“Prometí que iría a darle las gracias”

Metrópoli 14/07/2014 00:23 Actualizada 08:25

En el caminar de los peregrinos existen historias que contar, ya que más allá del cansancio que pudieran llegar a sentir en el camino, lo que prevalece en sus corazones es la fe hacia la virgen morena, quien ha cumplido plegarias realizadas, y por lo tanto son mandas que pagar, pero sin que esto signifique un sacrificio para los que las realizan.

Con miradas cristalizadas, bastones en mano para hacer más liviano el paso y la mente fija hacia una promesa realizada, es el caminar de los miles de peregrinos varones que marchan hacia la Basílica, jóvenes, niños, adultos de la tercera edad y familias que van unidas en cantos y alabanzas.

No obstante, existe la otra cara de la moneda, hombres que aun cuando no fueron cumplidas sus plegarias, reafirman su fe con la peregrinación, pidiendo por aquellos seres que se marcharon antes de tiempo, por enfermedad y por injusticias del destino.

Este es el motivo de peregrinar de don J. Dolores González de 79 años de edad, quien lleva 62 años participando en la peregrinación, sin embargo se ausentó en cuatro ediciones por enfermedad, ya que sus rodillas se le hincharon debido al reumatismo que padece, así como por cuestiones económicas.

“Fueron cuatro años seguidos, ya no recuerdo muy bien en qué años, pero si fue por salud. Mis rodillas se llenaron de agua y no podía ni pararme, en ese año, aun cuando tengo la presión baja, estamos caminando, esperando y encomendándome a la virgen para que me alivie”, aseveró.

Don Dolores aseguró que en un momento de su vida sus plegarias no fueron escuchadas, ya que su esposa, a causa de una operación, murió hace 17 años, mismo tiempo que lleva de fallecido su hijo, quien era policía y fue baleado cuando vigilaba una colonia en el municipio de Querétaro.

“Yo pedí en su momento por ellos, pero bueno, seguiremos con la fe en pie, yo pido por ellos en las misas que se ofrecen, yo les brindo un rosario, pido porque allá con el Señor estén bien”, aseveró.

De igual forma, en la peregrinación, se pueden observar a familias en donde el peregrinar se ha convertido en algo generacional: abuelos, hijos y nietos, éstos últimos, niños que por voluntad propia, inician en este caminar.

Este es el caso de tres primos originarios de la comunidad de La Venta en el municipio de Pedro Escobedo, quienes en esta peregrinación viajan por mandas realizadas hace algunos años, y que se vieron reflejadas posteriormente en milagros para sus hijos.

Rafael Mauricio González desde hace tres años participa en la peregrinación, y en este 2014 va acompañado de su hijo Gael Mauricio, de seis años de edad, quien inicia por primera vez en este caminar.

“Le vamos a dar gracias por cumplir nuestros rezos, plegarias, ya que tengo 13 años sin tomar, antes era alcohólico, y le pedí a la virgen que me quitara de ese vicio y ya llevo todo ese tiempo sin tomar, y desde el año pasado yo le prometí que le iría a dar la gracias hasta su casa, ya que el primer año que fui, fue hace 25 años”, comentó.

Asimismo, Gerardo Lugo Mauricio, quien lleva 14 años de participación en la peregrinación, es acompañado de sus dos hijos de 11 y 6 años de edad respectivamente. Su hijo mayor es el motivo para realizar el peregrinaje este 2014.

“Es una manda, mi hijo nació con una malformación en su cabeza y le pedí a la virgen que no le pasara nada, el médico decía que en su crecimiento iba a tener problemas, y gracias a la virgen mi hijo ha crecido sano y sin ningún problema de salud”, comentó.

En este sentido, su pequeño hijo Mauricio Perrusquia, de tan sólo tres años de edad, comentó que la petición para la virgen es que ésta cuide a su familia, y le ayude en sus estudios, así como a la gente que no tiene dinero.

De igual forma, el tercer primo de esta familia, es Marcelino Mauricio Gómez, quien lleva ocho años participando en la peregrinación y que en este 2014 viaja únicamente para expresarle amor a la Virgen María, además de que aseguró que gracias a la Morenita del Tepeyac, ha tenido trabajo todo el año.

En su andar, viaja con su hijo Luis David Mauricio Morales, de 12 años de edad, quien es participante de la peregrinación desde hace tres años. “Me da mucha alegría porque sólo vamos a ver una vez al año a la virgencita y lo que le pido es que me de estudios y felicidad para mi familia”, aseguró.

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