tren para dar un paseo por el  pueblo. 

NO PIERDAS EL TINO ACOLMAN

Dale, dale, pero directo al pueblo que elabora piñatas desde el siglo XVI y donde también se realizó la primera posada, nos referimos a Acolman, en el Estado de México. 

La empresa REC Recorre y Descubre organiza cada año una escapada de ida y vuelta para visitar a una de las 20 familias artesanas que decoran las ollas de barro con papeles de colores y conos de cartón.  

Una de las mejores partes del recorrido es que el turista  puede elaborar su propia piñata, en la casa-taller del artesano. 

El guía explica que  el origen de la piñata nació en China y fueron los frailes agustinos quienes lo trajeron a México. Romperla con los ojos vendados, dice, significa que la “fe es ciega”. 

Esta parada va acompañada de una visita al antiguo Templo y Exconvento de San Agustín de Acolman, que desde 1933 fue  catalogado monumento nacional. Sus arcos y paredes conservan frescos donde se interpreta la “Gloria” y el “Infierno”. El sitio también resguarda óleos pintados por indígenas.

Si visitas el pueblo del 16 al 20 de diciembre  encontrarás la Feria de la Piñata. Se hacen concursos de la estrella más grande y, por las noches, los habitantes piden posada en diferentes puntos, incluida  la Hacienda de San Antonio, que tras su abandono se convirtió en un orfanato. Cuenta la leyenda que, si recorres sus pasillos de noche, podrás escuchar las risas de algunos niños. 

Cuánto cuesta: REC Recorre y Descubre te lleva este 9 de diciembre por 600 pesos. El tour te incluye transportación desde Ciudad de México. www.recorredydescubre.com

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INVIERNO ILUMINADO ATLIXCO

Si te emocionan las lucecitas de colores, entonces tienes que ir a la Villa Iluminada de Atlixco, uno de los nueve Pueblos Mágicos de Puebla. 
Cada Navidad, sus calles son decoradas con figuras monumentales, desde renos moviéndose y entonando villancicos, hasta un trenecito que hace paseos nocturnos, sin costo. 

La instalación lumínica tiene una extensión de dos kilómetros: inicia en el zócalo y culmina en el Parque Revolución. Durante el recorrido, los visitantes también disfrutan de conciertos, un mercadillo gastronómico —incluyendo un pasillo exclusivo de cervezas artesanales—  y juegos mecánicos.
Este año,  Argentina es el  país invitado. Prepárate para ver shows de tango y probar vino.

La Villa Iluminada estará abierta hasta el 7 de enero. Y, ya que hiciste el viaje a Atlixco, date una vuelta por  tres de sus joyas: el Exconvento del Carmen, que en su interior resguarda un museo prehispánico; los murales del Palacio Municipal; y el Hospital Municipal, con una pinacoteca.

Dónde dormir:  Hotel Villa del Ángel, con habitaciones para dos personas desde 350 pesos por noche. 
Dónde queda: Atlixco se localiza a 25 kilómetros de la ciudad de Puebla. Puedes llegar en autobús, saliendo desde la terminal TAPO; hay corridas cada 10 minutos.

ESFERAS ARTESANALES TLALPUJAHUA

Además de su herencia minera, el Pueblo Mágico de Tlalpujahua, Michoacán, se distingue por sus más de 100 talleres dedicados a fabricar esferas de vidrio soplado. 

En  la casa de los artesanos puedes elegir un sinfin de modelos, desde las clásicas esferas redondas hasta en forma de chupirul, de bellotas o en espiral; de un solo color, transparentes o neón.

Los precios son realmente económicos, hay piezas desde un peso. 

Uno de los talleres más conocidos es La Casa de Santa Claus. Mientras escuchas villancicos, vas comprando tus esferas y otros adornos para tu arbolito de Navidad.

Tlalpujahua es una buena escapada de ida y vuelta para hacer tus compras y, de paso, recorrer   la mina Dos Estrellas para  descender al socavón, convertido en un museo que exhibe máquinas y murales del pasado minero. 

Si te alcanza el tiempo, también te recomendamos ir a la Presa Brockman para  dar un paseo en lancha, subirte a una cuatrimoto o armar tu día de campo. Se rentan cabañas, por si te animas a pasar la noche en medio del bosque. 

No olvides probar el liser, una bebida preparada con anís y licor de hierbas medicinales. Seguramente entrarás en calor.

