“No pudimos decir adiós”, dice familia de migrante captada llorando en la frontera

Lety Pérez "desapareció" de su casa en Guatemala junto a su hijo una noche; días después y gracias a la viralización de sus fotos, su familia supo que estaba bien, bajo custodia de EU, tras ser detenidos por elementos de la Guardia Nacional
“No pudimos decir adiós”, dice familia de migrante captada llorando en la frontera
Foto: Reuters
30/07/2019
08:00
Reuters
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Guatemala.- Lolina Amaya lloró la semana pasada cuando vio una foto viral de una madre guatemalteca implorando a un miembro de la Guardia Nacional que la dejara cruzar a Estados Unidos.

Se trataba de su sobrina, Lety Pérez, quien había pedido dinero prestado semanas antes y huido de su hogar protegida por la oscuridad de la noche, en busca de una vida mejor para su único hijo. La foto, ampliamente compartida, la mostraba a unos metros de la frontera de México con Estados Unidos, aferrada a su hijo Anthony Díaz, mientras miraba al guardia.

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“Estábamos todos llorando porque no habíamos tenido noticias de ella, ni del niño”, contó Amaya, sentada en el frente del modesto hogar familiar, en el estado guatemalteco de El Petén.

Entrevistada en su casa, Amaya dijo que ella y la abuela de Lety habían visto las imágenes y el video de ésta última y su hijo que fueron publicadas por Reuters y difundidas en internet.

Amaya lloraba cada vez que ponía el video del encuentro fronterizo. Ver a Pérez frente a un guardia nacional en los medios sociales la hacía saber que su sobrina estaba bien.

La pequeña casa de madera que Amaya comparte con su padre y otros miembros de la familia está en una zona con vegetación tipo selvática, en el departamento más al norte de Guatemala, una zona escasamente poblada conocida por sus ruinas mayas y la violencia relacionada con el tráfico de drogas.

Algunos residentes trabajan en los campos de maíz, o en los ranchos de ganado, pero los empleos son escasos. Amaya dijo que manejar una pequeña tienda o vender comida como tamales y empanadas eran las únicas opciones para lugareños como su sobrina, que habían recibido escasa educación escolar formal.

Pérez soñaba con ahorrar para tener un hogar en Estados Unidos, pero tuvo que pedir dinero prestado para su viaje, detalló Amaya. Al no poder encontrar un empleo regular, tuvo que quedarse con su familia antes de irse con su hijo una noche. La partida fue tan repentina que la abuela no tuvo tiempo siquiera “de decir adiós”, dijo Amaya.

Pérez rogó al guardia que la dejara cruzar, le dijo que había luchado por criar a su hijo en Guatemala después de que el padre los abandonó cuando el niño tenía nueve meses de edad.

Cuando el oficial les quitó la vista de encima, madre e hijo corrieron hacia la frontera con Estados Unidos, un momento que quedó registrado por la cámara del fotógrafo José Luis González, de Reuters. Allí, a ambos se los llevaron bajo custodia oficial, en Estados Unidos.

reu.jpg Foto: Reuters 

Amaya dijo que alguna vez intentó hacer un viaje similar. Nunca llegó a Estados Unidos, pero la madre de Pérez sí lo logró. El lunes pasado, las autoridades estadounidenses liberaron a Lety y su madre la recogió en un aeropuerto en Carolina del Norte.

Lety podría tener la opción de buscar asilo en Estados Unidos, pero el proceso ya no garantiza a los migrantes el derecho de permanecer en el país mientras sus casos legales son procesados.

Bajo la política conocida como “Protocolos de Protección al Migrante”, muchas personas son devueltas a las ciudades de la frontera norte de México en lo que se resuelven sus solicitudes.

Además, Guatemala acaba de firmar un acuerdo con Estados Unidos para convertirse en un tercer país seguro y absorber a los solicitantes de asilo de países más al sur, como Honduras y El Salvador.

Dolores Morales, madre de Amaya y abuela de Lety, explicó que las condiciones de vida en el municipio donde viven, La Libertad, son muy difíciles. A pesar de los peligros del viaje al norte, añadió, su nieta sabía que era un riesgo que valía la pena tomar.

“Doy gracias a Dios de que haya llegado”, dijo la mujer, juntando las manos como en oración. “Se fue para garantizarle una vida mejor a su hijo”.

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