Caen socios de El Chapo y de cártel de Jalisco

Capturan en Colombia a banda que surtía 8 ton de cocaína al mes
02/03/2017
08:31
Dennis A. García
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 La Policía Nacional de Colombia, en coordinación con la Administración para el Control de Drogas (DEA), dieron un fuerte golpe a las organizaciones del Cártel Jalisco Nueva Generación y al de Sinaloa al desarticular una banda que les proveía de cocaína.

Según la información de las autoridades colombianas, la organización estaba conformada por una escisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que mensualmente traficaban ocho toneladas de cocaína para Ismael El Mayo Zambada y Nemesio Oseguera, El Mencho.

Como parte de la estrategia Operación Valquiria, se logró ubicar a la organización en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca, tras 11 meses de investigación realizada por la Policía Nacional de Colombia, la Armada Nacional, la Fiscalía General de la Nación y la DEA.

El golpe se dio en toda la estructura de la banda al detener a 12 personas (todos colombianos), entre ellos Onofre Junior Aguiño Arboleda, alias El Ciego, jefe de la organización, que podría ser extraditado, pues es requerido por EU, y Luis Andrés Jilón Romo, El Compadre, principal enlace con El Mayo Zambada y El Mencho.

Los otros detenidos son John Alexander Reinel López, El Pony, y Onofre José Wilses Arango, El Costeño, identificados como operadores financieros; Hugo Enrique Sarasty, Hugo, operador logístico, y Jhon Henry Rodríguez, Jhon, lavador de dinero.

Segundo Fidel Orobio, Fidel; Hervin Sinisterra Castillo, Hervin; Porfirio Cortés, Tirso; Wilfredo Bernardo Ruano, Don Berna; Jorge Eduardo Solarte Yarpaz, El Enano, y Jorge Luis Sevillano Montaño, Nene, identificados como coordinadores del trasiego

Según el general Jorge Hernando Nieto Rojas, director general de la Policía Nacional de Colombia, se trató de un “contundente golpe” al tráfico de drogas a gran escala. 

Señaló que contaban con tres rutas para el abastecimiento en altamar: una cerca de las islas Galápagos, otra a la altura de la isla Coco y una más a 180 millas entre México y Guatemala. Se detectó que se ha sofisticado el trasiego con una flotilla de lanchas semisumergibles y avionetas.

Los principales proveedores de cocaína para Sinaloa y Jalisco Nueva Generación contaban con sus propios laboratorios en Tumaco y en la frontera con Ecuador, donde almacenaban sus cargamentos para luego transportarlos en lanchas y barcos pesqueros.

“Para transportar el alcaloide reclutaba a humildes baquianos que navegaban, en medio del mar enfurecido, hasta mil 200 millas náuticas en lanchas rápidas, las cuales eran abastecidas en tres puntos camuflados en pleno océano Pacífico”, explicó.

Al momento de su captura les fueron aseguradas armas cortas, 183 cartuchos, 13 celulares, dos radios satelitales, un teléfono satelital, dos computadoras portátiles y una memoria USB que contiene información clave para continuar la investigación.

“La Operación Valquiria se constituye en uno de los golpes más contundentes contra organizaciones internacionales dedicadas al narcotráfico a gran escala con destino a cárteles mexicanos, logrando neutralizar las rutas marítimas utilizadas desde la costa nariñense de Colombia”, dijo Nieto.

De 2014 a la fecha las autoridades colombianas han asegurado a esa organización 160 toneladas de cocaína y se ha detenido a 97 de sus integrantes.

Como parte de la Operación Valquiria, se han asegurado 24 cargamentos con más de 17.5 toneladas en aguas de Guatemala, islas Galápagos, El Salvador y Colombia.

Los cárteles Jalisco Nueva Generación, con su brazo financiero de Los Cuinis, y el de Sinaloa son las principales organizaciones que han extendido sus negocios en gran parte de Centro, Sudamérica, Europa y Asia; sin embargo, el de El Mencho es el que logró avanzar en la última década.

Una investigación de las autoridades uruguayas señala que Los Cuinis dominan algunos países del continente americano y que incluso buscaron constituir una empresa tequilera como empresa fachada.

Gerardo González Valencia, líder de Los Cuinis, por medio de su esposa Wendy Amaral, buscó negocios de bienes muebles e inmuebles para lavar dinero con empresas constituidas en Panamá y con operaciones en Uruguay.

La Unidad de Información y Análisis Financiero del Banco Central de Uruguay comenzó a investigar al matrimonio en 2015, luego que la oficina de Control de Activos Financieros del Departamento del Tesoro de EU incluyera a Amaral en la lista de Narcotraficantes Especialmente Designados. 

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