En el Centro Histórico de la ciudad de Querétaro existen 81 carritos o pequeños comercios donde artesanos venden sus creaciones.

Desde las tradicionales muñecas otomíes hasta pulseras, anillos y artículos artesanales, estos puestos son característicos de la capital, por ubicarse en los céntricos andadores, además sus colores amarillo y café los distingue.

Dichas unidades se ubican entre los andadores Libertad y Arteaga, en el corazón del primer cuadro de la ciudad.

Uno de estos carritos es el número 23, en el que el señor Arturo Gregorio Gabino crea y vende las muñecas otomíes, las cuales llaman la atención de los caminantes, tanto de los queretanos como de los turistas: “aquí la gente compra de todo, pero en especial se asombran con las muñecas”, aseguró el vendedor.

Especificó que las muñecas más vendidas o de predilección “son las chiquitas, las que cuestan entre 15 y 30 pesos; las grandes tiene un valor de 130 pesos, son las que más llaman la atención de los turistas”.

Con orgullo Arturo Gregorio refrendó su labor: “me dedico a la artesanía, hacemos muñecas otomíes, tejemos pulseras, diademas, bolsas y rosarios”.

Refirió que su especialidad son las muñecas, las cuales elabora junto con su madre y 10 personas más.

Por otra parte, Yadira también se ubica en uno de los peculiares carritos, sólo que ella vende ropa típica: “vendo ropa, manejo todo lo que es bordado de manta, principalmente prendas bordadas como camisas, guayaberas y gorros”.

Su carrito, donde vende estos artículos, se encuentra a disposición de los transeúntes de 10 de la mañana a 9 de la noche.

Yadira conoce muy bien lo que es el bordado, pues ella misma hace el de manta, el cual se impregna en las prendas que comercializa.

La comerciante aseguró que por el momento las ventas de su mercancía están despejadas, “ahorita las ventas están tranquilas, estamos esperando las vacaciones, que es cuando más gente llega a comprarnos”.

Comentó que hay personas a las que se les hace caro el precio de los atuendos, los cuales oscilan entre 100 pesos las blusas de manta y 350 las tejidas.

Otro comerciante, situado en el carrito 58, es Secundino Guerrero Moreno, quien es lapidario desde hace 40 años, es decir, lleva cuatro décadas de labrar piedras preciosas.

Secundino es un orgulloso queretano que admira y promueve su estado: “con lo que vendo trato de promover a mi estado, a partir de vender la joyería con piedra y plata, así como los ópalos queretanos”. Con dichas piedras Secundino elabora anillos, pulseras y collares.

Arturo Gregorio, Yadira y Secundino son parte de los más de 80 vendedores que desde jueves a lunes abren sus puestos para promover pulseras, muñecas, cuadro, joyería en general, juguetes tradicionales, y demás enseres que, en su mayoría, son labrados por ellos mismos.

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