Los negocios en los que se realizan tatuajes y perforaciones en la capital del estado han aumentado 50% en los últimos cinco años debido a la aceptación de jóvenes por este tipo de marca corporal.

Alan Alejandro Pérez Medina, de 31 años de edad, es dueño del estudio Rising tattooy body piercing dedicado a realizar tatuajes y perforaciones desde hace 10 años y explicó que desde la instalación de su local a la fecha, la afluencia de personas ha aumentado 50%. Las mujeres de entre 18 y 35 años de edad son quienes más acuden.

El propietario dijo que anteriormente acudían 10 clientes interesados en realizarse algún tatuaje o perforación, de las cuales ocho correspondían a hombres y dos eran mujeres.

Ahora, reconoció, de cada 10 personas que desean este tipo de servicios, 60 % son mujeres. “Anteriormente recuerdo que, a la semana, sólo venían una o dos personas a tatuarse o perforarse alguna parte del cuerpo, ahora yo recibo cerca de cinco a diez clientes que desean realizarse este tipo de arte”, apuntó.

Las perforaciones en lengua, labio, ceja, nariz y ombligo son las partes del cuerpo que los clientes piden con mayor frecuencia, que son conocidas como piercing básicos; por los cuales cobra 150 pesos.

Yolanda Tapia Barrera tiene 17 años de edad y tres perforaciones en el rostro (nariz, labio y ceja) las cuales comenzó a acumular desde los 15 años. La primera se la hizo sin el permiso de sus padres y las dos restantes sin la aprobación de los mismos, pero sí con su conocimiento.

“La primera me la hice yo en casa con una aguja y las otras ya fui a que me las hicieran. A mi papás no les gustan pero pues ya se acostumbraron a verme con ellas. Me gustaría hacerme una en el ombligo y tal vez cuando cumpla 18 un tatuaje en la espalda”, explicó Yolanda.

Restricciones y medidas de higiene

Luis Enrique Beltrán Guerrero encargado y aprendiz en un estudio reconoció que en los últimos cuatro años el deseo de las personas de expresarse a través de su cuerpo con una perforación o tatuaje ha aumentado 50%.

“Aquí se tatúa de todo, desde comerciantes hasta médicos, con excepción de menores de edad, a menos que vengan acompañados de sus padres con identificaciones para comprobar si realmente son sus hijos”, subrayó.

Enrique Beltrán refirió que el costo del trabajo realizado depende de lo complicado o detallado del tatuaje o perforación. “En promedio una perforación cuesta entre 180 y 250 pesos, mientras que un tatuaje se eleva a 600 pesos en adelante”.

La Ley de Salud en el estado de Querétaro indica que entre los requisitos que debe tener un negocio de tatuajes es: el aviso de funcionamiento, material esterilizado y que la persona que esté haciendo las perforaciones o tatuajes cuente con un soporte académico.

También, los negocios del rubro deben tener un botiquín de primero auxilios y consentimiento por parte de la persona que va a recibir el tatuaje.

En caso de que fuera menor de edad, deben de contar con un permiso de los padres de familia o acompañado.

La dirección de Fomento y Regulación Sanitaria de la Secretaría de Salud registró en el año 2011, 16 establecimientos con permiso para tatuajes, algunos de ellos salones de belleza que ofrecen tatuar cejas, ojos y boca.

Alejando Pérez Medina explicó que en su negocio, 70% de las personas que deciden realizarse un dibujo en la piel hacen referencia a un rango de edad que va de los 18 a 35 años, dejando 20% a menores y 10% a personas que van de los 36 años en adelante.

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