“La gente tiene que vivir en algún lado”: propietario

Roberto López afirmó a El UNIVERSAL Querétaro que la venta de lotes en su propiedad es de manera legal
Agrega que en la zona hay otros predios que desconoce de quienes sean y se pagan su impuesto predial, pero están fuera de su propiedad.
Foto: César Gómez
30/08/2018
03:12
Domingo Valdez
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Roberto López López, albacea de los terrenos que se ubican en la zona alta de la colonia El Bosque, afirma que la venta de lotes en su propiedad es totalmente legal, pues se hicieron los trámites necesarios ante la autoridad municipal, además de que se donaron cinco hectáreas para zona de conservación, que se ubican en la parte de la barranca y que no se han tocado.

Originario de Hércules, Roberto señala que el terreno era propiedad de sus padres. Su progenitor falleció en 2002, mientras que su madre murió en 2004, quedando él como responsable del terreno. “La gente tiene que vivir en algún lugar, no todos tienen dinero para vivir allá arriba (en El Campanario)”, dice el hombre.

Desde hace cuatro semanas, a través de redes sociales, grupos ambientalistas han denunciado que se está poblando y vendiendo en lotes parte de una reserva ecológica, cuando los planes de desarrollo urbano y protección civil dicen que se deben de resguardar cañadas y barrancas naturales.

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De acuerdo a los mismos ambientalistas, como Adán Valencia Pichardo, los terrenos donde se están edificando casas están dentro de una zona de Protección Ecológica Protegida Especial (PEPE).

Parte de la preocupación de los grupos ambientalistas radica en el riesgo que pueden correr las personas que se asienten en la zona, pues al bloquearse con construcciones las bajadas naturales de agua, se generarían inundaciones que pondrían en peligro la integridad física de los habitantes.

45 grados.

La calle Cerezo, sube a donde grupos ambientalistas, se invade una zona de protección ecológica, arriba de la colonia El Bosque, tiene una inclinación casi de 45 grados, ningún vehículo puede subir por ella. Desde abajo se pueden ver las construcciones hechas.

En una de las viviendas hay un albañil que trabaja en su construcción. La mayoría de las casas están vacías, la gente salió a trabajar. En otro inmueble, sólo un perro se mantiene alerta ante algún desconocido que se acerque hasta el lugar.

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A un costado de las viviendas corre un dren natural, que permite la bajada de las aguas pluviales, su camino natural. Salvo algunas ramas y un envase de caguama, luce limpio, sin que nada obstruya el paso del agua, hasta llegar el río Querétaro.

Las casas que se ubican en la zona que tiene más tiempo habitada cuentan ya con los servicios de energía eléctrica, agua y drenaje. Las calles están empedradas y luce como cualquier colonia de la capital del estado y del tradicional barrio de Hércules.

El terreno, dice el señor Roberto, “es propiedad privada. Hay una autorización para la urbanización. Hay trámites que hicieron, no se terminaron, pero se hicieron. Hay autorizaciones donde se hicieron los pagos correspondientes (ante las autoridades)”.

Explica que hay un área de conservación que está junto a la colonia Miradores y Lomas del Marqués. A un costado de su propiedad, indica, hay un área por la cual no se ha pagado impuesto predial y que es la que se ha propuesto como zona de conservación.

Agrega que hay planes de urbanización autorizados, pero en aquella época fallecieron sus padres y los trámites quedaron inconclusos, ellos eran los propietarios originales de la tierra.

Subraya que ningún grupo ambientalista se acercó a él, como propietario del terreno, para conocer qué planes tenía para su propiedad, o asesorarlo para decirle cómo podía obtener una renta por los servicios ambientales en la zona.

Explica que su propiedad son poco más de cuatro hectáreas, de las cuales se les están dejando alrededor del 10% de donación para zona de reserva, más el espacio de las vialidades.

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Agrega que en la zona hay otros predios que desconoce de quienes sean y se pagan su impuesto predial, pero están fuera de su propiedad.

Reconoce la belleza natural del lugar, pero al mismo tiempo recalca que “la gente tiene que vivir en algún lado”.

En la parte de La Rinconada no es de nosotros, quizá esa sea la reserva ecológica de la que ellos hablan.

 

bft

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