Ayer se llevó a cabo en el Templo de la Cruz de la capital queretana, la bendición de las palmas, celebración que es más conocida como el Domingo de Ramos, considerado entre la religión católica como el inicio de la Semana Santa.

En punto de las 11 de la mañana, decenas de fieles queretanos se congregaron en el templo más significativo de Querétaro, el de la Cruz, para escuchar misa en familia y bendecir sus palmas.

Los católicos acuden a la iglesia a bendecir sus ramos de olivo, ya que en la religión católica éstos recuerdan el episodio en que el pueblo de Jerusalén recibió a Jesús, colocando a su paso un camino de palmas.

Estos ramos o palmas son ofrecidos afuera no sólo del Templo de la Cruz, sino de todas las iglesias católicas, y son elaborados por artesanos de comunidades y municipios alejados de la capital queretana.

Es el caso de Florentino González, originario y habitante de Santiago Mexquititlán, del municipio de Amealco, quien aprendió el oficio de tejer palmas hace 20 años.

Relató que él se inició en este oficio a los 30 años por el interés de ser parte de una tradición, resaltó que aprendió sólo viendo cómo la gente elaboraba estos ramos cada año.

“Yo aprendí viendo, hay muchos que están tejiendo y de ahí depende de cada quien, usando su inteligencia puede sacar las figuras que uno quiere hacer, y es parte de una tradición, por eso aprendí, por mi creencia, para tomar en cuenta la Biblia”, comentó.

Cada año con el apoyo de su familia, Florentino viaja desde su comunidad a vender estas palmas en el Templo de la Cruz, las cuales ofrece a la ciudadanía en 5 y 10 pesos. En total hace entre 300 a 400 ramos con palma fresca; sin embargo, en muchas de las ocasiones no llega a vender todas, su ingreso económico es de 300 a 400 pesos.

“Las elaboramos el mismo día porque está fresca la palma, si la hacemos dos o tres días antes la palma se seca y después se suelta y ya no se ve igual, así como la vamos tejiendo es como la vamos ofreciendo a la gente en diferentes figuras, la principal es la que simula la figura de la Virgen María, pero la más importante y la que más me gusta tejer es la palma de cruz, porque nos recuerda lo que indica la Biblia cuando Jesús fue crucificado en la cruz”.

Florentino González, además de tejer estas palmas cada año, también es artesano y se dedica al campo en su comunidad, sin embargo cada fin de semana se traslada junto con sus nueve hijos al centro de la ciudad de Querétaro, para ofrecer a los visitantes artesanías, principalmente las muñecas de trapo.

Hoy la tradición que empezó Florentino hace 20 años está siendo retomada por sus hijos, quienes han mostrado el interés de elaborar estos ramos, aunque reconocen que para ello se requiere constancia, ya que es difícil aprender el oficio, porque se necesita tiempo, dedicación y mucha paciencia.

Google News

TEMAS RELACIONADOS