Cómo llegar:  por la autopista Toluca-Atlacomulco.  
Casetas: 242 pesos, viaje de ida.

ARBOLITO DE NAVIDAD  AMECAMECA

En las faldas de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl encontrarás un vivero para ir a cortar tu propio arbolito: es el Bosque de los Árboles de Navidad, en el pueblo de Amecameca. 

Hay más de 450 mil pinos a elegir. Si piensas que lastimas el bosque por cortar uno, estás equivocado: la actividad es 100% sustentable, ya que se conserva parte de su tronco para generar otro ejemplar. A su llegada, los visitantes reciben una plática sobre la conservación de los pinos y los trabajos de  manejo ambiental que hace el vivero. Después, son internados en el bosque para elegir su arbolito. 

A escasos kilómetros, puedes visitar Hacienda Panoaya, donde vivió Sor Juana Inés de la Cruz. Hay un laberinto de cedros. Si no logras salir solo grita ¡me doy! y un guía te rescatará. También encontrarás  tirolesas, un aviario, lanchas con pedales y un taller de quesos artesanales.

El Bosque de los Árboles de Navidad está en el kilómetro 53.5 de la carretera México-Amecameca.  
Hacienda Panoaya está en el kilómetro 58 de la misma carretera. Entrada: 79 pesos. 

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www.haciendapanoaya.com

NOCHEBUENAS  CUERNAVACA

¿Qué sería de la Navidad sin el rojo intenso de las nochebuenas? Si quieres comprar las mejores y a precio económico, lánzate a la capital de Morelos, de donde es nativa la flor.

En el ejido de Acapantzingo es donde se encuentran los principales viveros. La compra se hace directamente con el productor. Puedes adquirir  macetas desde 20 pesos, con flores totalmente rojas, blancas o pintas.

Después, te recomendamos visitar el Jardín Botánico y el Museo de Medicina Tradicional Herbolaria, ubicados en el mismo terreno. Aquí mismo, Maximiliano de Habsburgo fincó su casa de descanso. Además, resguardan la colección de plantas más grande de México.

En Cuernavaca, súbete al  tren turístico y da un paseo por toda la periferia de la ciudad. El principal objetivo es apreciar su traza urbana a la que llaman “plato roto”, que se traduce en un conjunto de calles pequeñas y serpenteantes, como si fueran grietas de una pieza de cerámica.

A siete kilómetros del centro, encontrarás el Salto de San Antón. Se trata de una cascada de 40 metros de altura, con una escalinata que te lleva hasta  su mirador natural.  

Para echarte un taquito de cecina vete a Yecapixtla, el Pueblo Mágico que está a media hora de la capital morelense.

Entre CDMX y Cuernavaca hay una sola  caseta; el peaje es de 74 pesos. El autobús te cuesta desde 125 pesos, el boleto sencillo.

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BRINDIS SERRANO  ZACATLÁN

La sierra de Puebla es un paraíso de barrancas bañadas por cascadas y de pueblos mágicos como Zacatlán de las Manzanas, el máximo productor de sidras de nuestro país, con un millón de botellas al año. Te recomendamos ir abrigado.

Para conocer el proceso de elaboración de la bebida y llevarte unas cuantas botellas a casa, te recomendamos entrar a la sidrería San Rafael (Luis Cabrera 616). Hacen recorridos guiados por sus bodegas y cuenta con un  pequeño bar para degustar sidras, licores de membrillo y tejocote, y refrescos,  otra especialidad de Zacatlán. Los favoritos son de manzana y durazno.

El resto del día aprovéchalo para caminar por su mirador de cristal volado en la Barranca de los Jilgueros y el reloj floral que decora su plaza central. Su  pan de queso recién horneado es glorioso. De una vez, conoce la cascada de Tulimán y el Valle de las Piedras Encimadas. Hay cabalgatas para recorrer  las formaciones rocosas.

Si te atrapa la noche, renta una cabañita en el  Campamento Teotzintli. La tarifa es de 320 pesos por persona, por noche. Muchas están construidas al filo de las barrancas, igual que su columpio, para tener la neblina a tus pies.

Cómo llegar: conduce rumbo a Texcoco hasta encontrar el entronque a Tlaxco, de ahí solo sigue los señalamientos a Zacatlán de las Manzanas. Gastarás 87 pesos en casetas, de ida.

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